La historia de Michael “Rusty” Woods (Cannondale Pro cycling team) es de las que vale la pena de ser contadas. Michael nació en Ottawa (Canada) en 1986 y des de bien jovencito aposto por el Atletismo. Sus resultado no tardaron en llegar y ya des de junior se mostró ante todo el mundo como una joven promesa mundial. Con tan solo 17 años era capaz de correr los 1500 metros lisos en 3:42, (apenas 15 segundos más lento que el récord del mundo) hecho que lo llevo a proclamarse campeón junior de 1500 metros lisos en los juego panamericanos.

Woods, durante el pasado Tour Down Under.
Woods, durante el pasado Tour Down Under.

Todo parecía ir sobre ruedas y todos apuntaban que seria el referente del atletismo canadiense en los próximos años. Pero llego 2007, y todo se truncó. Constantes lesiones en su tobillo izquierdo le privaban de rendir a buen nivel. Lesiones por estrés y sobre-entrenamiento eran demasiado habituales en su preparación, hasta el punto que cada vez que saltaba al tartán se rompía. Michal Woods lucho con todas sus fuerzas hasta que en 2011 los médicos le recomendaron abandonar el atletismo. El joven Canadiense se vino abajo, fue un revés a sus aspiraciones que lo dejo tocado, muy tocado.

Pero estar tocado no quiere decir estar hundió Y “Rusty” Woods es el claro ejemplo de ello. Cogió la bicicleta vieja de su padre y empezó a salir en bicicleta. Las salidas cada vez eran más largas y más intensas hasta que se enamoro definitivamente de este deporte. En seguida y aún con la bicicleta de su padre empezó a competir, y sus resultados fueron absolutamente sorprendentes para alguien que apenas llevaba dos meses en el mundo del ciclismo. Sus buenas actuaciones llamaron la atención de la selección nacional que le dio la oportunidad en una carrera canadiense y que el bueno de Rusty aprobó con nota.

Su trayectoria en el ciclismo no dejaba de crecer a pasos agigantados, hasta que en 2013 su gran gesta en Hawaii enamoro a su compatriota Ryder Hesjedal y a su actual director en Cannondale, Jonathan Vaughters. Rusty Woods fue capaz de romper el record en la subida más larga del mundo. Hubicada en HawaÏ, al volcán Haleakala , de nada más y nada menos que 56 kilómetros. Semejante gesta le valió para ganarse un sitio en el equipo contintental Optum, y posteriromente dar el salto al Pro Tour de la mano del conjunto Cannondale.

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La historia de Rusty “oxidado” Woods tenia que ser contada. La historia de un luchador que definia en su blog su sacrificio en los últimos años de la siguiente forma_ “Durante los últimos cuatro años, perseguí un único objetivo: llegar a un equipo World Tour. A raiz de ello me rompí mogollón de huesos, perdí litros de sangre, sudé más que un gordo en un StairMaster, me morí de hambre como hizo Christian Bale para El maquinista, y derramé más lágrimas que una adolescente en un concierto de Justin Bieber”.

Mucho ojo con Woods este año. El canadiense ya se dejo ver en el Tour Down Under. Michael acaba de llegar al ciclismo. Pero a llegado para quedarse.