El pasado 6 de agosto Joaquim Rodríguez disputó la que a priori iba a ser su última carrera como ciclista profesional: los Juegos Olímpicos. El ciclista catalán firmó una actuación notable en la prueba de Rio de Janeiro que apunto estuvo de darle una medalla, teniendo que conformarse con un quinto puesto y un diploma olímpico que supieron a poco.

En el primer día de descanso del Tour, Purito anunció en Andorra, entre lágrimas, su retirada del ciclismo profesional tras lo Juegos Olímpicos. Sin embargo, pocas semanas después conocíamos durante el transcurso de La Vuelta a España que a Joaquim le tocaría correr por orden de Katusha dos clásicas: la Milán-Turin y el Giro de Lombardia. Aunque lo ideal hubiera sido no disputarlas, ya que pasó totalmente desapercibido, los contratos firmados hay que respetarlos y si el equipo te pide que corras, corres. No es criticable. Lo que sí lo es es su fichaje por el nuevo equipo ciclista Bahrain Merida, que aspira a ser equipo World Tour y los puntos que acumula Purito son muy valiosos para ellos, que ha firmado un contrato de tres años con la nueva escuadra catarí: en el primero figura como ciclista -de otra manera los puntos conseguidos esta temporada no contarían para 2017- aunque no está obligado a correr. Los dos siguientes, como parte del staff técnico del equipo.

Purito tiene todo el derecho del mundo, y personalmente me alegra, a seguir metido de lleno en el mundo del ciclismo. Pero, ¿era necesario venderse de esta manera? ¿No habría sido mejor retirarse definitivamente, y firmar un contrato en 2017 con Bahrein Merida o con cualquier otro equipo que le asignara una función definitiva? El barcelonés ha dejado claro que va a ser difícil que vuelva a competir, decisión que tomará en las próximas semanas, y que ha firmado un contrato en el que cobra mucho menos dinero del que ganaba en Katusha: «Bahrain-Merida me ha presentado un proyecto interesante. Mi decisión de dejar el ciclismo estaba siempre cerrada, pero el equipo me ha asegurado que me sentiré cómodo y motivado con ellos, por lo que me han convencido para colgarme un dorsal en el maillot por un año más».

Creo que no me equivoco cuando afirmo que nadie critica que Purito siga en el ciclismo profesional, sino la forma en la que lo ha hecho. Sin duda, se ha equivocado. Ha ensuciado una retirada perfecta, como fue la de Rio de Janeiro.