No es fácil ser fan de Alberto Contador. Quien lo sea, sabrá perfectamente a lo que me refiero. A lo largo de los años, ha habido momentos duros. Muy duros. Momentos en los que, incluso, te planteabas si valía la pena. Si valía la pena admirar tanto a una persona. Quizá no, no lo sé. Es posible. Como acabo de decir, ha habido momentos extremadamente tristes y duros de ver. Ahora, los buenos… los buenos no han tenido precio.

Un ruso millonario y maleducado nunca entenderá lo que es la fidelidad. El respeto. Lo que significa admirar a alguien. Lo que significa defender, no ya a una persona, que también, sino una idea de entender el ciclismo, el deporte, y en esencia, la forma de entender la vida. No escribo este artículo para insultar a Tinkov o para ganar cliks y sumar visitas, que es lo que han buscado el resto de medios haciendo de una frase una noticia. El periodismo de hoy en día, ya saben. Escribo estas líneas porque este señor de Moscu me ha dado un motivo más para admirar y defender a Alberto Contador, y quiero agradecérselo. ¿De verdad piensa que, atacando así al ciclista que le ha dado dos Vueltas a España y un Giro de Italia, va a lograr algo? Más allá de darle un poco de pasto a los obcecados haters, poca cosa va a hacer. ¿De verdad piensa este sujeto que lo que pueda decir le va a afectar a un tío que ha ganado una Vuelta a España dos meses después de machacarse la rodilla en el Tour de Francia? ¿De verdad piensa que va a lograr minar la moral de una persona que miró a los ojos a la muerte y, con el paso de los años, vivió cosas que sólo unos pocos elegidos han vivido y vivirán? ¿De verdad piensa que sus palabras van a afectar al ciclista que el 5 de septiembre del año 2012 ganó en Fuente Dé tras dar una exhibición de clase, talento y valentía? Desde luego que no. Y, por supuesto, sus obscenas palabras son, a mi juicio, sólo un motivo más para que nosotros, los que sabemos admirar los logros de Contador, le apoyemos aún más. Tinkov no es más que una piedra minúscula en el glorioso camino en el ciclismo del corredor de Pinto que, diez años después de ganar su primer Tour de Francia y con nueve grandes en su palmarés, sigue con la misma ilusión por ganar y por disfrutar y hacer disfrutar con el ciclismo. Y esto es algo que, cuando este ruso rencoroso vuelva a insultar, no debemos olvidar. Es más: denle las gracias y sientan pena por un tipo cuya máxima preocupación en la vida es el dinero y la fama. Sientan pena por un señor que nunca sentirá lo que sentimos nosotros en Fuente Dé, en el Galibier y en el Alpe d’Huez, en Formigal, en el Mortirolo, en el Col d’Eze o en Ancares. Oleg Tinkov es, tan sólo, un motivo, de los muchos que hay, para apoyar, defender y admirar a Alberto Contador.