El ciclista colombiano Nairo Quintana, de 26 años, tiene en el Tour de Francia su máximo objetivo del año. El ciclista de Movistar ha disputado en dos ocasiones la mejor carrera del mundo, en 2013 y 2015, ambas con mismo resultado: segundo en la clasificación general, ganando la clasificación de los jóvenes en ambas ediciones y además, llevándose en 2013 la clasificación de los escaladores y la última etapa de montaña de la carrera.

Dos veces segundo en el Tour, y en ambas ocasiones siendo derrotado por el mismo hombre: Chris Froome. ¿Algo habrá hecho mal, no? Pues para Quintana no. Hace pocos días, el colombiano concedió una entrevista al el diario “El País” donde catalogaba como justa una hipotética victoria en el próximo Tour de Francia. ¿Quién es Quintana para decir eso? Entiendo que al ciclista de Movistar se le haya subido la fama a la cabeza, puesto que estar leyendo constantemente absurdos artículos ensalzadores de su figura por parte de sus compatriotas tiene que acabar por afectarte. Cataloga Quintana como justa, en el mes de marzo, una victoria suya en el próximo Tour de Francia. Por cierto, me parece extraño que un ciclista que es mejor que Merckx e Hinault no haya ganado los últimos Tour de Francia con la gorra. Pero volvamos a la justicia de Quintana. Seguro que recuerdan las lamentables etapas alpinas que vivimos en la última edición del Tour de Francia, donde Chris Froome, líder, no podía con el alma, y Quintana y todo el Movistar se dedicaron a hacerle cómoda la carrera al británico, limitándose a aguantar las plazas de podio que poseían con el colombiano y con Valverde. El equipo español ponía más empeño en machacar a un Contador machacado que en tratar de ganar el Tour. Sin duda, Froome tuvo en Movistar a su mejor aliado. Un Tour que, por cierto, no podía presentar un recorrido más favorable para Quintana, con sólo 14 Km de contrarreloj y mucha montaña. Raro que no lo ganara un ciclista que es mejor que Merckx. ¿Mereció Quintana ganar el último Tour? Rotundamente no. Lo mereció Froome, que para eso fue el mejor y lo ganó; ¿merece ganar el Tour un ciclista que sólo realiza ataques en el último puerto de las etapas?

Porque esa es otra. Quintana es catalogado por la mayoría del parlamento ciclista como un ciclista valiente. Nada más lejos de la realidad, en mi opinión. El colombiano ha disputado cinco grandes vueltas, sin contar la Vuelta a España 2014, cuando se cayó yendo líder y tuvo que retirarse. Liderato que alcanzó, por cierto, sin realizar un sólo ataque. De las cuatro grandes vueltas que ha disputado, Quintana ha atacado de lejos, es decir, antes del último puerto, en DOS ocasiones. La primera vez, en la etapa ocho del Tour de Francia 2013, en Palhieres. Y no yendo de jefe de filas, puesto que el líder de Movistar era Valverde, sino de tapado, que siempre es más fácil. La segunda, el año pasado en la última etapa del Tour. Subiendo la Croix de Fer, Valverde atacó primero y, al poco rato, Quintana llegó a su altura. Pero el colombiano ya no tenía opciones, Froome estaba débil pero contaba con margen suficiente para ganar el Tour. Todo el pescado estaba vendido. Fue un ataque más por presión que por iniciativa. Para que no se dijera que no lo intentó. Esos dos han sido los únicos ataques lejanos de Quintana en grandes vueltas. Que no nos vendan la moto. No es un ciclista cobarde, reservón, o como quieran llamarlo, pero está a años luz de ser el ciclista valiente y agresivo que dicen que es.

El mayor triunfo de Quintana hasta el momento llegó en 2014, cuando el colombiano ganó el Giro de Italia. El de Boyacá cimentó su victoria final en la etapa reína, la famosa jornada del Stelvio. Pero poco se ha hablado del TONGO que fue aquella etapa y de como le birlaron la gran ronda italiana a Rigoberto Uran.

Al ataque en Palhieres. Este ha sido el único ataque lejano de Quintana en una gran vuelta.
Ofensivo en Palhieres. Esta ha sido una de las escasísimas ocasiones en las que el colombiano se ha mostrado valiente en una gran vuelta.

Quintana, que acudió en 2014 al Giro en vez de al Tour por decisión del Movistar, empezó con muy mal pie la ronda italiana. Las caídas y las durísimas condiciones meteorológicas jugaron en contra de Quintana, que para ser mejor que Merckx, lo pasó bastante mal con condiciones climatológicas adversas. Quintana se plantó en la decimosexta etapa, la reina de aquella edición del Giro, con casi tres minutos de desventaja respecto a su compatriota Uran, que a base de regularidad vestía la maglia rosa con cierto margen sobre sus rivales. Ese día, los ciclistas tenían que subir tres puertos durísimos: Ponte di Legno, Stelvio y Val Martello. Bajo la nieve y con un frío atroz, los ciclistas sobrevivían a duras penas. Coronado el Stelvio, se produjo el momento que decidiría aquel Giro de Italia. Con la carrera NEUTRALIZADA, Quintana se lanzó en el descenso del Stelvio. Uran, al que le habían comunicado la neutralización de la carrera, al igual que al resto de favoritos, no siguió a Quintana, que pese a tener una moto con una bandera roja a 10 metros de distancia dijo no saber que la etapa se había neutralizado. O no sabes que significa una bandera roja, o eres un mentiroso a la par que un tramposo. Total, que para cuando quisieron reaccionar, Quintana tenía dos minutos largos de ventaja sobre el grupo de Uran a los pies de Val Martello. El corredor de Movistar ganó la etapa y se enfundó la maglia rosa, que ya no cedería. Si hubiera sido cualquier otro ciclista el que hubiera hecho caso omiso de la neutralización de la carrera, hubiera sido sancionado, y le habrían retirado los minutos ganados en el descenso neutralizado. Es más que probable que Quintana hubiera ganado el Giro igualmente, puesto que en los últimos días de la carrera fue muy superior; ganó la cronoescalada ante un gran Fabio Aru y subió el Zoncolan silbando a rueda de Uran, como hiciera en Annecy en el Tour 2013 aprovechándose del trabajo de “Purito” Rodríguez para ganar la etapa. Quintana fraguó su victoria en el Giro con un movimiento ilegal, que no fue sancionado porque Quintana es Quintana y los intereses son los que son.

Quintana cimentó su victoria en el Giro con un ataque en el descenso del Stelvio cuando la carrera estaba neutralizada. El colombiano alegó no saberlo. En la imagen, vemos claramente como un comisario señala con una bandera roja la neutralización de la carrera.
Quintana cimentó su victoria en el Giro con un ataque ilegal en el descenso del Stelvio cuando la carrera estaba neutralizada. El colombiano alegó no saberlo. En la imagen, vemos claramente como un comisario señala con una bandera roja la neutralización de la carrera.

Nadie duda de la calidad de Nairo Quintana. Sería de bobos hacerlo. Ahí están sus victorias en la Tirreno Adriatico o en la Vuelta al País Vasco, sus podios en el Tour de Francia y su victoria en el Giro de Italia. Pero basta ya de leer falsedades. Ni es un ciclista valiente, ni es el mejor escalador del mundo. A el colombiano le hace falta una buena cura de humildad para llegar a lo más alto, que para un ciclista de sus características es ganar el Tour de Francia. Pienso, sinceramente, que ese Tour no tardará mucho en llegar, básicamente porque Quintana es buenísimo. Pero a día de hoy, no me alegraría una victoria suya. No mientras siga por el camino de la falsa humildad.