Campeones, más aún (2ª parte)

Continuamos con el repaso de aquellos ciclistas que consideramos que podrían haber logrado más victorias generales en la historia de la ‘Grande Boucle’, a los que la suma de elementos o quizás el propio destino se encaprichó por hacerles la zancadilla una y otra vez. Tras haber digerido la 1ª parte del artículo, procedemos a presentaros al resto de corredores de nuestra lista. Os animamos a que nos hagáis saber, en el apartado de comentarios, de alguno que opinéis que merecería aparecer en ella.

Luis Ocaña

Este conquense tuvo también, al igual que Poulidor, la “desgracia” de cruzarse con Merckx. Pese a ello, este español afrancesado fue de los pocos en plantearle serios problemas al Caníbal en Francia. En 1971 iba lanzado hacia su primer triunfo en el Tour, cuando una caída durante un descenso acabó, en aquel momento, con su sueño.  Contaba con una más que considerable ventaja sobre Merckx en la clasificación general, con lo que su retirada fue aún más trágica. El belga, por respeto, se negó a vestirse de amarillo al día siguiente. Incluso fue a visitarle al hospital. Si el Caníbal es pentacampeón es en parte debido al Tour de aquel año. La suerte del campeón. Luis se resarciría en el ’73.

Greg LeMond

Es hasta la fecha el único americano vencedor del Tour, tras la sanción a Armstrong. Sin embargo, nunca ha tenido el reconocimiento que merece. Dicho por él mismo, se consideraba un ganador de 5 Tours. Ganó 3. En 1985 fue el más fuerte, pero tuvo que ceder para ayudar a su compañero Hinault a lograr su 5º. En el ’86 ganó sin la ayuda prometida por parte de Bernard. Perdió la oportunidad de participar en el ’87 y en el ’88 porque su cuñado le disparó en una caza de pavos. Volvió en el ’89 para ganar ‘in extremis’ a Fignon y repitió en el ’90, siendo ahora un corredor mucho más limitado durante la temporada. Perdió 3 grandes oportunidades de entrar en el club de los 5.

Cycling - Bernard Hinault and Greg Lemond
Hinault felicita a su compañero LeMond en el podio del Tour de 1986.

 

Pedro Delgado

La relación del segoviano con el Tour fue de auténticos contrastes entre el amor y el odio, quizás con más tendencia hacia la segunda de estas. En el ’83 pudo triunfar como debutante, pero un alimento en mal estado le hizo perder

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Perico abandona el Tour en 1984 tras fracturarse la clavícula en un descenso.

25 minutos cuando marchaba segundo tras Fignon. Volvió en el ’84 partiéndose la clavícula en uno de sus locos descensos. De ahí nació “Le Fou” (el loco). En el ’85 se pasó casi toda la edición luchando contra la enfermedad. En el ’86 el dolor por el fallecimiento de su madre pudo con él. En el ’87 lo tuvo cerca, pero Roche le despertó de su sueño en la crono final. En el ’88 llegaría la gloria, y aún faltaría el despiste de la crono de Luxemburgo para dejarle sin opciones en el ’89, siendo para muchos el más fuerte de aquella edición. Incluso su triunfo en el ’88 tuvo su qué, ya que lo vivió con la angustia de su positivo y las acusaciones de dopaje. No había liberación.

 

Alberto Contador

Sí. El pinteño, a pesar de seguir en activo, merece aparecer en esta lista, pues, quizás no al nivel de Perico, pero podemos decir que al del Tinkoff le ha pasado de todo y más y ha vivido lo mejor y lo peor en el Tour. Tras imponerse por sorpresa en 2007, no tuvo la opción de reeditar título al año siguiente con el Astana. En 2011 vivió con la amenaza de una posible sanción por su positivo por clembuterol. Para más inri, perdió tiempo por caídas numerosas en la 1ª semana del Tour, y encima corrió con la rodilla afectada las tres semanas. Eso, sumado a los esfuerzos del Giro, pudo con él. En 2012 se confirmó su sanción y se perdió el Tour. En 2014, teniendo un estado de forma envidiable, cayó aparatosamente en un descenso y tuvo que despedirse. Si en sus primeros años el Tour había sido un romance correspondido, a partir del 2011 se convirtió en un camino de espinas.

 

A menor escala y reflejado en el presente podemos hablar de los dos años donde Quintana ha sido el más fuerte sin llevarse la victoria, o la también oportunidad perdida de Froome en 2014. En 2012 fue el más fuerte, incluso terminando bien la 3ª semana, algo que no ha ocurrido en sus dos triunfos. La imagen del espero-me voy junto a Wiggins en Peyragudes es imborrable, recordando la controversia entre LeMond e Hinault en el ’85.

El Tour ha sido injusto con algunos a la vez que generoso con otros. A los pentacampeones también les ha acompañado la suerte ocasionalmente, como a Merckx en el ’71, y como a Hinault por tener a LeMond como compañero y no como rival en el ‘85. Para triunfar también es necesario contar con ese puntito de fortuna, o simplemente no encontrarse nunca con ningún percance.

Dicen que del que queda 2º nadie se acuerda. Nosotros, aquí y hoy hemos intentado tener un hueco para aquellos héroes trágicos, esos campeones que, tanto por sus aventuras como por sus desventuras, nos han terminado ganando la estima más aún que si nada les hubiera ocurrido. A los valientes del Tour ’16 les decimos que, triunfen o no, nosotros sí que les recordaremos y tendrán su cita y mención aquí reservada  con la historia de la ronda francesa.

 

 

 


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