Pingeon, la luz de la transición

Este invierno ha resultado terrible para los que somos unos enamorados del ciclismo de época. A los ya sabidos fallecimientos de Kübler y Walkowiak, se sumó, en el último asalto, justo antes de sonar la campana que anunciaba el final del invierno y el consiguiente inicio de la primavera, el del francés Roger Pingeon, vencedor final del Tour de Francia en la edición de 1967, y que hizo lo propio en la Vuelta Ciclista a España de 1969.

Para empezar, vamos a dejar clara una cosa: esta sección no pretende convertirse en nada parecido a la tumba o el ataúd de las grandes leyendas de antaño recientemente fallecidas. Pero tampoco en todo lo contrario. Es decir, si ha habido una desgraciada coincidencia de fallecimientos relativamente consecutivos, creemos que rendirles un pequeño homenaje por el testimonio y la moraleja que nos dejan es lo menos que podemos hacer, ¿no creéis? Así que no, Pingeon no se merece menos y sin dudarlo vamos a proceder a hablar de él como se merece. Sin más demora, vamos a ello.

Pingeon era un tipo discreto, callado, poco mediático, reservado. Costaba entrar en su vida y conocerle. Por carácter, quizás podríamos encontrar un símil con su compatriota y también tocayo Walkowiak. Por vivencias, tenemos el paralelismo del Tour y el hecho de que ambos lo lograron gracias a una minutada lograda en una escapada. Ahora bien, la de nuestro protagonista de hoy fue forzada por él mismo, en primera persona, y su ventaja fue lograda a pulso.

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Sin misterios; para vencer, se requiere constancia, regularidad, capacidad para sobrellevar la presión y, en la mayoría de los casos, algún ataque.

Siempre había sido un ciclista regular, alto, de buena planta, lo que le hizo hacerse conocer como “La Garza”.

Esa regularidad le hizo llevarse un Tour que sirvió de transición entre dos periplos de suma importancia, copados entre Anquetil y Merckx, los dos primeros pentacampeones de la ronda gala.

Aquel año podría haber sido el del también francés Raymond Poulidor, que fue relegado del primer escalón del podio por Anquetil en los años ‘60, y que aún ignoraba que volvería a serlo durante los ‘70 por “El Caníbal”. Sin embargo, en una época en la que se recuperaron las carreras por equipos nacionales, en detrimento de las marcas comerciales, Pingeon fue el gran elegido para hacer de arquitecto de ese hermoso puente dorado que uniría aquellas dos brillantes épocas del mismo tono. Y “Poupou”, elegante y entregado, supo ser caballeroso y trabajar para su compatriota cuando la carrera se decantó claramente en su favor.

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Poulidor, con los colores de la bandera francesa, tirando de su compatriota y líder Pingeon. De haber ganado el Tour, ya no sería el mismo.

Así que mientras Poulidor se llevaba el recuerdo y la admiración de su público, Pingeon hacía lo propio saboreando las mieles de la victoria. Y el gran damnificado por aquella situación fue Julio Jiménez.

Este abulense ha sido uno de los más destacados escaladores españoles de la historia, alguien que, sin contar con ninguna gran vuelta por etapas en su haber, fue vencedor de varios triunfos parciales, de maillots de la montaña y, sobre todo, fue siempre un gran protagonista y supo ser un gran animador de las carreras en las que participaba.

Según él, su derrota en aquella edición se debió precisamente a la composición de los equipos por selecciones y no por marcas comerciales.

Durante aquella edición, Julio fue a contrapié, ya que, desesperado, atacaba constantemente en la montaña para recuperar el tiempo perdido contra el reloj.

No debe parecernos un año de transición, y aún menos un periplo banal, pues en una edición que bien podría haber pasado a la historia sin más vuelta de hoja, acabó siendo, por parte del vencedor, la de la confirmación de un ciclista inteligente, tal vez algo frágil, pero que, para compensarlo, analizaba al detalle a sus rivales, encontraba sus debilidades y se ponía manos a la obra. Un auténtico profesional.

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A sus pies, Julio. El escalador abulense lo dio todo, y se ha labrado un hueco en la historia por ello, dejando a un lado los resultados. Aquí, desafiando el Mont Ventoux, durante el Tour de 1967.

Una oda a la inteligencia y al perfeccionismo en toda regla, al esfuerzo mental, a la capacidad de análisis y, por qué no, a la cabezonería, al tratarse de un ciclista algo más metódico que los demás.

La ventaja que Pingeon administraba provocó, como consecuencia, los ataques de locura de Jiménez cada vez que la carretera se empinaba, unos momentos intensos que deberían hacer recordar aquella edición por la gran batalla que se vivió entre dos enormes guerreros, por encima de la desgraciada imagen del fallecimiento de Simpson en las rampas del Ventoux.

Aún con todo, y a pesar de la claridad de su triunfo, aparece un factor muy humano: siempre queremos más, y es que Pingeon se obcecó con la idea de que haber ganado un segundo Tour le habría dado el estatus que merecía. Pero ante la llegada de Merckx, entre poco y nada hubo que hacer, al menos por su parte.

Entre dos épocas bien conocidas y de aplastamiento rotundo, el triunfo de Roger supuso y permitió un respiro, fue una bocanada de aire fresco, una victoria basada en otra manera de ganar, tal vez siendo ésta última más inteligente, pausada e incluso táctica. Todo ello sumado al hecho de que la insistencia constante de Julio durante aquellas semanas le hizo ser un grande en su victoria.

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“El Momento”; el final del camino, de la agonía y de los problemas. Respirar y celebrar el triunfo final en un Tour de Francia es el sueño ideal de cualquier vueltómano.

Es sencillo hablar de Merckx o Anquetil, pues sus historias están ya labradas y homenajearlas es tan evidente como absurdo; todos lo damos por hecho. Pero el testigo de este reservado francés merece capítulo y mención aparte por la diferencia que marcó en su forma de hacer y labrar su gran victoria. Por eso y por mucho más, merece un hueco entre las bellas, hermosas y doradas páginas de este magnífico deporte.

Una pequeña luz, un brío de esperanza, un broche de ideas e incluso de nuevas aportaciones. Agua fresca, una gota a través de la cual se refleja, con claridad, una nueva visión del ciclismo, siendo ésta sumada a un, por aquel entonces, nuevo análisis del ciclismo.

Ahí mismo, al final del túnel, esa pequeña luz, empobrecida y medio apagada. Ésa es.

Que no caiga en el olvido. Que no se apague.

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Lo mejor y lo peor de la Volta a Catalunya

Bienvenidos de nuevo a esta sección en la que analizamos las carreras ciclistas y comentamos sus puntos fuertes y sus puntos débiles. En esto caso, se trata de la Volta a Catalunya. Una prueba que, sin llegar a ser mala, sigue arrastrando las mismos fallos que en las ediciones anteriores.  Sin más dilación comenzamos:

Lo peor:

3. La clase baja decepciona: Si para algo sirven las invitaciones WT es para que aquellos equipos que no lo sean se dejen ver y le den juego a la carrera. Y esto no pasó. Simplemente no dieron el nivel necesario. Un dato que lo demuestra es que de los 8 corredores que empezaron la carrera, del Funvic aguantó solo 1 y del Caja Rural 2. Por salvar a algún equipo invitado, al Wanty, que con Smith Dion tuvieron presencia en las llegadas masivas. El resto nada de nada.

2. El recorrido: Es un recorrido tan sumamente nefasto que no sé ni por dónde empezar. Etapas más que vistas, como la infumable subida a la Molina o el circuito de Montjuic. Una penúltima etapa estropeada por un puerto final que impide que haya cualquier tipo de diferencias. La extraña manía por poner etapas de media montaña que lo único que provoca es ahuyentar a los sprinter. Quizás se salven la contrarreloj y la etapa reina. Y digo quizás porque en una vuelta de 1 semana, una contrarreloj por equipos de más de 40 kilómetros provoca demasiadas diferencias, y más si la etapa reina es unipuerto. Un recorrido muy descompesado,

1. La cobertura de la TV: ¿Qué pasa? Seguro que nadie se lo esperaba… y esto es precisamente lo más molesto. Todos los años, sin excepción, reciben críticas en este aspecto y no se molestan en arreglarlo. Una prueba WT, como Volta, que cuenta con una de los mejores participaciones del año no se puede permitir las imágenes que aportan. Planos desde la estratosfera, nulas referencias, la fragilidad de la señal… No estamos pidiendo una cobertura como la de las televisiones belgas, pero sí algo aceptable.

Lo mejor:

3. Los jueces: Quizás todo el mundo este de acuerdo con este punto. No obstante, con el reglamento en la mano, la sanción al conjunto Movistar está totalmente justificada. Podemos debatir si es una norma lógica o no, pero no tiene sentido debatir si es justa o no. Teniendo presente esto, bravo por los jueces. Bravo por ellos porque no es fácil actuar en contra del equipos más poderoso de España. Muestra de valentía y de respeto hacia el reglamento.

2. La participación: Otro año más, la Volta ha sido capaz de congregar a los mejores corredores del pelotón internacional. Con la posible excepción de la escasez de sprinters, el resto, inmejorable. Froome, Valverde, Yates, Bardet, Contador, Dan Martin, Van Garderen, etc. Una participación de lujo. Además, por si fuera poco, todos tuvieron su relevancia. Van Garderen vistió el maillot de líder. Froome y Contador se batieron en duelo en el Alt du Port. Bardet y Yates se dejaron ver y aportaron ataques a la carrera. Y Valverde que puso el córner y lo remató de chilena.

1. Soler-Valverde: Qué barbaridad de Volta nos han regalado estos dos. Comencemos por el catalán. Si empezábamos a tener sudores fríos pensando en el -negro- futuro español, corredores como Marc Soler deberán ser los estandartes de la nueva generación. En esta Volta, ha demostrado el por qué de esta afirmación con un meritorio tercer puesto y el maillot de los jóvenes. Del murciano ya no sé qué se puede decir. Siendo el escritor de estas líneas un profundo ‘hater’ del de Las Lumbreras lo que ha hecho en esta carrera es para levantarse y aplaudir hasta tener las palmas en carne viva. Derrotó a Froome y a Contador en alta montaña, gana en un sprint con la carretera picando y gana un sprint en llano. Lo hizo todo. Y en nada empiezan las Árdenas…

No quería dejar pasar la ocasión para hacer una mención especial para Juan Carlos García, el narrador de Teledeporte que volvió a demostrar que es de lo mejorcito que tienen. Sin duda, uno de los narradores más infravalorados.

Peter, baja los humos

En los dos últimos años, Peter Sagan me ha levantado del sillón una y otra vez. Me he quedado anonadado con sus ataques, con sus victorias y con su entrega y coraje encima de la bicicleta. Era imposible no sentir una alegría inmensa cuando Sagan se proclamó campeón del mundo en Richmond. Tras un año plagado de segundos puestos donde nada le salía al eslovaco, ganar el campeonato del mundo fue una liberación, para él el primero, sin duda, pero también para los amantes del ciclismo. Aquel Sagan, que al año siguiente arrasó en prácticamente cada carrera que corrió, era un chico admirable. No desesperaba. No paraba de intentarlo. De atacar. De honrar el maillot que llevaba puesto.

Pero, como se ha podido observar, el segundo campeonato del mundo no le ha sentado bien al ego de Peter. En parte es entendible: se ha pasado un año arrasando allá donde iba y remató la temporada con otro Mundial. Es normal que en algún momento te sientas invencible. Ahora bien, hay que tenerle un respeto al prójimo. No puedes (o debes) tratar a Niki Terpstra, todo un vencedor de la Paris-Roubaix, como a un don nadie. Ni en la carretera ni ante la prensa. En la última Gante-Wevelgem, Sagan decidió que prefería amargarle la carrera al holandés antes que pelear por la victoria. Dejó ir a Greg Van Avermaet y a Jens Keukeleire, y se quedó con el ciclista del Quick-Step. “Hoy decidí quién no ganaba la carrera”, dijo Sagan después, en un arranque de autosuficiencia propio del mejor Fabian Cancellara. Efectivamente, el campeón del mundo decidió quién no ganaba la carrera: él mismo. Por mucho que Terpstra no quisiera relevar, lo cierto es que el bicampeón del mundo tenía la Gante-Wevelgem (la que hubiera sido su tercera victoria en esta clásica) en el bolsillo. En el sprint no habría tenido rival y, sin embargo, prefirió no ganar para dar una exhibición de bravuconería y chulería. Trató después de atacar a Terpstra e irse sólo a por Van Avermaet y que la lección fuera del todo humillante, pero no pudo. El corredor del Quick-Step no dejó que se marchara y Sagan quedó, parcialmente, en ridículo. El acabose se produjo ante los micrófonos de la prensa cuando, visiblemente enrabietado, se puso a fardar y a decir que el había sido el juez de la carrera. Razón tenía, desde luego. Pero córtate un poco, hombre, que no eres el único que ha ganado grandes carreras. En el fondo, Sagan sabía que había perdido la carrera por su culpa pero, en vez de reconocer su error, prefirió hacer de víctima. No es tonto, y sabe que si Terpstra hubiera colaborado en los relevos habría aspirado, como mucho, al segundo puesto. Normal que el holandés no quisiese trabajar, más aún teniendo en cuenta que tenía a sus compañeros Tom Boonen y Fernando Gaviria en el grupo de detrás. Terpstra hizo su carrera, la que tenía que hacer. Sagan no, y no hay más historia.

Es Sagan el que porta el maillot arcoíris por segundo año consecutivo. ¿Qué espera? ¿Que lo ayuden? Lo lleva crudo si cree que, con actuaciones como la del otro día, va a lograr cambiar la actitud de sus rivales. Es el mejor, y eso no lo duda y discute nadie. Ahora, perderá muchos seguidores si continúa mostrando esta actitud chulesca, como perdió su tercera Gante-Wevelgem el pasado domingo. Su rueda es la rueda a seguir. No cabe duda de que debe ser frustrante ver como nadie te quiere dar un relevo. Pero el ciclismo es así, lo ha sido siempre y Sagan, una leyenda en activo de este deporte, debería saberlo.

Slovakia's Peter Sagan came second for the fifth time at the 2015 Tour de France

Espero que el Peter Sagan de esta última imagen no se haya marchado. Aquel chico que recibió, merecidamente sin duda, los elogios de toda la comunidad ciclista. Por aquel entonces sí se hubiera entendido y perdonado una declaración fuera de tono o un mal gesto. Pero no lo hizo. Siguió trabajando, luchando y peleando, y poco después llegó la recompensa. Quizás merezca la pena verle perder un poco si así vuelve a ser aquel corredor que encandiló, dentro y fuera de la carretera, a todos y cada uno de los aficionados del ciclismo.

Francisco García Rus (Gsport Valencia) vence en Memorial Pascual Momparler

Tras el parón de una semana en la Copa de España (pero no del ciclismo amateur, ya que se han disputado carreras como la Clásica Ontur), vuelve la acción en el Memorial Pascual Momparler. El recorrido de este año es diferente al año pasado, se abandona el pavés para dar paso a un recorrido más escarpado.

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Como de costumbre, la carrera comenzó rápida, con bastantes intentos de fuga que no conseguían consolidarse. La fuga llegó bastante tarde, en el km 40, cuando una fuga de 25 corredores tomó ventaja. La fuga estaba formada por Bernat Fons y Francisco García (Gsport Valencia), Jaume Sureda y Javier Fuentes (Caja Rural), Mikel Ezkieta (Lizarte), Enriquez (Rias Baixas), Genis Soriano y Sergio Prado (Gomur), Arnau Sole y Gerard Armillas (Compak), Christofer Robin (Quick Step), Ilia Losev (Lokosphinx), A. Lopez (Cartucho – R. Magro), David Casillas (Aldro Team), Noel Gil, Diego Lopez, Iñigo Elosegui, Marc Buades y Cyril Barthe (Fund. Euskadi), Diego Noriega, Oscar Cabedo y Gabriel Pons (Escribano), Peio Goikoetxea (Ampo) y Jesus Montero (Extremadura). Su aventura duró hasta el comienzo del Alto del Campello.

Antes de llegar al Alto del Campello Antonio Soto (Lizarte), segundo clasificado en la Copa de España, sufrió dos caídas que le obligarían a retirarse poco después. Tras el Alto de Campello la carrera quedó rota en varios grupos. En el grupo delantero se sucedían los ataques para evitar una llegada al sprint. Ninguno fructuaba y finalmente la victoria fue para García Rus (Gsport Valencia), seguido por Elías Tello (Kuota) y Jaume Bonnin Mas (Bennicasim).

-CLASIFICACIÓN DE LA ETAPA-

1º GARCIA RUS, Francisco GSP 3:53:20

2º TELLO, Elías KUO mt

3º BONNIN, Jaume BEN mt

4º SESSLER, Nicolas LIZ a 2

5º PELEGRÍ, Oscar CAJ a 13

6º NIKIFOROV, Arkeny LOK mt

7º CASILLAS, David ALD mt

8º SOR, Erlend ESC mt

9º BALLESTEROS, Miguel Angel CON mt

10º SAMITIER, Sergio LIZ mt

¿Cuánto dinero se llevan los corredores en la Volta?

La Volta ha llegado este año con buenas noticias bajo el brazo. Unas buenas noticias para el presente, pero sobre todo en vistas a un futuro que se auguraba algo complicado.

 La llegada de ASO, organizador del Tour de Francia, como colaborador interno de la carrera para 5 años debe ayudar a impulsar un poco más la ronda catalana. El objetivo del acuerdo para la Volta es beneficiarse de la experiencia de A.S.O. para mejorar la producción y distribución de los derechos televisivos además de mejorar en el campo de la estrategia de negocio. Un acuerdo del que también se siente orgullos A.S.O que quiere  “apoyar a una carrera con un palmares tan importante y con tanta historia”.

El acuerdo con A.S.O y la entrada de Carrefour como importante patrocinador debe permitir-nos ,a todos, ser optimistas para seguir mejorando y creciendo año tras años en todo los aspectos. Entre ellos los premios en metálico, y hacer de esta carrera con tanta historia una ronda aún mejor.

Unos premios en metálico que ascienden a un total de 109.500 euros y que son los siguientes:

14.000 euros para el ganador de la clasificación general final, 7000 para el segundo y 3500 para el corredor que ocupe el tercer escalón del podio. Los premios van bajando. De la posición 10 a la 20 los premios se rebajan ya  a 350 euros.

Por otro lado, el ganador de la clasificación de la montaña se llevará 1000 euros, exactamente igual al premio que recibirán quienes consigan alzarse con el triunfo en la clasificación de los sprints intermedios (metas volantes) y de mejor joven de la carrera. Algo más recibirá el mejor equipo tras los 7 días de carrera. Su premio será de 1500 euros.

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Una Volta que cuenta año tras año con los mejores corredores del mundo. Aquí: Andre Greipel.

A nivel de etapas, el ganador de cada etapa se lleva 4000 euros. El segundo y tercer clasificado se llevan 2000 y 1000 euros respectivamente. Terminar en el top 10 de la Volta supone 100 euros para el corredor que lo consiga.

Unos premios, de forma lógica muy lejos de los que puede repartir una carrera tan mediática como el Tour de Francia, que repartió en su totalidad el año pasado 2.300.000 euros

Otro aspecto importante e interesante es que en el ciclismo, normalmente, y a diferencia de otros deportes, los premios no se reparten individualmente sino que se reparten entre todos los miembros del equipo, más una parte a repartir entre todos los miembros del “Staff”. El ciclismo es otra historia.

 

¿Qué le falta a Richie Porte?

Retomamos esta sección del web con otro gallo del pelotón: el ciclista australiano Richie Porte, que actualmente es una de las figuras más potentes del pelotón internacional, pero que todavía tiene la espinita clavada de no haber conseguido dar el gran salto en una Gran Vuelta.

A estas alturas de la carrera de Richie (32 años) es indudable su calidad como ciclista, es uno de los mejores escaladores del momento y, además, es un gran contrarrelojista, lo que le hace cumplir con todas las características de un favorito a las vueltas por etapas; por otro lado, tampoco le falta equipo, ya que forma parte de la estructura suiza del BMC, uno de los equipos más poderosos del pelotón internacional. Entonces, ¿cómo no ha conseguido hincarle el diente a una grande todavía?

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En el Tour 2016, Porte mostró su mejor versión en la montaña, aunque un fallo en la segunda etapa de la ronda francesa le privó del podio final. © Tim de Waele

La respuesta parece difícil. Esta está quizás en la constancia: Porte tiene en su palmarés varias vueltas por etapas, carreras de una semana, en las que resulta ser casi imbatible, pero en las grandes vueltas no ha sido así, en carreras de tres semanas alterna exhibiciones en la montaña con desfallecimientos al día siguiente, pérdida de minutos en abanicos en el llano y alguna que otra desafortunada caída que le ha alejado de posibles triunfos.

Desde mi particular opinión, quiero que Porte consiga una gran vuelta ya que me parece un ciclista fenomenal y merece tener al menos una grande en su palmarés, ojalá que la suerte le acompañe porque, por detrás de Contador, Richie es mi ciclista favorito. Mucha suerte para el demonio de Tasmania.

Gracias, Oleg. Me has dado un motivo más

No es fácil ser fan de Alberto Contador. Quien lo sea, sabrá perfectamente a lo que me refiero. A lo largo de los años, ha habido momentos duros. Muy duros. Momentos en los que, incluso, te planteabas si valía la pena. Si valía la pena admirar tanto a una persona. Quizá no, no lo sé. Es posible. Como acabo de decir, ha habido momentos extremadamente tristes y duros de ver. Ahora, los buenos… los buenos no han tenido precio.

Un ruso millonario y maleducado nunca entenderá lo que es la fidelidad. El respeto. Lo que significa admirar a alguien. Lo que significa defender, no ya a una persona, que también, sino una idea de entender el ciclismo, el deporte, y en esencia, la forma de entender la vida. No escribo este artículo para insultar a Tinkov o para ganar cliks y sumar visitas, que es lo que han buscado el resto de medios haciendo de una frase una noticia. El periodismo de hoy en día, ya saben. Escribo estas líneas porque este señor de Moscu me ha dado un motivo más para admirar y defender a Alberto Contador, y quiero agradecérselo. ¿De verdad piensa que, atacando así al ciclista que le ha dado dos Vueltas a España y un Giro de Italia, va a lograr algo? Más allá de darle un poco de pasto a los obcecados haters, poca cosa va a hacer. ¿De verdad piensa este sujeto que lo que pueda decir le va a afectar a un tío que ha ganado una Vuelta a España dos meses después de machacarse la rodilla en el Tour de Francia? ¿De verdad piensa que va a lograr minar la moral de una persona que miró a los ojos a la muerte y, con el paso de los años, vivió cosas que sólo unos pocos elegidos han vivido y vivirán? ¿De verdad piensa que sus palabras van a afectar al ciclista que el 5 de septiembre del año 2012 ganó en Fuente Dé tras dar una exhibición de clase, talento y valentía? Desde luego que no. Y, por supuesto, sus obscenas palabras son, a mi juicio, sólo un motivo más para que nosotros, los que sabemos admirar los logros de Contador, le apoyemos aún más. Tinkov no es más que una piedra minúscula en el glorioso camino en el ciclismo del corredor de Pinto que, diez años después de ganar su primer Tour de Francia y con nueve grandes en su palmarés, sigue con la misma ilusión por ganar y por disfrutar y hacer disfrutar con el ciclismo. Y esto es algo que, cuando este ruso rencoroso vuelva a insultar, no debemos olvidar. Es más: denle las gracias y sientan pena por un tipo cuya máxima preocupación en la vida es el dinero y la fama. Sientan pena por un señor que nunca sentirá lo que sentimos nosotros en Fuente Dé, en el Galibier y en el Alpe d’Huez, en Formigal, en el Mortirolo, en el Col d’Eze o en Ancares. Oleg Tinkov es, tan sólo, un motivo, de los muchos que hay, para apoyar, defender y admirar a Alberto Contador.

¿Reglamento? ¿Eso qué es?

Si usted roba un banco junto con tres amigos y les pilla la policía, los cuatro serán juzgados por los mismos delitos. Si usted y un compañero de clase plagian el trabajo de otro grupo, y su profesor se da cuenta, recibirán la misma sanción. Si usted corre en un equipo ciclista y comete una infracción tipificada durante una contrarreloj por equipos, será sancionado junto a todo su equipo. Bien, pues según la organización de la Vuelta a Cataluña, no es así.

En la contrarreloj por equipos disputada hoy en la Vuelta a Cataluña, Jose Joaquín Rojas ha empujado a sus compañeros durante el transcurso de la etapa. Apenas era un leve roce lo que hacía sobre sus compañeros, pero está prohibido. Por mínimo que sea, no puedes tocar a tus compañeros durante la contrarreloj. El murciano, que cruzó la línea de meta en primera posición y, por lo tanto, fue el líder ya que el Movistar marcó el mejor tiempo, fue sancionado posteriormente. Su equipo no. Después, sus compañeros Amador y Oliveira recibieron la misma sanción que Rojas: un minuto de penalización, cuando la regla de la UCI especifica que, en caso de que los corredores se empujen entre ellos, todo el equipo recibirá 1 minuto de sanción:

Lo más triste de todo es que, si los ciclistas del BMC, los principales perjudicados, no se quejan en las redes sociales, nadie se habría dado cuenta de la infracción del Movistar. Bueno no, eso no es lo más triste. Lo más penoso es que, sabiendo lo que ha pasado, no se les haya aplicado la sanción correspondiente.

Una Volta diferente

Este año se nos presenta una Volta a Catalunya diferente. Quedan menos de dos semanas para que empiece y la carrera tendrá ganas de demostrar que es World Tour. Fijándonos en todos los percances que ha tenido en los últimos años parece que la licencia como competición de más alto nivel la mantenga solamente por ser la prueba más antigua del calendario español. En los últimos años hemos visto de todo.

La suerte no ha acompañado tampoco la carrera y por ejemplo en el año 2012 se suspendió la etapa reina con final en Port Ainé por culpa de las condiciones climatológicas. Ese percance llevó a la victoria final al ciclista suizo Michael Albasini, probablemente el peor escalador en el palmarés de la Volta con diferencia de los últimos años, e hizo que ciclistas de la talla de Van den Broeck, Urán, Samu, Cunego, Kiserlovski, Menchov o Kruijswijk finalizaran en el mismo tiempo en la general final sin poder llegar a disputarla en su terreno. En 2014, por ejemplo la etapa reina si que se pudo disputar, pero por culpa del mal tiempo la mayor parte del ascenso final a La Molina no se pudo apreciar, y, tampoco es que nos perdiéramos gran cosa: Joaquim Rodríguez se llevó el triunfo atacando en las vallas. La señal televisiva ha sido uno de los grandes las tres de la Volta, en las últimas ediciones ha sido habitual perderse grandes fragmentos de la carrera por culpa de una pésima retransmisión televisiva que perdía la señal a la mínima que desfavorecían las condiciones climatológicas.

Pero si algo tiene de World Tour la Volta siempre es la participación. Casi todos los grandes estarán, el vigente campeón del Tour y los grandes aspirantes. La ausencia más destacada es la de Nairo Quintana y también la de los italianos Fabio Aru y Vincenzo Nibali pero Romain Bardet, que en un principio no debía tomar la salida estará finalmente en la línea de partida por consecuencia de su incidente en la Paris-Niza. Pero no será una Volta solo de hombres de generales finales, ya que gente como Darwin Atapuma, Julian Alaphilippe, Thomas De Gendt o Gautier tratarán de buscar su victoria dando de buen seguro un buen espectáculo. Para la afición local es el primer año sin JoaquimRodrígurz pero los jóvenes Enric Mas y Marc Soler, que acaba de demostrar estar en una gran forma en Niza, tomarán el relevo. Si algo fallaba en la participación era el nivel de los velocistas pero el año pasado Nacer Bouhanni prestigió los esprints. Este año al ciclista francés se le añade como gran rival el alemán André Greipel. Ambos nos brindarán un bonito duelo del que disfrutaremos si una ‘ikurriña’ o la propia línea de meta no nos lo tapa.

El recorrido presenta la novedad de una CRE superior a los 40 kilómetros con constante sube y baja. Una disciplina menospreciada últimamente en las carreras de primer nivel será la juez de la carrera. De bien seguro se abrirán diferencias y eso permitirá ver más ataques en los puertos de la Molina y el nuevo descubrimiento para la carrera, lo Port, cerca de Tortosa. Una dificultad para esta contrarreloj será el hecho de que la mayoría de los equipos tiene sus mejores rodadores centrados en las clásicas, por lo tanto, el resultado de la etapa, será toda una incógnita.

Si algo parece que no cambiará en esta Volta será tener que aguantar al indocumentado de Arcadi Alibés con su amigo, el de las bolsas de la Operación Puerto, que sabe bastante más pero no pone mucho empeño en corregirle. Esto en Catalunya, pero tampoco creo que tengáis mucha más suerte en el resto de España teniendo que aguantar al personaje de Alix.

El lunes empieza la Volta, en la que espero, confío y tiene todos los ingredientes, para volver a brindarnos una gran semana de ciclismo.

LAS ETAPAS

Lo mejor y lo peor de la París-Niza 2017

Inauguramos esta sección, en la cuál analizaremos las diferentes competiciones ciclistas resaltando tantos los puntos negativos como los positivos. En este caso, es turno para 75ª edición de la Carrera del Sol. Una edición brillante en todos los sentidos en la cuál la importancia de los puntos negativos ha sido ínfima en comparación con los positivos. Sin más rodeos, comenzamos:

Lo mejor:

3. La participación: Toda carrera de renombre necesita una participación de su nivel, y en esta ocasión la hubo. A la ronda francesa acudieron los mejores sprinters del mundo como Kittel, Greipel o Bouhanni, leyendas vivientes que, aunque no atraviesen por sus mejores momentos siguen siendo leyendas, como Gilbert o Tony Martin y futuras estrellas como Zakarin, Latour o Simon Yates. Por último, acudió Alberto Contador, del que hablaremos a continuación.

2. Alberto Contador: Mucho nos tememos que el pinteño copará uno de los puestos en cada lo mejor y lo peor que hagamos. Y lo hará en la sección de lo mejor. A sus 34 años resulta más que admirable la ambición y la valentía con la corre dando espectáculo por encima de todo. Sin ir más lejos, este pasado domingo nos ha regalado una grandiosa etapa atacando a más de 50 kilómetros y reventando la carrera. Desgraciadamente para el madrileño, no consiguió la ansiada victoria que sin duda, con esta actitud y con estas piernas, llegará.

Contador, al ataque en la última etapa. © A.S.O.

1. Los abanicos: Desde tiempos ancestrales existe el tópico de que las etapas llanas sirven para dormir la siesta y que no tienen ningún interés hasta los últimos kilómetros. Bien, pueden que haya alguna etapa que ajuste a estos parámetros. Sin embargo, durante está edición este tópico no se cumplió. Lluvia, viento y sobretodo ganas de guerra provocaron que las dos primeras etapas rozasen lo épico. No solo fueron etapas preciosas, con la cerrera rota desde los primeros kilómetros si no que resultaron claves para el ganador final.

Lo peor:

3. El recorrido: Después de está gran edición, resulta difícil criticar al recorrido. No obstante, la organización se vio beneficiada de la actitud de los corredores. Con las cinco primeras etapas prácticamente llanas y una crono que no propiciaba grandes diferencias, la carrera pudo tener un inicio insulso. Afortunadamente no fue así aunque no fue gracias al recorrido.

2. Marcel Kittel: Nadie discute ni la calidad de este corredor ni lo animal que puede ser en las llegadas al sprint. Pese a todo, para que esas cualidades salgan a la luz tiene que tener una carrera tranquila, sin mucha marcha, y sin subidas. Cuándo estas dos condiciones no se cumplen, pasa lo que le pasó en esta carrera, que ni se le ve. Su mejor puesto fue una 4ª plaza y eso en un hombre de su calidad, es llamativo.

Kittel, durante la 3º etapa. © Tim de Waele

1. La retransmisión de RTVE: Digamos que la carrera tuvo dos momentos claves, los abanicos de las dos primeras etapas y el ataque de Contador en Peille en la última. Pues bien, en España, no pudios ver en nuestros televisores dichos momentos. Entiendo que nos perdiésemos los abanicos puesto que fueron casi al inicio de la etapa, pero ¿por que demonios nos perdimos el ataque de Contador? ¿Cómo puede ser que en una carrera dónde un corredor puede ganarla no se emita prácticamente íntegra la última etapa?. Sinceramente, no encuentro ninguna respuesta lógica más allá de la escasa importancia que se le quieren dar al ciclismo.  Son ellos los que tienen los derechos y los que deciden que hacer pero los datos reflejan un dato demoledor: el partido de la copa inglesa retransmitido en esa franja horaria: 72.000 espectadores, la redifusión de la última etapa: 190.000 espectadores. Casi 120.000 espectadores de diferencia y no era en directo…