Retrocedemos hasta el Tour de Francia de 1949. Por entonces, la ronda francesa se disputaba por selecciones nacionales, así que los italianos Fausto Coppi, en la cúspide de su carrera, y el viejo Gino Bartali se apoyaban hasta que la propia competición dictaminara quién sería el líder del equipo.

Fausto venía de proclamarse aquel mismo año en el Giro de Italia, incluyendo una hermosa escapada en solitario que ya tendremos tiempo de contar. Sin embargo, en Francia, las cosas no empezaron con tan buen pie. Coppi había caído durante las primeras etapas llanas y acumulaba ya un retraso notable en la clasificación general. Estaba decidido a abandonar, pero su director, Alfredo Binda, (el primer gran ciclista de la historia) y sus gregarios, le frenaron. La idea era que Fausto se reconvirtiera en gregario de lujo para Gino. Coppi, elegantemente, aceptó.

Sin embargo, la propia competición le brindó la oportunidad de recuperarse. Poco a poco y a pesar de tener claro su nuevo papel, fue remontando posiciones en la clasificación general y volvió a creer, aunque fuera con la boca pequeña, en sus opciones reales de victoria final.

Con la llegada de los Alpes, Fausto se puso el traje de Campionissimo para dejar toda su clase encima de la bicicleta y culminar una remontada estratosférica para llevarse finalmente su primer Tour de Francia.

En el ascenso de un puerto de los Pirineos, no se sabe si el Tourmalet o el Aubisque, se produjo una imagen que ha pasado a la historia por el eterno enigma que dejó sin resolver. ¿Quién le cedió el bidón a quién? Esto no tiene una respuesta segura, ya que algunos creen que Coppi le estaba devolviendo a Gino su bidón desde delante, mientras otros aseguran que Fausto le estaba prestando a Bartali su propio bidón.

Supongamos que esto nos importara. Vamos a permitirnos el capricho de intentar averiguarlo. Lo que nos puede acercar un poco más a la respuesta son los portabidones; si nos fijamos, los de Bartali están ya ocupados, mientras que los de Coppi aparecen vacíos. Esto reforzaría la teoría de que, lógicamente, tuvo que ser Fausto quién le cediera a su compañero su propio bidón, ya que Bartali ya tenía sus portabidones ocupados. Parece tener lógica, aunque sigue sin ser seguro. De hecho, ya nunca lo vamos a saber. Es más, en realidad, nos da absolutamente igual.

Bartali
No sabemos quién le cedió el bidón a quién, pero… ¿qué más dará?

Como hemos dicho, el enfoque de la situación no es el que nos interesa. Observando la imagen con perspectiva, debemos saber ver un poquito más allá y ser capaces de sacar otras conclusiones, como los valores humanos y éticos del ciclismo, o incluso del compañerismo entre rivales a pesar de compartir equipo. Esta imagen habla ya por sí sola, y dice mucho y bueno del ciclismo. Lo importante es el mensaje, no su respuesta o su certeza.

Recalco en todo esto porque a estos dos campeones italianos se los quiso enemistar desde fuera, se dieron por hecho demasiadas conclusiones e incluso se sacaron a la luz falsos mitos sobre su relación personal y profesional.

Todo es una verdad a medias, y debemos saber distinguir conceptos. Fueron grandes rivales, pero también fieles compañeros. Se admiraban. Eran polos opuestos. Mientras Gino era el carácter, el genio, el nervio y la garra, Coppi era tranquilo, detallista, ensimismado, tímido y reservado. Se respetaban mutuamente, tenían una buena relación, se enfrentaron limpiamente sobre el asfalto, pero también supieron ser fieles compañeros cuando tocó serlo. Si compartían equipo y uno se mostraba más en forma, el otro, por lo general, sabía estar en su sitio para ayudar.

Esto no quita que entre ellos no tuvieran sus respectivas envidias y obsesiones, pero todo fue fruto de la mutua admiración que sentían, y desde fuera se les quiso poner como dos extremos que dividían un país, entrando en juego sus creencias políticas.

No sé si la imagen de la que hablamos sirvió de algo, pero sin duda debería haber terminado con toda esta supuesta confrontación. Como mínimo debió demostrar que quizás se estaban sacando las cosas de contexto, o al menos que aquello significó una reconciliación ante supuestos conflictos y tensiones personales.

En todo caso, el momento que refleja la imagen estuvo a punto de no producirse si Coppi hubiera abandonado la carrera. Como hemos dicho antes, él estaba decidido a hacerlo, y una de las personas que le convenció de lo contrario fue el propio Bartali. Fueron dos campeones que se retroalimentaban constantemente, sobre todo para lo bueno, y el gesto del bidón, insisto, da igual de quién para quién, no hace más que reflejarlo.

Una imagen, cuando se analiza desde cierto punto de vista, se puede dejar de observar como se veía anteriormente y se pasa a ver desde otra nueva perspectiva, y resulta casi imposible, conociendo los detalles y su contexto, dejar de verla de esta nueva forma. Esto es lo que hemos intentado reflejar en esta entrada y, si no lo hemos conseguido, como mínimo nos quedará el consuelo de haberlo intentado.

3 thoughts on “El bidón pacífico

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