Alberto Contador ha ofrecido una rueda de prensa en la clínica CEMTRO de Madrid tras someterse a una serie de pruebas médicas para ver el alcance de las lesiones que le provocaron las caídas que sufrió en el Tour de Francia que le obligaron a retirarse de la carrera francesa en la novena etapa. Acompañado por el doctor Manuel Leyes, especialista en deportistas de alto nivel, ofrecieron el siguiente parte médico: contusiones múltiples, una rotura fibrilar de grado dos en el vasto intermedio de su muslo izquierdo, una rotura fibrilar en el gemelo de la misma pierna, y contusiones en el supraespinoso en el hombro izquierdo y en el deltoides del muslo derecho.

“Los juegos olímpicos quedan prácticamente descartados. Es una pena porque el trazado me favorecía y podría haberlo hecho bien. Era el segundo gran objetivo de la temporada. Aunque es un momento duro, prefiero sacar la parte positiva de todo esto” decía Contador, que sí se mostraba esperanzado al hablar de la Vuelta a España: “Intentaré acortar los plazos (en principio, el ciclista de Pinto debería estar cuatro semanas sin tocar la bicicleta) para llegar al máximo”. En cuanto a su futuro el año que viene, Contador dijo estar apunto de cerrar un acuerdo con un equipo -todo apunta a que el nuevo equipo del español será el Trek-Segafredo- con el que volverá al Tour el año que viene.

En cuanto a la pregunta de EntreCunetas en torno a las relaciones con el equipo Tinkoff, que parecían haberse resentido durante el Tour cuando los hipotéticos gregarios del madrileño no cumplieron su labor correctamente, Contador admitía lo siguiente: “Es cierto que un corredor- no quiso mencionar a Roman Kreuziger- desatendió las órdenes del equipo en una etapa. Después de eso, se optó por que él disputase la general. No estoy decepcionado, pero sí que se ha actuado de una forma diferente a la de otros años”.