El 2017 se presenta para el ciclismo como un año de cambio y transición en todos los sentidos. No son pocos los grandes líderes que cambian de equipo, y tampoco son pocas las carreras nuevas que surgen o que cambian de nombre o formato. Además, ciclistas que han sido grandes protagonistas en la última década, como Fabian Cancellara, Bradley Wiggins o Joaquim Rodríguez, han colgado la bicicleta.

Alberto Contador y Vincenzo Nibali, los dos grandes vueltómanos del siglo XXI, cambian de equipo tras seis y cuatro años en Tinkoff y Astana, respectivamente. El español se marcha a Trek-Segafredo buscando la protección y la confianza que el Tinkoff no le ha dado para volver a conquistar el Tour de Francia; el italiano, al Bahrain-Merida, un equipo que girará entorno a su figura, donde intentará revalidar la victoria en el Giro de Italia, aunque no lo tendrá nada fácil. En el próximo mes de mayo se disputará la edición número 100 de la ronda italiana, y la organización ha preparado un recorrido espectacular para celebrar el centenario de la carrera. Además, rompiendo con la tónica de los últimos años, el Giro contará con una participación espectacular: Nairo Quintana -el colombiano ha confirmado su presencia, aunque Unzue ha dicho que todavía no es seguro que vaya a estar-, el propio Nibali, Fabio Aru, Bauke Mollema, Leopold König, Steven Kruijswijk, Ilnur Zakarin… sin duda alguna, un auténtico giro respecto a los últimos años, donde el Giro contaba con una participación discreta respecto al Tour o a La Vuelta. Precisamente, el último vencedor de la carrera española, Nairo Quintana, ha tomado una decisión tan extraña como “molona”. El colombiano ha decidido, en su preparación para el Tour, disputar el Giro, donde correrá concentrado pero con la mente puesta en el mes de julio. En el ciclismo actual parece imposible tener éxito en las dos carreras en el mismo año, pero Quintana, cuya clase nadie pone en duda, se encuentra en un momento ideal para intentarlo, a sus 26 años -tendrá 27 por entonces-, como ya analicé aquí. Si es capaz de batir a Froome en el Tour, no es nada descartable que a partir de 2018 veamos a los grandes líderes preparar el Tour en el Giro, algo que sería absolutamente atractivo de ver. Esperemos que, finalmente, Nairo dispute la corsa rosa. Froome, por su parte, ha optado por un calendario tradicional que le funciona bien para intentar conquistar el Tour de Francia por cuarta vez. Independientemente de lo que suceda allí, es muy probable que veamos a la estrella del Sky corriendo La Vuelta, cuyo recorrido está aún por presentar, una carrera a la que tiene muchas ganas. Ha acabado tres veces en segunda posición, y Froome ha dicho sentirse encantado corriendo en España. Presumiblemente, tanto en el Tour como en La Vuelta, el británico se tendrá que enfrentar con Alberto Contador, que ha renovado sus ilusiones tras fichar por Trek, y está convencido de que puede volver ganar el Tour. Contador, ídolo de masas en España, probablemente correrá también La Vuelta. Muchos son los que dudan de su capacidad física, pero dar por muerto a un tío con ese palmarés, es un error. El tiempo dirá si Contador lleva razón, o no.  Como es lógico, el Tour de Francia volverá a ser la carrera que mejor plantel de corredores reúna, en un trazado en el que la montaña vuelve a ser mucho más importante que la contrarreloj, favoreciendo así a los escaladores más puros. Por otro lado, la temporada de clásicas se presume apasionante: el duelo Peter Sagan – Greg Van Avermaet despierta pasiones, así como la idea de que Tom Boonen, que se retirará tras correr la Paris-Roubaix, pueda hacerlo con un quinto adoquín en su palmarés. Pero, indiscutiblemente, el ciclista que más ilusión despierta en los aficionados es Sagan. El eslovaco, que lucirá con Bora-Hansgrohe el maillot arcoíris por segundo año consecutivo, fue de largo el mejor ciclista de la temporada pasada,  y es sin duda el corredor al que más apetece ver de nuevo en acción. Se me antoja difícil que vuelva a repetir una temporada tan sublime, pero por clase no será, desde luego. El campeón del mundo comenzará la temporada pronto, en el Tour Down Under, por lo que el espectáculo está garantizado desde el principio.

La temporada 2017 será también una temporada de cambio en lo que a equipos y carreras se refiere. Tras casi 20 años dejaremos de ver en el pelotón el maillot del Lampre, cuya estructura acoge el nuevo UAE Abu Dhabi. Del dinero del petrodólar también surge el Bahrein Merida de Nibali e Ion Izagirre, y equipos clásicos como Katusha (ahora Katusha-Alpecin) o Etixx Quick-Step (ahora sólo Quick-Step) cambian de patrocinador. Otros conjuntos, como Astana, Trek-Segafredo o Bora-Hansgrohe se renuevan completamente, por lo que al principio de temporada nos costará distinguir a según que ciclistas con sus nuevos maillots. En lo que respecta al calendario de carreras, pruebas como el Tour de Turquía, el Abu Dhabi Tour o el Tour de California pasan a la categoría World Tour. A partir de ahora, se repartirán muchos más puntos, las clasificaciones serán más variadas pero, bajo mi punto de vista, se será más injusto a la hora de puntuar. No se pueden otorgar puntos del mismo nivel en carreras como el Tour de Francia y el Abu Dhabi Tour. En fin, cosas de la globalización. Y de la pasta.

Sin duda alguna, el 2017 supondrá para el ciclismo un año de transición, un año en el que los ciclistas deberán acostumbrarse al nuevo calendario, a la nueva puntuación y a los nuevos equipos. También será un año en el que la nueva generación de ciclistas comience a borrar de las clasificaciones a los protagonistas de la última década. Los Chaves, Quintana, Kruijswijk, Aru o Zakarin tienen que dar un paso adelante en 2017 que les confirme como el futuro -y presente- de este deporte. En las clásicas de pavés este cambio ya se ha hecho efectivo: el duelo Cancellara & Boonen ha pasado a la historia. Ahora es el turno de los Sagan, Vanmarcke o Van Avermaet. Es indudable que la generación de, por ejemplo, Valverde y Contador está llegando a su fin: Purito y Cancellara se han retirado, al igual que Frank Schleck. Philippe Gilbert ha firmado un sólo año con Quick-Step, y quién sabe si esta no será su última temporada. Boonen se retirará en abril, Nibali acaba de cumplir 32 años, Samuel Sánchez tiene casi 39, Cavendish 31, Greipel 34… está claro que, aunque muchos de ellos tienen aún varios años de ciclismo por delante, el final de esta maravillosa generación de ciclistas -perdónenme si me pongo sentimental, pero me he criado con ellos y eso marca mucho- se va acercando. Por ello, en 2017 debemos valorarlos como se merecen, porque dentro de pocos años ya no podremos hacerlo. La transición dulce entre dos generaciones, una magnífica y otra muy prometedora, ya ha comenzado, y aumentará su grado de erosión esta temporada. En EntreCunetas trataremos de contároslo con objetividad, pasión y, en ocasiones, con un toque humor.

¡Feliz año a todos!