Si para algo le ha servido a Alberto Contador esta París-Niza, aparte de para demostrar que ha seguido en el ciclismo para intentar ganar allá donde vaya y que todo aquel que le dio por acabado tiene que tragarse sus palabras, es para confirmar que fichar por Trek-Segafredo fue una buena decisión. Tras un último año incómodo en el Tinkoff, Contador ha encontrado en el equipo americano una escuadra que le apoya, le protege y le cuida. Pero, sobretodo, ha dado con un corredor, que también se ha incorporado este año a la escuadra estadounidense, que le va a venir de perlas para las etapas de montaña: Jarlinson Pantano.

El ciclista colombiano, que se hizo famoso el año pasado cuando ganó una etapa en el Tour de Francia, ha demostrado que tiene un nivel altísimo en la montaña. Tanto en la séptima como en la octava etapa de esta última París-Niza, Pantano destrozó el pelotón cuando su líder se lo pidió. En el Col de Peille, en la última jornada de la carrera, puso un ritmo frenético durante tres kilómetros que Contador, cuando su compañero ya no daba más de si, aprovechó para atacar y soltar a Henao. Con el paso de los años, el ciclista madrileño ha ido perdiendo explosividad, como es lógico. Ya no es capaz de realizar aquellas aceleraciones brutales que dejaban secos a sus rivales. Necesita ir más a ritmo, o esperar a que sus rivales estén algo más cansados para poder soltarlos. Y, para ello, un gregario que sea capaz de marcar un ritmo exigente, es clave. Contador ha encontrado esa explosividad perdida en Pantano, que a sus 28 años está en plenitud física, y le va a venir estupendamente al corredor de Pinto, que por fin ha encontrado un escalador “top” que esté dispuesto a sacrificar sus opciones personales por él.

Pantano tira durante la séptima etapa de la París-Niza. © A.S.O.

La admiración entre ambos es mutua, y así lo han dejado ver durante esta semana. No hacen más que dedicarse buenas palabras el uno al otro: “Es un orgullo trabajar para Contador”, dice el colombiano, siempre con una sonrisa en la boca. “Más que mi compañero, es mi amigo”, decía Contador ayer, tras perder la París-Niza por 2 segundos. Sabe bien que, de haber conseguido la victoria, gran parte del mérito sería de Pantano, que con sus ataques y acelerones dejó mermados a sus rivales en las dos etapas de montaña decisivas: “Sólo puedo decir gracias, gracias, y gracias. Pantano será vital para mi durante todo el año, sobretodo en julio. Cuando te entiendes bien con alguien fuera de la bicicleta, luego vas más rápido en ella”.