Nairo Quintana ha ganado la Vuelta a España, su segunda gran vuelta, con toda justicia. Ha sido el más fuerte durante las tres semanas, en la montaña no ha tenido rival y el día de Formigal supo moverse a la perfección. Es justo vencedor de la Vuelta a España. Sin discusión.

Pero basta ya. No cuela, ya no. Hijo del campo, dicen. Que no, que no. El ciclista humilde que nos quieren vender no existe. Jamás he visto a un ciclista que se quiera tanto así mismo como Quintana. Todo esto empezó hace dos años, cuando el colombiano realizó una maniobra completamente ilegal en el Giro de Italia, bajando el Stelvio. Arrebató la maglia rosa a su compatriota Uran con un ataque que se produjo cuando la carrera se encontraba neutralizada por el mal tiempo. Se hizo la vista gorda; Nairo era y es el niño mimado del ciclismo, y “tenía” que ganar aquel Giro. Desde entonces, Quintana es un corredor que no me causa en absoluto simpatía. No lo voy a esconder. No tuvo ni un sólo gesto de complicidad hacia Uran, ni uno sólo. Han pasado dos años de aquello, tiempo en el que Quintana le ha dado tiempo a engordar su palmarés a la vez que ha ido dejando declaraciones cuanto menos vergonzosas -que han pasado totalmente desapercibidas- que pueden repasar aquí.

La última gran muestra de la humildad de Quintana tuvo lugar hace unos días, en Aitana. El colombiano atacó a Chris Froome a 100 metros para el final, con la carrera ganada y sin nada en juego, para dejar en evidencia al británico, que atacó a Nairo varias veces durante la ascensión. Después Quintana alegó que Froome le había hecho eso mismo varias veces en otras carreras. Mentira. La única vez que el ciclista del Sky  ha esprintado a Quintana llegando a meta fue en Mende en el Tour 2015, con la carrera en juego. Aquí estaba todo decido. Froome aplaudió irónicamente a Quintana cuando entró en meta, aunque luego le felicitó en Twitter haciendo gala de su caballerosidad una vez más. Los directores del Sky reconocieron después que Froome quería entrar de la mano de Quintana, pero Nairo no quiso. Como escuece el Tour, ¿eh? Todo el mundo que entienda algo de ciclismo sabe que fue un gesto feo a más no poder, pero, ¿cómo va a hacer algo así un hijo del campo? Es imposible.

Todo un caballero. Froome se tomó con humor el último ataque de Quintana en Aitana. © Getty Images
Todo un caballero. Froome se tomó con humor el último ataque de Quintana en Aitana. © Getty Images

Desde hace mucho tiempo, los constantes halagos que Quintana recibe de sus compatriotas se le han subido a la cabeza. No recibe ni una sola critica; si gana, lo hace porque es el mejor. Si pierde, algo ha tenido que pasar, porque Nairo no falla nunca; ¡cómo va a hacerlo un tío que se compara con Eddy Merckx!

Me temo que nos quedan muchos gestos de chulería de Quintana, la falsedad personificada, que soportar por delante. Espero que lo ocurrido en Aitana haya servido, al menos, para que no os pille por sorpresa.