Contador tira de experiencia para ganar su cuarta Vuelta al País Vasco

Alberto Contador llegaba a la Vuelta al País Vasco con muchas ganas de volver a saborear las mieles de la victoria. El ciclista de Pinto, que se quedó a las puertas de lograr la victoria en la Paris Niza, donde sólo 4 segundos lo separaron de Geraint Thomas, y en la Volta Catalunya, carrera en la que Nairo Quintana le superó por 7 segundos, tenía en la ronda vasca su último gran objetivo de la primera parte de la temporada. Contador, que ya había ganado la Vuelta al País Vasco en tres ocasiones (2008, 2009 y 2014) ha corrido con mucha inteligencia; esto, sumado a su gran estado de forma, ha hecho que Contador haya logrado su cuarta txapela. El ciclista madrileño se limitó a controlar a sus rivales esperando a la contrarreloj final, donde sabía que era superior al resto y podía marcar la diferencia. De esta manera, Contador ha cerrado la primera parte de su temporada de la mejor manera posible. Ahora, le espera un periodo de descanso bien merecido antes de afrontar la preparación para su gran objetivo del año: el Tour de Francia.

Como suele ser habitual, la Vuelta al País Vasco presentaba un recorrido muy atractivo tanto para los ciclistas como para el público. Cinco etapas muy quebradas con dos finales en alto sumados a una contrarreloj final que decidiría el ganador final. La lluvia estuvo presente todos los días, lo que le dio un toque de nerviosismo y emoción a una carrera entretenida de principio a fin. El primer día, que contaba con 143 kilómetros entre las localidades de Etxebarria y Markina-Xemein, los ciclistas tenían por delante ocho puertos de montaña, siendo los dos últimos, Ixua (primera categoría) y San Miguel (segunda categoría) los más exigentes. Dani Navarro (Cofidis), uno de los ciclistas más combativos de la carrera, atacó desde la base de San Miguel. El asturiano coronó con algo de margen sobre el pelotón, pero no pudo evitar que se le echara encima Luis León Sánchez (Astana), que realizó un descenso magistral y llegó a la altura de Navarro con facilidad. No llegaron a tener más de 10 segundos de ventaja sobre el pelotón, pero en los últimos kilómetros se entendieron bien y se jugaron la victoria entre ellos. Sánchez hizo valer su punta de velocidad y logró con facilidad la victoria. El murciano, cuatro años después, consiguió una victoria en el World Tour. Un entregado Navarro era segundo por delante de Simon Gerrans (Orica GreenEDGE), que ganó el sprint de un pelotón en el que viajaban todos los hombres importantes de la carrera.

Luis León Sánchez celebra una victoria muy importante para él. El ciclista de Mula no levantaba los brazos en el World Tour desde 2012.
Luis León Sánchez celebra una victoria muy importante para él. El ciclista de Mula no levantaba los brazos en el World Tour desde 2012.

Al día siguiente, los corredores tenían por delante una etapa de 169 kilómetros; con la meta situada en un final inédito: la ermita de Garrastatxu. Aunque corta, no llega a los 3 kilómetros de longitud, es una subida muy exigente, con rampas de hasta el 15% y nunca por debajo del 8-9% de desnivel. Esta segunda etapa no deparaba mayores dificultades antes de la subida final; de hecho, era la jornada con menos puertos de montaña, lo que provocó que el pelotón se plantara compacto en la primera rampa de la ascensión final. Aprovechando su superioridad numérica, el equipo Sky movió ficha con Mikel Landa. El ciclista del equipo británico atacó con fuerza, y sólo Wilco Kelderman (Lotto Jumbo) siguió a Landa. Alberto Contador (Tinkoff), que tenía la lección de la Volta a Catalunya, donde su generosidad le privó de lograr la victoria final, decidió no asumir la responsabilidad de capturar a Landa y Kelderman, que consiguieron una renta de hasta 15 segundos con el resto de favoritos. Nadie se atrevía a saltar, y bajo la pancarta del último kilómetro la victoria estaba entre ellos. Landa, muy fuerte, sólo necesito un ataque para soltar a Kelderman. El vizcaíno celebró con mucha alegría la victoria de etapa, que además le otorgaba el liderato de la carrera de su casa. Kelderman entraba a 1 segundo, mientras que Henao (Team Sky), que había arrancado por detrás a falta de 500 metros, entraba a 5 segundos de su compañero de equipo. Ni Samuel Sánchez (cuarto a 9 segundos) ni Contador (quinto a 11 segundos) pudieron con la arrancada de Henao, experto en este tipo de finales, pero las diferencias en meta fueron mínimas. La carrera salía de la inédita ermita de Garrastatxu completamente abierta, con Mikel Landa vistiendo el maillot amarillo de líder.

Mikel Landa celebra en el podio su primera victoria con su nuevo equipo. En Sky están encantados con él. No es para menos.
Mikel Landa celebra en el podio su primera victoria con su nuevo equipo. En Sky están encantados con él. No es para menos.

La tercera jornada era la más asequible, aunque también la más larga. Los 195 kilómetros entre Vitoria-Gasteiz y Lesaka no escondían grandes dificultades montañosas, aunque los últimos 35 kilómetros tenían dos puertos de segunda categoría, Aritxulegi y Agiña, y uno de tercera, la Piedad. Aunque eran bastante tendidos, la presencia de estos puertos resultó suficiente para que la carrera se rompiera. De nuevo, Dani Navarro fue el más combativo, y se escapó en el último puerto. Pero, por detrás, el empuje de Orica GreenEDGE en favor de Gerrans perjudicó a Navarro, que fue captura por un pelotón numeroso bajo la pancarta de los 3 últimos kilómetros. Todo indicaba que el ganador de la etapa saldría de un sprint masivo, pero Steve Cummings (Dimension Data) se encargó de que no fuera así. El veterano ciclista británico atacó a falta de 1 kilómetro, cogió varios metros de ventaja con facilidad y los aguantó sin mayores problemas. Cummings tuvo tiempo para celebrar la victoria. El británico, poco a poco, se ha labrado un palmarés sensacional; cuenta con victorias en el Tour de Francia, la Vuelta a España, la Tirreno Adriatico y ahora en la Vuelta al País Vasco. Un ciclista como la copa de un pino, que duda cabe. Por su parte, Gerrans golpeaba al poste de nuevo y era segundo por delante de un buen Fabio Felline (Trek-Segafredo). La general se mantuvo intacta; no era un día favorable para los hombres más fuertes. Landa, sin mayores problemas, retenía el liderato.

Cummings celebra su victoria en Lesaka. El británico se anticipó al sprint y se hizo con otra victoria prestigiosa para añadir a su palmarés.
Cummings celebra su victoria en Lesaka. El británico se anticipó al sprint con un ataque en el último kilómetro y se hizo con otra victoria prestigiosa para añadir a su palmarés.

La cuarta etapa, aunque no acababa en alto, tenía una trampa en su recorrido: el temible muro de Aia. Con rampas de hasta el 28% (¡!) de desnivel, la subida que decidió la carrera el año pasado estaba situada a falta de 15 kilómetros para el final, seguida de un largo descenso que llevaba a los ciclistas a meta, no sin antes superar un último repecho a poco más de 1 kilómetro para el final. Como a lo largo de toda la semana, los corredores pedalearon bajo la lluvia, lo que endureció aún más una etapa que contaba con seis puertos de montaña. Los corredores afrontaron el muro de Aia por diferentes vertientes, dejando la más dura para el final. Carlos Verona (Etixx Quick-Step) y Luis Angel Maté (Cofidis), escapados, coronaron el terrible muro de Aia con ventaja. Por detrás, en el grupo de los favoritos, era Sergio Henao el primero que movía la carrera. Landa cedía ante el potente ataque de su compañero, que coronó Aia en solitario con unos metros de ventaja sobre Contador y Quintana.

"Purito" Rodríguez se dobla en las temibles rampas de Aia.
“Purito” Rodríguez se dobla encima de su bicicleta en las temibles rampas de Aia. El año pasado cimentó su victoria en la carrera en este mismo muro.

Gracias a los esfuerzos del madrileño, consiguieron llegar a la altura de Henao. Contador intentó que hubiera colaboración, pero Henao, Quintana y Verona, el único escapado que aguantaba, no estaban por la labor. Ante la falta de ritmo, un pelotón reducido les capturó instantes después. En el último repecho, Contador atacó. Quintana sufría, pero no había dureza suficiente como para abrir hueco. Samuel Sánchez, que siguió sin mayores problemas el ataque de Contador atacó aprovechando un breve momento de parón. El ciclista del BMC logró unos metros de ventaja que serían suficientes para ganar la etapa. Sánchez, a sus 38 años, celebraba muy emocionado su octava victoria de etapa (es el ciclista que más triunfos parciales ha logrado en toda la historia de la carrera) en la Vuelta al País Vasco. Por su parte, el ex-campeón del mundo Rui Costa (Lampre Merida) entraba segundo por delante del francés Warren Barguil (Giant Alpecin). Landa, que sufrió muchísimo en Aia, perdía 8 segundos en meta, cediendo el liderato a Kelderman. La clasificación general se apretaba aún más.

Todos nos alegramos viendo a Samu Sánchez lograr la victoria. El asturiano celebró con muchísima emoción el triunfo.
Todos nos alegramos viendo a Samu Sánchez lograr la victoria. El asturiano celebró con muchísima emoción el triunfo.

La carrera llegaba completamente abierta a la última jornada en línea. La quintana etapa, la más dura y por ende la reina, tenía su meta en el famoso santuario de Arrate. Desde salida, la carrera fue completamente lanzada. La fuga no conseguía formarse, y no fue hasta los últimos 100 kilómetros cuando los ciclistas levantaron el pie y permitieron que varios ciclistas se marcharan por delante. Aprovechando el parón del pelotón, Diego Rosa (Astana) atacó y se marchó en solitario a falta de 84 kilómetros; no le volverían a ver. El italiano llegó a tener 7 minutos de ventaja sobre el líder. Un grupo intermedio de escapados en el que marchaban, entre otros, Sander Armée (Lotto Soudal), Maxime Monfort (Lotto Soudal) o Carlos Verona, no consiguieron alcanzar a un increíble Rosa, que kilómetro a kilómetro aumentaba su ventaja. En el pelotón, era el Lotto Jumbo del líder Kelderman el conjunto que tomó las riendas de la persecución. Antes de llegar a Arrate, los ciclistas tenían que superar siete puertos de montaña. En los dos últimos, Ixua y San Miguel (ambos de segunda categoría) la carrera se rompió en mil pedazos. “Purito” Rodríguez tomó el mando durante la subida a Ixua; sólo los mejores pudieron aguantar el ritmo del ciclista de Katusha, especialista en puertos explosivos. Aunque ningún favorito atacó, la carrera quedó muy seleccionada. Tras un breve descenso, el pelotón se plantó en San Miguel. Sky trató de aprovechar su superioridad numérica; Landa atacó, alcanzó a su compañero David López, que venía de la fuga, y entre los dos abrieron un hueco que llegó a los 40 segundos. Visconti (Movistar) y Kiserlovski (Tinkoff), los únicos compañeros que tenían Quintana y Contador, se pusieron a tirar en pos de cazar al dueto del Sky. No sería hasta bastantes kilómetros después, en Eibar, poco antes de comenzar la subida final a Arrate, cuando lograrían contactar con Landa.

La victoria de etapa era, desde hacía muchos kilómetros, de Rosa. El italiano, escapado en solitario durante muchísimos kilómetros, subió Arrate sabedor de que tenía la etapa en el bolsillo. Rosa, un hombre que viene del ciclocross, celebró la victoria de una manera muy peculiar. Antes de entrar en meta, se bajó de la bicicleta, la cogió y entró sosteniéndola en alto, al más puro estilo del ciclocross. Una imagen curiosa, cuanto menos.

Contador no se lo pensó dos veces, y atacó en la primera rampa de Arrate. Solo un fortísimo Henao pudo seguir al madrileño.
Contador no se lo pensó dos veces, y atacó en la primera rampa de Arrate. Solo un fortísimo Henao pudo seguir al madrileño.

Toda la emoción estaba detrás. Contador no esperó, y en la primera rampa de Arrate atacó. Sólo Henao pudo seguirle. Ambos se entendieron bien y abrieron hueco. Hicieron la subida a relevos, distanciando al resto de rivales. Purito y Thibaut Pinot (FJD), que no pudieron seguirlos en un primer momento, subieron también a buen ritmo; de hecho, coronaron cediendo muy poco tiempo con Contador y Henao, que llegaban a meta 3 minutos largos después desde que lo hiciera Rosa. Rodríguez y Pinot entraban a sólo 2 segundos, mientras que Sánchez cedía 27 segundos y Quintana 28. Kelderman no tuvo ninguna opción de defender el liderato, cediendo más de 1 minuto en meta con Contador y Henao; un Henao que se ponía líder de la carrera, con 6 segundos de ventaja sobre Contador y 10 sobre Pinot, a falta tan solo de la contrarreloj final. Todo se decidiría el último día de competición.

Así entró Rosa en meta. Vaya exhibición dio el italiano, que logró en Arrate la mejor victoria de su carrera deportiva.
Así entró Rosa en meta. Vaya exhibición dio el italiano, que logró en Arrate la mejor victoria de su carrera deportiva.

Es ya tradición que sea una contrarreloj la etapa final de la Vuelta al País Vasco. Rara es la ocasión en la que la carrera llega “con todo el pescado vendido” al último día, por lo que siempre tenemos emoción hasta el último metro. La cronometrada de está edición contaba con 16 kilómetros de longitud, salida y llegada en Eibar, ascensión a Arrate por una cara inédita y muy dura, descenso por la vertiente más famosa, la que un día antes los corredores sufrieron en sus piernas y, para acabar, un tramo final quebrado. Es decir, ni un solo metro llano hasta el último kilómetro. Además, la lluvia le dio un toque de emoción extra a la carrera; el descenso estaba realmente peligroso. Por fortuna, no tuvimos que lamentar la caída

Henao peleó con valentía, pero sucumbió ante el empuje de Contador. De nuevo, el ciclista colombiano se queda a las puertas de ganar una carrera que se le da de maravilla.
Henao peleó con valentía durante la contrarreloj, pero sucumbió ante el empuje de Contador. El ciclista colombiano se quedó, de nuevo, a las puertas de ganar una carrera que se le da de maravilla.

de ningún ciclista. A partir de las cuatro de la tarde comenzaron a salir los hombres más fuertes; la victoria de etapa se jugaría también entre ellos. Contador era el gran favorito, y no decepcionó. El madrileño cuajó una primera parte de la crono sensacional; pulverizó los tiempos en la subida, sacando 28 segundos a Quintana y más de 40 a Henao en el punto intermedio situado en la cima del puerto. El de Pinto tenía la carrera en el bolsillo. Quintana, que subió rápido pero se quedó lejos del tiempo de Contador, decidió cambiar de bicicleta a falta de 4 kilómetros, y montar la “cabra”. El colombiano realizó un descenso sensacional, puesto que en meta marcó el mejor tiempo y sólo Contador, que bajó relajado evitando cualquier tipo de percance, le superó por 5 segundos. Henao también realizó una buena segunda parte de la contrarreloj; marcó el tercer mejor tiempo en meta a 18 segundos de Contador, pero no fue suficiente para retener el liderato. El ciclista de Tinkoff ganaba la etapa y la carrera por delante de Henao (+12 segundos) y Quintana, (+37 segundos). Pinot, que realizó una buena crono, subía hasta la cuarta posición en la general adelantando a Rodríguez, que fue quinto finalmente. Sánchez, Costa, Spilak, Craddock y Kelderman cerraron el top-10 de la carrera vasca.

El podio final de la Vuelta al País Vasco 2016. Alberto Contador, Sergio Henao y Nairo Quintana.
El podio final de la Vuelta al País Vasco 2016. Alberto Contador, Sergio Henao y Nairo Quintana.

Alberto Contador se mostraba exultante en línea de meta. “Estoy contentísimo. En una alegría ganar por cuarta vez aquí. En Paris Nice y en Cataluña me quedé cerca de la victoria” decía Contador en las entrevistas posteriores. Además, el madrileño dijo algo que muchos esperaban oír desde hacia mucho tiempo. “Me he replanteado mi retirada. Disfruto con lo que hago. He dejado apartada la idea de retirarme cuando acabe esta temporada”. Sin duda, una de las mejores noticias que el ciclismo podía recibir. Contador ha sabido manejar la carrera a la perfección. El ciclista de Pinto sabía que la carrera llegaría abierta a la última contrarreloj, donde sabía que era superior al resto de sus rivales. Contador ha tirado de experiencia para ganar su cuarta Vuelta al País Vasco (es la primera vez que logra ganar una carrera por etapas en cuatro ocasiones), ha leído la carrera a la perfección, y ha dado el máximo de sus posibilidades en los momentos justos. Ahora, le espera por delante un descanso más que merecido antes de comenzar la preparación del que es su gran objetivo del año: el Tour de Francia. No volveremos a ver a Contador en competición hasta el Dauphiné allá por el mes de junio, donde el ciclista madrileño acudirá en pos de adquirir el ritmo necesario para afrontar el Tour en la mejor condición física posible. Conociéndole, seguro que este periodo sin competir se le hará largo, pero Contador se ha despedido de la primera parte de la temporada de la mejor manera posible. Nos vemos en junio.

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