Comenzar un nuevo año significa, en términos ciclistas, que una nueva temporada está a punto de dar el pistoletazo de salida. Escasos son los días que han pasado desde que el 2017 entró en nuestras vidas. Prepárense porque esto no ha hecho nada más que empezar.

Somos muchos los que esperábamos el 1 de enero para visualizar los “cambios de piel” que sufrían algunos ciclistas como, entre otros, Vincenzo Nibali, Alberto Contador, Philippe Gilbert o  Diego Rosa. Terminó la expectación de saber las novedades del ciclismo tras unos meses en pausa a causa del fin de temporada.

Pero la larga espera ya (casi) terminó. En unas horas horas todo arrancará en Australia, allá donde los canguros y koalas viven plácidamente en el verano mientras nosotros vemos las carreras a altas horas de la madrugada. Será el día 17 de enero cuando el Down Under Tour invada nuestras vidas, redes sociales y portales deportivos informando de quién conquista, a miles de kilómetros, en enero.

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La mítica estampa de los ciclistas con la fauna australiana. Aquí Robert Gesink junto a un koala (Credit: Team Lotto NL Jumbo Cycling).

Y después todo vendrá rápido, como cuando esperas que suceda un acontecimiento importante con mucho deseo y este casi es de corta duración. Llegarán las carreras españolas, las italianas, las clásicas. Nos invadirá el color rosa, luego nuestro corazón se volverá amarillo y, por último, cambiará hasta el rojo pasión. Porque pasión es lo que demuestra cada uno de los ciclistas haciendo lo que más le gusta hacer: ser ciclistas.

Y, mientras tanto, nosotros disfrutaremos. Celebraremos los triunfos de nuestros ciclistas favoritos. Nos emocionaremos viviendo cada carrera en las cunetas o en la televisión. La ilusión llegará a cada hogar. Las ganas de ver la París Roubaix aumentarán con el paso de los días. Las vertiginosas bajadas, los altos porcentajes o un demarraje inesperado aumentarán nuestras pulsaciones.

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Credit: Giro d’Italia.

Un nuevo año para los ciclistas, pero también un nuevo año para nosotros. Ojala el ciclismo continúe siendo un complemento perfecto para nuestras vidas. Ojala nosotros también superemos nuestras “etapas complicadas”, esas que siempre hay en las Grandes Vueltas. Ojala nunca dejemos de disfrutar, de ilusionarnos y de soñar con levantar los brazos con cada uno de nuestros logros (deportivos o no).

Ojala nunca dejemos de hacer grande al ciclismo.