El titulo de este articulo es el puro reflejo de la realidad ciclista en los últimos años. Girona se ha convertido, en pocos años y por méritos propios,  en la capital mundial del ciclismo. Si hace unos años para muchos resultaba difícil ubicar la ciudad catalana en el mundo, a día de hoy es el centro de operaciones para la mayoría de corredores y equipos extranjeros.

Muchos han sido y son los motivos que llevan a los corredores a prepararse y vivir durante el año en Girona. El caso es que, sea por el ambiente que se respira, por las carreteras, por la tranquilidad o por otros motivos Girona se ha hecho un nombre propio en el pelotón Mundial.

La cosa viene de lejos y aunque muchos se empeñen en relacionar Girona y el nombre de Lance Armstrong con otros temas más allá del puramente deportivo no es lo que nos ocupa directamente a nosotros. Aunque a veces no viene mal hacer un pequeño recordatorio para conocer la historia.

Robert Gesink un enamorado de Girona y de la fotografia.

Lance abandono la ciudad francesa de Niza allá por el año 2001 y vino a vivir a la ciudad catalana hasta 2005. En Girona se vino de la mano de sus inseparables compañeros de equipo George Hincapie (quien aún conserva su casa en Sant Julià de Ramis), Floy Landis, Tyler Hamilton, Levi Leipheimer, David Zabriskie o el actual director del equipo Cannondale Jonathan Vaughters entre otros.

Muchas fueron y son las opiniones y especulaciones de porque escogieron una ciudad como Girona y no otra, y la mayoría de ellas relacionadas directamente con el Dopaje.  pero también son muchas las cosas que no sabemos y que nunca sabremos.

Lo que si es cierto, porque lo confeso el que fuera alcalde de Girona por aquellos años J. N. es que cada vez que había un corte de luz en la ciudad recibía llamadas directas de Armstrong y en ocasiones de madrugada para exigir que restablecieses de inmediato el corriente eléctrico. Muchos todavía os preguntareis el porque de eso. Pues la cosa es simple y clara. Sin luz la nevera no funciona, y sin luz todo lo de dentro la nevera se puede echar a perder. Supongo que  ahora ya no hacen falta muchas más explicaciones.

En cualquier caso todo esto son tiempos pasados, y creo que todos o al menos un servidor quiere ver es una Girona diferente. Ver y disfrutar de la Girona actual. Una Girona que sea limpia y que relacione el ciclismo con algo más que con tiempos oscuros y sucios.

Por suerte parece que vamos por el buen camino y cada años son más los corredores  que se acercan a vivir a Catalunya. Australianos y Americanos son seguramente los más habituales, pero cada vez podemos ver a más holandeses o centro-europeos a los que les resulta complicado entrenar desniveles en sus países natales. Robert Gesink, Ryder Hesejedal,  Edward Theuns, Petr Vakoc, Paul Voss, Lawson Craddock, Marcel Kittel, Daryl Impey, Phil Gaimon, los hermanos Ludvigson, Joonas Henttala, Peter Stetina o la actual maglia rosa del giro Steven Kruijswijk son algunos nombres que junto a muchos otros ciclistas escogen Girona para entrenar y vivir sus vidas. Pocos son los que no repiten año tras año e incluso algunos se quedan a vivir al finalizar sus carreras deportivas, caso de  David Millar.

Esperamos que se pueda seguir viendo y disfrutando de esto muchos años más. Un hecho que sin duda a parte de dar vida a la ciudad, permite a muchos aficionados  empezar a aficionarse a este magnifico deporte.

Girona huele a bici y a deporte. Que dure.