Una esencia indiscutible

Llegados a finales de Abril, ya resulta inevitable. Hemos pasado ya por las carreras de inicio de temporada, incluyendo las de una semana, las clásicas del adoquín, el “sterrato”, las Ardenas… incluso seguimos matando el gusanillo, en Suiza, con el Tour de Romandía. Pero las ganas de Giro, de Italia, de paisajes rústicos y, sobre todo, de rosa, son ya más que evidentes. Y la espera está a escasos días de llegar a su fin.

El próximo viernes 5 de Mayo arrancará la 100ª edición de la carrera transalpina. Por centésima vez, (se dice pronto) un puñado mal contado de valientes desafiarán las dificultades de la carrera más bella y dura del calendario, durante tres semanas de auténtico y apoteósico ciclismo.

Nadie, actualmente, se atrevería a discutir lo que supone esta carrera ciclista, pues tras 100 ediciones nos ha dejado imágenes y momentos para emocionarnos una y otra vez.

Pero, como en casi todo, hay crisis y momentos altos y bajos, momentos en los cuales no siempre se ha tenido a este evento en tan buena consideración.

Hace casi 3 décadas, en 1988, el Giro quiso recuperar su esencia, y lo hizo a través de un fuerte golpe sobre la mesa, tras haber sido discutido durante las últimas ediciones por recortar las etapas de montaña, por ascender puertos de menor altitud y dureza y, sobre todo, por diseñar recorridos suaves, que favorecían claramente a los contrarrelojistas.

El 5 de Junio del mismo año, los ciclistas partieron, en la 14ª etapa, de Chiesa van Malenco, en una corta pero intensa etapa de 120 kilómetros, que culminaría con la llegada a Bormio.

La gran dificultad del día era la ascensión a todo un auténtico coloso: el Paso Gavia, olvidado desde 1960.

La jornada ya tenía su qué, por la incesante presencia de la lluvia. Pero todo se agravó con la llegada al puerto; cuanto más ascendían los corredores, más nieve les caía encima, hasta el punto de terminar todos completamente recubiertos de blanco.

El holandés Johan van der Velde quiso ser el animador del día, algo que, visto lo visto, le podía calificar de valiente y de iluso a partes iguales. Tal vez fuera aquella la mejor forma de defender su liderato en la clasificación de la montaña.

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No salió el sol, pero sí lo hizo Van der Velde. Valentía sin premio, pero con eterna gloria y orgullo.

Este valiente escapado rodó, no sin mucho sufrimiento, para distanciarse y coronar en cabeza la que acabaría siendo la “Cima Coppi” de aquella edición. Pero afrontar el descenso hasta Bormio, a 5 grados bajo cero, era otro nivel.

Todas sus extremidades fueron congelándose progresivamente, hasta el punto de perder la sensibilidad en ellas, pero manteniendo un dolor agudo. No hubo más remedio para él que detenerse y poner pie a tierra, con el único objetivo de volver a sentir algo de calor en su propio cuerpo, antes de volver a partir hacia la aventura.

El primero en adelantarle fue el americano Andrew Hampsten, un tipo inteligente que ya se había armado con gafas de esquí, jersey de lana y guantes de neopreno, y quien a la postre se convertiría en el primer y hasta ahora único representante de su país en imponerse en esta carrera. Ambos se miraron y, a través de aquel silencio, se lo dijeron todo.

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Hampsten le arrebató aquel día el liderato de la prueba al italiano Franco Chioccioli, y ya no lo soltaría hasta Veneto, lugar de clausura del Giro de aquella edición.

Johan se vino abajo (nunca mejor dicho) y terminó la etapa a más de tres cuartos de hora del vencedor, pero el simple hecho de concluir, como quienes llegan al velódromo de Roubaix, ya le convertía en héroe y en protagonista en mayúsculas de aquella inolvidable jornada.

Se trataba de un corredor venido a menos, no sólo por la cercanía de su retirada, sino por no haber ocupado el lugar que se le auguraba en este deporte, tras unos primeros años de juventud repletos de éxitos y de resultados más que prometedores.

Demasiado alocado en sus últimos años, ésta fue, tal vez, su mayor locura, pero gracias a ella se le recuerda y se le reconoce todo el mérito, por no hablar del honorable intento de defensa del liderato en la clasificación de la montaña que hizo.

Aquel desfallecimiento no fue un suceso aislado; un gran número de corredores, incluido el ganador del Tour de aquel año, el segoviano Pedro Delgado, optaron por la misma alternativa: la de pararse. Fue una jornada de extrema dureza, donde ni los más fuertes de la general se pudieron librar.

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El sufrimiento, en el Giro; la gloria, en Julio. “Perico”, 7º en la clasificación general final, se llevaría la gloria máxima poco tiempo después de esta imagen.

No sólo se perdía la sensibilidad en las articulaciones, algo que hacía incontrolable el manejo de la bicicleta, sino que también la propia bicicleta quedaba atravesada por el hielo y dejaba de realizar el cambio de marchas.

Muchos fueron los que, bajo el permiso de la dirección de carrera, realizaron el descenso subidos a los coches de equipo, para volver a subirse sobre la bicicleta en el tramo llano final, hasta la meta de Bormio.

Cosas del destino, Hampsten fue adelantado en la parte final por otro holandés, Erik Breukink, (el de la imagen de encabezado) quien se adjudicó aquella jugosísima etapa y, junto al americano, se afianzó en la clasificación general, sacando una minutada al resto de corredores, que llegarían (si llegaban) a cuentagotas a meta. Cada uno había luchado contra su particular drama.

El director de la carrera por aquel entonces, un tal Torriani, se había negado a anular o recortar aquella etapa y, a pesar de ser rápidamente tildado de loco o incluso de inconsciente e inhumano, cerró para siempre las bocas de aquellos que se atrevieron a poner la dureza de su carrera en entredicho.

Aquella mencionada esencia, no sólo no se había perdido, sino que se había pronunciado de una forma contundente, permanente e indiscutible.

Y hasta hoy aún sigue vigente. Y que dure.

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Este artículo va dedicado a la memoria de Michele Scarponi, a su mujer, y a sus hijos.

Y a Frankie.

Previa | Tour de Romandia 2017

Es difícil encontrar en el calendario una carrera más impredecible que el Tour de Romandia. En la carrera suiza se juntan ciclistas con objetivos muy distintos; por un lado, están aquellos corredores que quieren apurar el pico de forma alcanzado para las clásicas de primavera y, por otro, están los que quieren finalizar con competición su preparación del Giro de Italia, que comienza pocos días después de la finalización de la carrera suiza. Incluso, en los últimos años, acuden también a Romandia algunos ciclistas que quieren comenzar a construir su forma de cara al Tour de Francia. Por todo ello, esta carrera suele reunir una gran y diversa participación y, en esta ocasión, no va a ser menos.

Nairo Quintana, vencedor en Romandia el año pasado, no estará presente en esta edición de la carrera y, por tanto, no defenderá el título logrado en 2016. © BettiniPhoto

 

RECORRIDO

Como es habitual, la carrera suiza comienza con un prólogo. De un trazado de 5 kilómetros de longitud saldrá el primer líder y se harán las primeras diferencias en la general, aunque a priori, con toda la montaña por delante, no resultarán decisivas. Al día siguiente ya llega el primer final en alto, en Champéry (14,5 Km al 4,2%), donde los favoritos no podrán permitirse una mala actuación si quieren ganar la carrera.

Las dos etapas siguientes son las más fáciles de la carrera. A priori, tanto en Bulle como en Payerne se verá una llegada masiva, aunque no es en absoluto descartable que una fuga llegue a buen puerto, puesto que ambas etapas presentan un perfil quebrado donde las escapadas siempre le ponen las cosas difíciles al pelotón.

La jornada reina de este Tour de Romandia llega en la quinta etapa; una etapa de 164 kilómetros con cuatro puertos de primera categoría con final en alto en Leysin (5,4 Km al 6,5%). El Tour de Romandia se cerrará al día siguiente con una contrarreloj de 19 kilómetros, cuyos primeros 7,5 kilómetros son en subida. Un trazado que favorece a los rodadores con capacidad para ascender bien, por lo que lo escaladores más puros tendrán que hacerlo lo mejor posible en la primera parte de la crono para minimizar pérdidas en línea de meta.

ETAPAS

 

PARTICIPACIÓN

Chris Froome es la gran atracción de este Tour de Romandia. El triple ganador del Tour ha ganado la carrera suiza en dos ocasiones, 2013 y 2014, y siempre cuaja buenas actuaciones en una de sus carreras preferidas. Aunque no compite desde la Vuelta a Cataluña, al ciclista británico le encanta competir y nunca baja los brazos. Se empleará a fondo por tratar de ganar.

El otro gran vueltómano que viene a Romandia es el australiano Richie Porte, que no se cuelga un dorsal desde la París-Niza. Al igual que Froome, Porte comenzará en Romandia a construir su forma de cara al Tour de Francia, por lo que sus prestaciones en la montaña suiza son toda una incógnita.

Froome ha ganado el Tour de Romandia en dos ocasiones, una carrera fija en su calendario. © Graham Watson

Ion Izagirre es la gran esperanza española de cara a la clasificación general. El ciclista vasco ha mostrado un gran estado de forma en las Ardenas y en Romandia se va a encontrar con un recorrido muy favorecedor, con una montaña no demasiado exigente y dos contrarrelojes, la especialidad del corredor del Bahrain-Merida. Izagirre ya fue tercero el año pasado, pero en esta ocasión será el líder absoluto de su equipo. Sin duda, está ante una gran oportunidad de añadir otra carrera World Tour a su palmarés.

Por cuestiones de calendario, el Tour de Romandia es una carrera que reúne siempre una gran participación. Bob Jungels, Simon Spilak (ojo con el esloveno, que ha sido segundo en tres ocasiones), David de la Cruz, Michael Albasini, Roman Kreuziger, Simon Yates, Andrey Amador o Jonathan Castroviejo son ciclistas a tener muy en cuenta esta semana, con etapas muy favorecedoras para sus características en las que pueden sorprender a los grandes favoritos.

El Tour de Romandia podrá seguirse en directo por Eurosport.

 

Ciao, Michele.

Ayer el mundo del ciclismo se levantó consternado por una triste noticia: a los 37 años de edad falleció Michele Scarponi arrollado por una furgoneta mientras entrenaba. Nos dejó un gran ciclista pero, sobre todo, una gran persona.

Todas las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida hacia Michele, persona muy querida tanto en el pelotón, como por los fans. Siempre tenía una sonrisa en la boca para todos.

Se va con un amplio palmarés a sus espaldas. En los últimos años, Michele se convirtió en un gran gregario para Nibali y Aru, pero siempre se podía acudir a él como líder. Eso es lo que hizo este año Astana tras la lesión de Fabio Aru. Scarponi iba a ir al Giro como líder del conjunto kazajo, y demostró que llegaba como favorito en el Tour de los Alpes.

El pasado lunes, Michele venció en la primera etapa del Tour de los Alpes, colocándose como líder. Anteayer, finalizó la carrera con Scarponi 4º. Tras finalizar la etapa, volvió en coche junto a su masajista a su casa, para pasar la noche junto a su mujer y sus dos hijos. La pasada mañana, salió a entrenar, y no pudo regresar.

Con este post, quiero pedir, como muchas veces se ha hecho ya, respeto al ciclista. A todos los ciclistas nos gustaría dejar de salir de casa con la incertidumbre de saber si saludaremos por ultima vez a nuestros familiares, si volveremos a verlos, si regresaremos a casa sanos y salvos…

Los 10 mejores | Sprinters de la historia

Inauguramos sección. De ahora en adelante, publicaremos periódicamente artículos en los que analizaremos quiénes son los mejores ciclistas de la historia en una determinada especialidad,, de un determinado país…etc. Que mejor manera de inaugurar esta serie de artículos que analizando quiénes han sido los 10 ciclistas más rápidos de la historia. Ahí va:


 10 – ÓSCAR FREIRE

© Bettini

El único español en la lista. Quizá tenga por encima a muchos otros sprinters con mayor punta de velocidad, pero si por algo ha destacado Freire a lo largo de su carrera es por saber buscarse la vida y sacar provecho de todas las situaciones. Freire es de los pocos ciclistas que a lo largo de la historia ha sido capaz de ganar sin equipo, y en prácticamente todos los terrenos; desde sorprender a los más rápidos en una “volata” del Tour de Francia a ganar tres Mundiales y tres Milán San-Remo. Óscar será siempre un ciclista al que echaremos muy en falta. Un auténtico súper clase.


9 – ANDRÉ GREIPEL

© Reuters

No podíamos dejar fuera de la lista al sprinter con las piernas mas potentes y musculadas de la historia. Greipel es, al igual que Marcel Kittel, potencia pura; pero, si por algo destaca Greipel, es por su enorme regularidad. Nunca falla, y eso en un sprinter es tremendamente complicado. Greipel es un seguro de vida para su equipo, el Lotto- Soudal, y aunque parece que sus mejores años ya han pasado nunca deberíamos subestimar al “gorila” alemán, especialmente cuando llegan los grandes objetivos del año, tanto para él y como para su equipo.


8 – MARCEL KITTEL

© Tim de Waele

Otro grandísimo sprinter alemán como Marcel Kittel. Para muchos, el mejor sprinter de la historia cuando esta en forma. Sus altibajos a lo largo de su carrera le han impedido ocupar una mejor posición en esta lista, pero lo que sí está claro es que, cuando Kittel está a tope, no tiene rival. Piernas de acero y una potencia prácticamente imposible de igualar. Tras un año gris, parece que el cambio de aires hacia Quick Step le ha vuelto dar un plus de motivación. Veremos si el mejor Kittel vuelve para el  Tour de Francia de este año, carrera en la que ya cuenta con nueve victorias parciales.


7 – ERIK ZABEL

© Cor Vos

No podía faltar en la lista el grandísimo Erik Zabel, uno de los sprinters más regulares y longevos de todos los tiempos. El sprinter alemán cuenta con un palmarés espectacular: tres París-Tours, una Amstel Gold Race, doce etapas en el Tour de Francia (seis veces ganador del maillot verde), ocho etapas en la Vuelta a España y, sobretodo, cuatro victorias en la Milán San-Remo. El ciclista nacido en Berlin era un sprinter que, sin llegar a tener la punta de velocidad de otros grandes nombres como Cipollini, siempre conseguía algún triunfo en las carreras donde participaba. Gran colocación y buenas prestaciones en subidas cortas y explosivas eran sus grandes virtudes. Al alemán solo le faltó en su carrera ganar un Mundial, ya que estuvo muy cerca consiguiendo dos platas y un bronce.  Zabel ha sido el sprinter más parecido a nuestro gran Oscar Freire.


6 – ROBBIE McEWEN

© Graham Watson

Puede sorprender la inclusión de este nombre en la lista puesto que sus triunfos no estén en números a la altura de otros sprinters. Pero rocket Robbie era un tipo único. Y que junto a Óscar Freire ha terminado siendo el sprinter con más triunfos haciendo la guerra por su cuenta. McEwen no tuvo prácticamente en toda su carrera un equipo para él, un treno como tenían otros equipos, pero es el tipo con mejor colocación que seguramente haya visto el pelotón mundial. Verlo era puro espectáculo. A falta de 1 kilómetro podía no aparecer entre los 25 primeros, pero sin saber cómo, a falta de 300 metros, aparecía de la nada para en muchas ocasiones terminar remachando sus rivales en la parte final. Robbie se ganó en ocasiones la fama de sprinter demasiado agresivo y peligroso, pero lo que es innegable es que estamos en uno de los velocistas más valientes y con una mejor visión de la parte final de carrera de todos los tiempos. Tenía una intuición para saber por donde se abriría el sprint única.


5 – RIK VAN LOOY

© Archivo

Hablamos de un sprinter de otra época. Pero también hablamos del sprinter más laureado de todos los tiempos. Algo que nadie más a conseguido, y seguramente jamás se vuelva a conseguir. 400 victorias figuran en su palmarés. Sí, habéis leído bien, 400 triunfos. Muchos de ellos en las grandes vueltas, pero lo que más sorprende es que es junto a Eddy Merckx y Roger De Vlaeminck, Van Looy es el único corredor capaz de ganar los cinco monumentos: tres París-Roubaix, dos Tour de Flandes y una victoria en la Lieja-Bastoña-Lieja, otra en la Milán San-Remo y un Giro de Lombardia lucen en su repleto palmarés. 400 victorias dan para mucho y, de hecho, durante 14 temporadas consecutivas consiguió alzar los brazos al menos una vez.


4 – MARK CAVENDISH

© Tim de Waele

Hablamos del sprinter más laureado del Tour de Francia con 30 triunfos parciales. Hablamos de Mark Cavendish. Un sprinter que también ha marcado una época y todo un referente en el ciclismo mundial actual, y una celebridad en el Reino Unido. Cavendish fue durante algunos años prácticamente imbatible. En sus mejores años no tenía rival. Sus inicios fueron seguramente los mejores que se recuerdan y con solo 23 años fue capaz de ganar cuatro etapas de todo un Tour de Francia y dos en el Giro de Italia. Al año siguiente, consiguió ganar la Milán San-Remo en su debut y alzarse con seis etapas en el Tour. Una cifra que hacía años que no se veía. Sus triunfos fueron llegando tanto en pista como en ruta, y en 2011 consiguió ganar el campeonato del mundo y vestir su deseado maillot arcoíris.


3 – ALESSANDRO PETACCHI

© Bettini

Hablar de Ale Jet es hablar seguramente del sprinter más longevo y más constante de la historia. 19 temporadas figuran a sus espaldas, de las cuales durante 12 consecutivas consiguió algún triunfo. Eso le valió para tener en su palmarés 22 etapas en el Giro de Italia, 20 en la Vuelta a España y 7 en el Tour de Francia, casi nada. El italiano de la Spezia fue además el primer gran sprinter que hizo ceder a Mario Cipollini en un sprint. Cierto es que uno empezaba y otro prácticamente se retiraba, pero Petacchi debía ser un tipo a tener en cuenta en la lista.


2 – DJAMOLIDINE ABDOUJAPAROV

© Sirotti

El califa de Taskent. La locomotroa uzbeka. Abdoujaparov seguramente no sea el nombre más rápido de la lista,  ni sus triunfos estén a la altura de otros grandes sprinters, pero el corredor uzbeko es el tipo con más valentía que seguramente hayan visto los sprinters de toda la historia. Mal carácter, malas artes, buenos y afilados codos eran su armas. Un auténtico depredador y una obsesión por la victoria digna de admirar. Su fama de corredor agresivo le hizo ganarse algunos enemigos en el seno del pelotón, pero esa fama también le ayudó en algunas ocasiones. Cuando venía Abdoujaparov, nadie metía la rueda ni trazaba una mala trayectoria siendo consiente de la que le podía caer encima como eso sentara mal al uzbeko.  Nueve etapas en el Tour de Francia, siete en la Vuelta a España y una en el Giro de Italia figurán en su palmarés.


1 – MARIO CIPOLLINI

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Super-Mario, el bello, el rey león o, lo que es lo mismo, Mario Cipollini. El sprinter más laureado de los últimos 30 años es sin duda digno de aparecer en el primer lugar de esta lista. El bueno de Mario era mucho más que un ciclista. Era un auténtico showman fuera y dentro de la carretera. Sus modelitos causaron furor durante años. Nada menos que 42 victorias de etapa en el Giro de Italia, 12 en el Tour de Francia, y 3 en la Vuelta a España figuran en su palmarés, adornado además por un Mundial (2002) y una Milán San-Remo, entre otras muchas victorias. Mario, además, fue el ciclista que cambió los sprints. Su aparición marcó un antes y un después en las llegadas masivas. Los primeros años de Supermario fueron años de ganarse los triunfos por libre. De pelearse a codos con otros sprinters, meneando la bici con trayectorias suicidas y de jugarse la vida con auténticos kamikazes. Todo esto sin casco. Mario, que apreciaba como nadie su figura, su rostro y que se quería más a él mismo que a nadie más pronto se dio cuenta que esto debía cambiar. Para ello, reclutó a dos lanzadores para que pusieran una velocidad crucero en los últimos kilómetros y así reducir el riesgo de caída. De aquí nació el famoso concepto de “treno” que ha llegado hasta nuestros días. Por eso y por muchos otros motivos, Mario encabeza esta lista.

 

Apoteósico

Tardaremos mucho en ver una primavera como la que ha protagonizado Greg Van Avermaet (31 años, Lokeren) en 2017. El campeón olímpico ha sido un auténtico vendaval durante los primeros meses de la temporada, ganando allá a donde iba o quedándose muy cerca de conseguirlo.

La primera gran actuación de Van Avermaet en el ciclismo tuvo lugar en 2008, cuando se llevó la clasificación de la regularidad y un triunfo de etapa en la Vuelta a España. Lo cierto es que tardó varios años en ser capaz de destacar en el pavés; parecía destinado a ser un esprinter con capacidad de ganar en repechos, más que un clasicómano  especializado en las piedras como el que vemos hoy en día. No fue hasta el Tour de Flandes del año 2012 cuando tuvo su primera actuación destacada en una clásica de pavés, cuando Van Avermaet ganó el esprint del pelotón para ser cuarto en el monumento belga, que a día de hoy es una de las pocas clásicas que no tiene en su palmarés. Continuó con su lenta pero imparable progresión en 2013, que le dio pocas victorias pero sí varios puestos de honor, como la cuarta posición en la París-Roubaix o la tercera en la Gante-Wevelgem. Al año siguiente comenzó fuerte, quedando segundo en la Omloop Het Nieuwsblad para, unas semanas después, rozar la victoria en el Tour de Flandes, donde sólo un soberbio Fabian Cancellara pudo batir al belga, que se la jugó de lejos y apunto estuvo de conseguir su primer monumento. En 2015 firmó una campaña muy regular en las piedras, logrando el tercer puesto en los dos monumentos adoquinados, aunque no tuvo opciones reales de ganar en ninguna de las dos carreras.

Fue aquel el año en el que todo cambió para Greg, como el mismo ha reconocido. El día que batió a Peter Sagan en el Tour de Francia, Van Avermaet por fin se creyó que podía luchar de tú a tú con los mejores corredores del pelotón. Aunque ya le había superado en una etapa de la Tirreno-Adriatico, batir al eslovaco (en una llegada perfecta para el actual campeón del mundo) en el Tour fue la confirmación que Van Avermaet necesitaba. En 2016 comenzó fortísimo, ganando la Omloop Het Nieuwsblad (su primera clásica de pavés) ante Peter Sagan, flamante campeón del mundo y triunfando en la general de la Tirreno-Adriatico unos días después, donde volvió a batir a Sagan en un mano a mano para el recuerdo. Sin embargo, el buen momento del belga no se prolongó mucho más; Van Avermaet sufrió una caída en el Tour de Flandes que le mandó para casa. Se quedó sin poder disputar las clásicas más importantes de la primavera, aunque se recuperó para el Tour, donde volvió a ganar una etapa, esta vez de media montaña, que le permitió lucir el maillot amarillo durante dos jornadas.

Pero fue sin duda la victoria en los Juegos Olímpicos de Rio la que aupó a Van Avermaet a lo más alto del ciclismo. En un recorrido durísimo, ideal para los mejores escaladores del pelotón, Van Avermaet supo sufrir en las subidas para atacar en los descensos y en el llano para lograr una victoria que ha pasado a los anales del ciclismo por dificultad -el recorrido de los juegos era terriblemente duro- y por ser el primer oro de un ciclista belga en la prueba en ruta. Y, desde entonces, nadie le ha parado. Pese a sufrir una lesión en invierno que le impidió entrenar de la mejor manera posible, Van Avermaet volvió a ganar la Omloop Het Nieuwsblad en un escenario idéntico al de la temporada pasada. Tras calentar las piernas en la Vuelta a Valencia y en el Tour de Oman, el campeón belga volvió a ganar la primera clásica de pavés del año con mucha facilidad ante Sagan. Después, fue a la Strade Bianche, donde fue segundo por detrás de Kwiatkowski, para ir después a la Tirreno-Adriatico, donde fue líder un día pero no se dejó ver demasiado. En la Milán San-Remo no pudo seguir a Sagan en el Poggio y finalizó en una discreta 21º posición. Ahora, fue tocar las piedras de nuevo, y volver a volar. Ganó el E3 Harlbeke y la Gante Wevelgem con muchísima determinación, y en el Tour de Flandes no pudo pelear por la victoria tras irse al suelo junto a Sagan y  Olivier Naesen el último paso por el Oude Kwaremont. ¿Habría capturado Van Avermaet a Philippe Gilbert de no haberse caído? Es probable, puesto que en el tramo final, pese a las magulladuras que sufría a causa del incidente con Sagan, se acercó mucho a su ex-compañero de equipo. Pero no pudo ser, y finalizó segundo, logrando así su tercer podio en la clásica que más se le resiste. A la semana siguiente llegó la París-Roubaix, la clásica por excelencia, en la que Van Avermaet tuvo hacer frente a un incidente que en buena lógica pudo haberle dejado fuera de carrera; el belga tuvo remontar en el Bosque de Arenberg tras sufrir una avería mecánica kilómetros antes que le dejó cortado. Pero no se vino abajo, y el belga peleó a contracorriente durante muchos kilómetros. Su compañero Daniel Oss marchaba por delante, hecho que le permitió a Greg coger aire y recuperar las piernas para el tramo final de la carrera. Se supo meter en el corte bueno, y en el pavés empujó con todas sus fuerzas, hasta que sólo Zdenek Stybar y Sebastian Langeveld pudieron seguir su rueda a la salida del Carrefour de l’Arbre. En el sprint en el velódromo, Van Avermaet hizo lo que quiso con sus rivales y se hizo con la victoria en la mejor y más prestigiosa clásica del ciclismo.

Ha sido absolutamente brutal lo que ha logrado Van Avermaet en esta primavera. Se ha quedado a una caída de Peter Sagan de poder pelear por el Tour de Flandes en el que, de haber conseguido la victoria, habría firmado la mejor temporada en las piedras de la historia. Lidera el ranking World Tour con más de 1000 puntos de ventaja sobre sus perseguidores, y ahora acudirá a las clásicas de las Ardenas (correrá, como mínimo, la Amstel Gold Race) antes de parar para preparar el Tour de Francia. Poco más se le puede pedir.

 

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© Tim de Waele

 

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© Tim de Waele

 

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© Bettini Photo

 

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© A.S.O.

Quemando karma

Alberto Contador ha cerrado la primera parte de la temporada de su renacimiento sin victorias, con varias actuaciones notables pero desprovisto de éxitos, sumando en poco más de dos meses ocho segundos puestos en cinco carreras. Estrenó los colores del Trek-Segafredo en Andalucía, para acto seguido seguir carburando en el Abu Dhabi Tour. Tras un breve descanso, acudió a una París-Niza en la que empezó muy mal y casi acaba muy bien, para ir después a la Vuelta a Cataluña y a la Vuelta al País Vasco, donde el mejor Alejandro Valverde de la historia le mandó al segundo cajón del podio en ambas pruebas.

Contador llegó a la Vuelta a Andalucía con ganas de marcha, y así lo demostró en la primera etapa, que acababa en Granada previo paso por el duro puerto de Monachil. Hasta cinco ataques lanzó Contador en la ascensión granadina, pero no pudo soltar a Alejandro Valverde, que en el sprint final se impuso con facilidad ante Izagirre, Uran, Contador y compañía. Al día siguiente, en el único final en alto de la carrera, Contador rozó la victoria tras atacar y soltar a todos sus rivales en las rampas más duras del alto Peña del Águila, pero el madrileño no contaba con que, tras coronar, había un tramo llano de casi un kilómetro. Desfondado, Contador no pudo aguantar a Thibaut Pinot, que gestionó a la perfección los esfuerzos y sobrepasó al de Pinto en los últimos metros de la etapa. Aún así se ponía líder Contador, pero por sólo 5 segundos sobre Valverde, que en la corta contrarreloj del día siguiente le dio la vuelta a la tostada y le arrebató a Contador el liderato por 1 segundo. Las dos últimas etapas no tenían mayor misterio y Contador finalizó segundo por detrás del corredor del Movistar, que se hacía con su quinta Vuelta a Andalucía por delante del nuevo corredor del Trek-Segafredo, que no pudo darle a su nueva escuadra una victoria en su primera carrera con ellos.

Contador no paró de atacar en Monachil, pero no pudo descolgar a sus rivales, con Valverde a la cabeza. © BettiniPhoto
Quintana atacó varias veces, pero Contador bloqueó todos sus ataques en la subida a Jebel Hafeet. © BettiniPhoto

En la última etapa de la Vuelta a Andalucía el Trek anunciaba la participación de Contador, que quería meter más kilómetros de competición a las piernas antes de ir a la París-Niza, en el Tour de Abu Dhabi, que estrenaba categoría World Tour este año. Tras irse al suelo (como no) sin mayores consecuencias en la primera etapa, en la jornada con final en alto de la carrera árabe Contador se limitó a secar los ataques de Nairo Quintana para proteger las espaldas de su nuevo compañero Bauke Mollema, que finalmente acabó cuarto en la etapa y en la general.

Con nueve días de competición en las piernas y un equipo difícilmente mejorable, Contador llegó a la París-Niza, su primer gran objetivo de la temporada, con todas las de ganar. Sin embargo, el madrileño se encontró un clima muy adverso en la primera etapa, donde trago agua y aire para inflar un globo y se dejó tiempo con prácticamente todos sus rivales, destacando el 1:30 que cedió con Sergio Henao. Con la lección aprendida en la segunda etapa, Contador salvó los muebles y llegó a la contrarreloj del cuarto día con ganas de revindicarse y sumar la primera victoria de la temporada en una crono, que le venía como anillo al dedo, con final en el exigente Mont Brouilly. Pero fue segundo de nuevo, tras un insuperable Julian Alaphilippe, que destrozó todos los registros para ganar la etapa y ponerse líder. Tras una última etapa llana, Contador se plantó ante los tres días finales, que reunían toda la montaña de esta edición de la París-Niza, con bastante tiempo perdido, pero aún con opciones. En el primer embite volvió a ceder segundos con Henao, que aprovechó el muro de Fayence, ideal para sus características, para picar tiempo al madrileño, que entró en meta junto al resto de favoritos. Pero al día siguiente se disputaba la etapa de montaña más dura de la historia de la París-Niza, y otro galló le cantó al madrileño. Aunque fue segundo de nuevo, esta vez tras un Richie Porte que andaba lejísimos en la general, Contador soltó a Henao en el último kilómetro y se puso tercero en la general (+0:31), por detrás de Henao, nuevo líder, y Daniel Martin (+0:30). Estaba claro que Contador no se iba a rendir, y que trataría de poner en apuros a Henao en la última etapa. Como hiciera el año pasado, atacó a 50 kilómetros para el final en el Col de Peille, reventó al colombiano y se fue en solitario a por los escapados. Llegó a los pies del Col d’Eze con 50 segundos de ventaja y coronó con 40 sobre el grupo del líder, pero las piernas ya no daban para más, y a pesar de encontrar la ayuda de David de la Cruz en el descenso camino de Niza, Contador fue, de nuevo, segundo en la etapa y en la general, quedándose a tan sólo 2 segundos de arrebatarle el maillot amarillo a Henao, que no se descompuso y aguantó en Eze y en el descenso, con la ayuda del Bahrein-Merida, salvó la carrera. Contador, contento por lo que acababa de hacer pero disgustado por haber perdido la París-Niza por pocos segundos por segundo año consecutivo, sabía que en la montaña había sido el más fuerte, pero una mala estrategia en la primera etapa le privó de ganar la que habría sido su tercera París-Niza. Pese a todo, los que daban por acabado a Contador el año pasado tuvieron que tragarse sus palabras. En las última etapas de la carrera francesa demostró que, en la alta montaña, pocos pueden con él pese a sus 34 años.

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Rozó la gesta en la última etapa de la París-Niza. Contador puso a Henao contra las cuerdas, pero 2 segundos lo separaron de la victoria final. © A.S.O.

Y llegó la Vuelta a Cataluña, con un recorrido diferente al de otras ediciones pero, como se vio al final, igualmente pésimo. Una contrarreloj por equipos excesivamente larga situada en la segunda etapa dejó a Contador, junto a otros favoritos, sin opciones en la general demasiado pronto. Aunque su Trek-Segafredo registró el cuarto mejor tiempo, las etapas de montaña no daban para más. En la aburridísima subida a la Molina del día siguiente Contador no pudo pelear por la victoria y en la quinta etapa, con final en Lo Port, no pudo seguir a Alejandro Valverde en el último kilómetro. El murciano volvió a batir al madrileño, pero esta vez en un puerto largo y duro. Contador llegó tercero, pegado a la rueda de Chris Froome a 10 segundos de Valverde, que repetía la victoria conseguida en la Molina y se hacía con el liderato de la ronda catalana. Al día siguiente, en una jornada de media montaña, Froome dejó claro que el mal tiempo es su debilidad, quedándose cortado en un descenso en los primeros kilómetros de la etapa. Por delante no pararon, y Contador, tercero en la general, ascendió a la segunda posición, pero a casi un minuto de Valverde, que volvió a ganar al día siguiente en el circuito de Montjuic para redondear una semana perfecta. Poco pudo hacer Contador, segundo por tercera vez en la ronda catalana, ante un soberbio Valverde, que lograba la segunda Vuelta a Cataluña de su carrera deportiva tras exhibirse día sí y día también a lo largo de la semana.

Contador
Contador, en las rampas más duras de Lo Port. El madrileño no pudo seguir a Valverde en el último kilómetro, y acabó tercero en la etapa reina de la Volta. © Steephill

La Vuelta al País Vasco era el último objetivo de la primera parte de la temporada para Contador. Con un recorrido muy desdibujado, nada relevante sucedió en las cuatro primeras etapas en lo que a la general respectó, aunque Contador no pasó un día tranquilo. Para empezar, se fue al suelo en el último kilómetro de la primera etapa. En la cuarta etapa se cayó (se dio un trompazo serio), y tuvo que cambiar de bicicleta justo antes de empezar a subir Urkiola. Para colmo, en el último kilómetro pinchó, y no entró con el resto del grupo. Pero llegó vivo a la quinta etapa, la única de esta pésima edición de la Vuelta al País Vasco, con final en alto (en Arrate, como no), donde se dedicó a aguantar las embestidas de Valverde en el muro final, que en el esprint volvió a ganar con una piernas y se puso líder. Contador entró cortado, a 3 segundos, por una terrible caída de Samuel Sánchez en el último kilómetro que evitó, pero que le dejó cortado. Pese a todo, era el gran favorito para la contrarreloj del día siguiente. El de Pinto ha ganado cuatro veces la crono de la Itzulia, y el año pasado ganó la general gracias a una soberbia actuación en la cronometrada de la última jornada. A diferencia del resto, Contador salió con la bicicleta normal para la primera parte de la crono, que incluía un puerto, para cambiar a la cabra en la cima y afrontar el descenso y el tramo llano con las máximas garantías. En el punto intermedio marcó el mejor tiempo, pero en el tramo llano se desfondó… y Valverde volvió a superarle. El corredor del Movistar voló en la última parte de la crono y volvió a relegar a Contador al segundo puesto de la general. El cuatro veces campeón de la Vuelta al País Vasco vio como Valverde le volvía a arrebatar el triunfo, por tercera vez este año, en la general de una vuelta. Sonriente, Contador se mostró animado en meta: «lo bueno se hace esperar».

Contador
En la contrarreloj de la Vuelta al País Vasco. Contador fue el más rápido en la subida, pero se desfondó en la parte final. © Tim De Waele

Cierto es que no ha ganado, como también es cierto que Contador ha sido súper regular en esta primera parte de la temporada. Ocupa el cuarto puesto del ranking World Tour por encima del resto de vueltómanos, y sólo el mejor Alejandro Valverde de la historia (esto da para otro artículo) ha privado a Contador de ganar varias carreras. Ya dijo el madrileño que este año se había tomado la preparación invernal con más calma respecto a otros años pensando en llegar fresco al Tour, por lo que sus resultados en primavera, pese a ser un tanto desesperantes, sólo pueden interpretarse con optimismo. Sin duda alguna, Contador ha demostrado que sigue siendo de lo mejor del pelotón, que cuenta con un gran equipo a su lado (las actuaciones de Jarlinson Pantano en la París-Niza y en la Vuelta a Cataluña han sido estelares) y que, aunque ya no es el gran favorito, puesto reservado para Chris Froome, puede pelear por la victoria en el Tour de Francia. Valientes aquellos que se atreven a descartarlo de cara a julio. Tanto segundo puesto (piensen en Peter Sagan) suele desembocar en…

La cruda realidad de Carlos Betancur

Carlos Betancur es en mi opinión el mayor talento de la historia del ciclismo colombiano. Y de no ser por temas extradeportivos y por su falta de profesionalidad, estaríamos hablando de un ciclista con un palmarés igual o superior al de Nairo Quintana. Para mi, el mejor Betancur debería ser superior al mejor Quintana. “Bananito” ha demostrado en más de una ocasión que es capaz de subir los puertos con los mejores y su gran cambio de ritmo es algo que lleva años siendo el gran problema de Nairo Quintana, especialmente ante los ataques de Chris Froome. Los datos están ahí y Betancur es un tipo único, con unas cualidades brutales y que ya fue capaz de ganar una Paris Niza (2014) con algo de sobrepeso. Según dijo, en ese momento le sobraban cinco kilos.

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El colombiano siempre ha sido un ciclista con una morfología física diferente. foto: Movistar Team.

La historia de decadencia deportiva de Betancur viene de lejos, y la última vez que pudimos disfrutar de su mejor versión fue precisamente en la París-Niza de 2014. Llevamos prácticamente tres años viendo a un ciclista que asiste a las carreras por obligación contractual y que lleva tiempo sin acudir a citas de primer nivel. Aún así, para darnos cuenta una vez más de la gran calidad del colombiano, Betancur a sido capaz de ganar los últimos años un par de etapas en carreras de segundo nivel: una etapa en la Vuelta a Castilla y León y otra en la Vuelta a Asturias, además de terminar el 20º en el Giro de 2015, donde con el paso de los días fue capaz de ir cogiendo la forma, tras presentarse a la línea de salida en unas condiciones físicas pésimas. Un ciclista que gana carreras sin estar en forma, es un ciclista único.

El futuro se presentaba esperanzador para Betancur, que consiguió su primer gran éxito internacional en el mundial sub-23 de 2009, dónde termino segundo, solo superado por otro ciclista que nunca ha llegado dónde se esperaba, Romain Sicard.

En 2011 dio el salto a Europa con el desaparecido conjunto Aqua-Sapone, dónde empezó a despuntar. Ese mismo año termino con un papel destacado su primer Giro, y en la parte final de la temporada consiguió su primer triunfo profesional (Giro de Emilia) y termino Lombardía en un  más que meritorio TOP 10.

Una temporada más en el equipo italiano, trabajando junto al gran Michele Bartoli, le permitió seguir adquiriendo experiencia y cosechar algunos triunfos más antes de dar el salto al Pro Tour en 2012 de la mano del Ag2r.

Precisamente con el equipo Francés es con quien hemos visto su mejor versión. Sin embargo su historia con el equipo de Vincent Lavenu es una historia de amor-odio, que ha tenido capítulos de todo tipo. Episodios destacables cómo su(quinta posición y mejor joven en el Giro de 2013 o la victoria en Paris Niza, aunque si por algo destaca su estancia en el Ag2R es por sus frecuentes problemas de profesionalidad.

“Le llevábamos a correr porque se llamaba Betancur, pero fueron tres años con la misma historia” declaro en su momento al equipe Julien Jurdie, uno de los directores del equipo. “perdía billetes de avión para la desesperación del equipo” y solo venia a Europa para correr, y luego se volvía para Colombia.

Se presento al Tour de San Luis de 2014 con sobrepeso. “el elástico del maillot le apretaba el brazo como si fuera a reventar. Se le podía intuir la tripa por todos los sitios” confesó posteriormente alguno de sus rivales. Pero apenas dos meses y medio después ganaba de forma impresionante la París-Niza.

Imatge relacionada
“Bananito” siempre ha sido un corredor con una gran masa muscular.

Su cambio al equipo Movistar le vino bien para intentar recuperar su mejor versión, algo que todavía  no ha conseguido pese a las esperanzas que tiene depositadas en él el manager del equipo, Eusebio Unzue. A la primera concentración de Movistar, a finales de 2015, cuando llevaba más de 10 meses sin competir, se presento con una pinta muy diferente a la de un ciclista profesional. Llegó con prácticamente 20 kilos de más. Con el paso del tiempo fue limando su cuerpo y kilos de más e incluso se vino a vivir una temporada en Pamplona para estar cerca del staff técnico del equipo. La cosa duró poco y aunque en estos dos últimos años ha seguido corriendo alguna carreras sus resultados han sido pésimos y su buena relación con el equipo más que dudosa.

No acudió a la presentación oficial del equipo y su calendario de competición esta muy lejos de ser al que correspondería a sus cualidades físicas. Betancur ha corrido parte de  las clásicas del norte, más con la sensación de llenar la plantilla, que de otra cosa. En más de una ocasión los médicos y preparadores del Movistar han comentado que las cualidades físicas de Betancur son únicas y que su fuerza y masa muscular a nivel de cuádriceps nada tiene que envidiar a la de, por ejemplo, el mejor Valverde. Cierto es que físicamente Betancur no es el típico escalador pequeño y delgado, pero su don innato para la escalada es más que evidente. La temporada es larga y esperamos ver al mejor Betancur pronto. El Colombiano todavía no tiene definido su segunda parte de la temporada.

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El inicio de temporada de Betancur. DNF en 5 carreras. la misma tónica del año pasado. Fuente: Pro Cycling Stats.

Betancur es un ciclista que de haberse centrado de forma profesional en el ciclismo y de haber seguido con su espectacular progresión hubiese ganado lo que él hubiese querido.

“Bananito” tiene todavía 27 años y aunque parce más bien un ciclista cerca del retiro lejos de volver a centrar-se y de apostar por volver a ser el ciclista que fue. Todo esta en sus manos. Sin duda volver a ver al mejor Betancur seria la mejor noticia para el ciclismo, especialmente para el ciclismo colombiano. Nosotros, supongo que cómo todo aficionado al ciclismo, te seguiremos esperando. Si no la lastran los kilos, su clase volará por las mejores carreras del mundo. Vuelve cuándo quieras, pero vuelve pronto.

Gilbert y el Muur revivieron a la vez

Un ciclista y una colina revivieron en el pasado y extraordinario Tour de Flandes. Philippe Gilbert, uno de los mejores clasicómanos de la historia del ciclismo, mostró un nivel competitivo que hacia años no se veía en él y que, desde luego, parecía perdido. Fue sin cadena durante todo el día, y logró una de las mejores victorias que se recuerdan en De Ronde, completando en solitario, tras atacar en el Oude Kwaremont, los últimos 55 kilómetros de la carrera. Y su victoria se fraguó, en buena medida, en una escapada que se produjo en el Muur a casi 100 kilómetros para el final, muro que regresaba a la carrera belga por excelencia seis años después de su última aparición en esta prueba. Pese a estar situado a más de 90 kilómetros para el final, el Kapelmuur resultó decisivo en el desenlace del monumento belga. Por lo tanto, de este último Tour de Flandes se pueden sacar dos conclusiones bien claras:

Hay que respetar la historia de las carreras: innovar está bien siempre y cuando se respeten ciertos parámetros históricos. Quitar el Muur del Tour de Flandes (alegaron motivos de desgaste y preservación del terreno o no se qué, pero continuaron poniéndolo en otras pruebas menos importantes) es el equivalente a quitar el Poggio de la Milán San-Remo o poner la meta de la Flecha-Valona fuera del muro de Huy. La simple presencia de estos lugares otorga a estas carreras un aura especial. En esas carreteras, y no en otras, se han retorcido ciclistas durante años y años, y por muchas ganas que tengas de innovar o de descubrir otros recorridos, hay ciertas cosas que no puedes tocar. El último Tour de Flandes es la mejor prueba de ello. Por muy lejos que estuviera de meta, el Muur fue decisivo. Y, si en vez del Muur hubiera sido cualquier otra cota, es probable que no hubiera sucedido nada. Porque el Muur es el Muur, igual que el Cauberg es el Cauberg y el Poggio es el Poggio. La historia del Tour de Flandes, de la Milán San-Remo, de la Amstel Gold Race o de la Flecha Valona no sería la misma sin estos lugares, que no son otra cosa que santuarios ciclistas. Hay cosas que hay que respetar.

El Tour de Flandes se decidió, en buena parte, en el Muur, situado a más de 90 kilómetros para el final. © BrakeThrough Media

No se puede enterrar jamás a un grande del ciclismo (o de cualquier deporte): si en el pasado demostró ser el mejor o de los mejores, fue por algo. Es probable que fichar por BMC lastrara a Gilbert, aunque suene ventajista decirlo ahora. No se puede decir en absoluto que su paso por el conjunto americano fuera un fracaso ya que, entre otras cosas, logró ganar un Mundial, una Amstel Gold Race, tres etapas en la Vuelta a España y otras dos en el Giro de Italia en sus años en el BMC pero si es cierto que, tras su fantástico 2011 donde consiguió el famoso triplete en las Ardenas (entre otras muchas cosas), debió quedarse donde estaba, en el por entonces Omega Pharma-Lotto (ahora Lotto-Soudal) o haber fichado ya por Quick-Step, donde ha recuperado su mejor nivel. Gilbert se ha encontrado a si mismo en las carreras con piedras, que dejó a un lado tras fichar por BMC. Pero aquí está, a sus 34 años, logrando la mejor victoria de su carrera deportiva. Nunca hay que “enterrar” a los mejores.

Legendario. Philippe Gilbert pasará a la historia como uno de los mejores clasicómanos de la historia. ©

Alvaro Cuadros (Caja Rural) vence en solitario en el Memorial Valenciaga

Llega a la Copa de España una de las carreras más míticas del calendario amateur nacional. Vencer en esta carrera supone conseguir el tan ansiado contrato profesional. En su palmarés figuran nombres como “Chechu” Rubiera, Óscar Freire, “Purito” Rodriguez y Mikel Nieve, entre otros. En lo que al recorrido se refiere, ha habido una pequeña modificación con respecto al del año pasado. Ahora, tras superar el duro puerto de Ixua, los corredores tienen que superar también el Alto de San Miguel antes de llegar a la meta de Eibar.

La salida se dio a las 9:00. Como todas las carreras de la Copa de España, la carrera comenzaba con intentos de fuga que no fructificaban. Fue en el km 34 cuando se produjo la primera fuga de la jornada, formada por Mikel Ezkieta (Lizarte), Carlos Martín (Mutua Levante), Peio Goikoetxea (Ampo), Ángel Fuentes (Baque-Campos) y Bernat Font (Gsport), pero su aventura duró hasta el inicio del Alto de Meagas. Tras el Alto de Meagas se forma una fuga numerosa formada por Mikel Ezkieta (Lizarte), Jaume12 Sureda (Caja Rural), Unai Orbea (Ampo), Marc Buades y Cyril Barthe
(Fund.
Euskadi), Bernat Font (Gsport), Ángel de Julian (Froiz), Diego Gonzalez (Rias
Baixas), Victor Romero (ULB Sports), Nikita Tarchenko y Sergei Malnev (Lokosphinx)
que llegaron a alcanzar dos minutos de ventaja con respecto al pelotón.

En las primeras rampas del Alto de Elgeta, Mikel Ezkieta y Diego Gonzalez intentaron irse en solitario. Fueron neutralizados por Sureda, Goikoetxea, Buades y Romero tras finalizar la bajada de Elgeta, y en el Alto de Areitio, seria Jaume Sureda el que cogería ventaja. Sureda aguantó en solitario hasta el Alto de Ixua, donde fue absorbido por el grupo de favoritos, y se convirtió en el vencedor de la montaña de este Valenciaga. Tras neutralizar a Sureda, su compañero Manuel Sola saltó de este grupo. Sola consiguió coronar San Miguel en solitario y fue absorbido en la bajada. Ya en las calles de Eibar Alvaro Cuadros lanzó un ataque que le sirvió para llegar a la meta en solitario. En segundo lugar llegó Sergio Samitier y en tercer lugar el compañero del vencedor, Jaume Sureda, que se ha mostrado muy activo durante toda la carrera.

podium
El podium. Via: @CCEibarres.

-CLASIFICACIÓN DE LA ETAPA-

1º CUADROS, Alvaro CJR 4:10:46

2º SAMITIER, Sergio LIZ a 4″

3º SOLA, Manuel CJR mt

4º LLACER, Eduardo ALD mt

5º BARCELÓ, Fernando EUS mt

6º CABEDO, Oscar ESC a 7″

7º NORIEGA, Diego ESC a 10″

8º SESSLER, Nicolas LIZ a 14″

9º MORENO, Ivan LIZ a 21″

10º SERRANO, Gonzalo a 25″

Previa | Vuelta al País Vasco 2017

La 57º edición de la Vuelta al País Vasco, que se disputará entre el lunes 3 de abril y el sábado 6, arranca este año fuera de la provincia vasca; lo hará en Pamplona, en Navarra. Año de cambios en la itzulia, que a diferencia de ediciones anteriores, presenta un recorrido bastante suave, con etapas favorables para hombres rápidos, donde el único final en alto será el de Arrate (la jornada reina) y donde la contrarreloj final será, salvo sorpresa, el día más decisivo de la veterana carrera española, cuya primera edición se disputó en 1925.

La primera etapa es una oportunidad clara para los sprinters, con 153 kilómetros mayormente llanos que desembocarán en una llegada masiva. Al día siguiente, a los corredores les espera una jornada similar aunque el final es más complicado que el día anterior, puesto que en los kilómetros finales hay un par de repechos duros y la meta está situada tras un breve descenso en el que algún ciclista habilidoso puede romper el sprint. Será en la tercera etapa cuando los aspirantes a la clasificación general tengan su primer reto serio; un día plagado de subidas, con siete puertos de montaña, estando el último situado 10 kilómetros del final. En la cuarta etapa, al pelotón de la Vuelta al País Vasco le espera la jornada más larga de la carrera: 174 kilómetros. Los corredores llegarán a Bilbao, previo paso por el Vivero, puerto de 2º categoría donde seguro habrá ataques para intentar romper el sprint. Los favoritos deberán estar atentos, aunque los dos días realmente importantes llegarán a partir del viernes. La etapa reina será, como siempre, la penúltima, con final en el Santuario de Arrate (la única llegada en alto de está edición de la itzulia); dejará la clasificación general bastante definida, aunque será sin duda la contrarreloj del sábado la jornada más importante de la carrera, puesto que Arrate, pese a ser un puerto duro, no es una subida en la que suela haber grandes diferencias entre lo favoritos. Serán los 27 kilómetros cronometrados del día siguiente los más importantes de la 53º edición de la Vuelta al País Vasco. La subida situada en la primera parte de la crono, con su posterior descenso, decidirá el ganador de la etapa y, muy probablemente, el ganador final de la carrera.

LAS ETAPAS

PARTICIPACIÓN

Alberto Contador, que portará el dorsal número 1 puesto que es el vigente campeón de la carrera, parte como el gran favorito para hacerse con el maillot amarillo. El ciclista del Trek-Segafredo, que ha ganado la Vuelta al País Vasco en cuatro ocasiones (2008, 2009, 2014 y 2016), tiene tomada la medida a una prueba que se le da de maravilla. La contrarreloj final favorece al madrileño que, de lograr la victoria, se haría con el récord absoluto de la carrera vasca con cinco títulos.

Contador se impuso en solitario en la primera etapa en 2014. El madrileño cuenta en su palmarés con 7 victorias parciales en la Vuelta al País Vasco. © TDW Sport

Alejandro Valverde viene de arrasar en la Vuelta a Cataluña, y en el País Vasco tratará de repetir su espectacular actuación de la semana pasada. Junto con Contador, el murciano es probablemente el gran favorito para la victoria final; el recorrido le favorece, con varias etapas donde su punta de velocidad le puede otorgar victorias parciales, aunque tendrá que emplearse a fondo en la contrarreloj si quiere ganar una prueba que se le resiste. Nunca la ha ganado, por raro que parezca.

Sus resultados en 2010 fueron eliminados posteriormente, pero Valverde, que no corre la itzulia desde entonces, se quedó cerca de la victoria final y fue líder durante varias etapas. © Tim de Waele

Sergio Henao, vencedor de la París-Niza, viene con la intención de subir a lo más alto del podio en una prueba que se le resiste: tercero en 2013 y segundo en 2015 y 2016, el ciclista colombiano tratará de hacerse con el maillot amarillo de una vez por todas, aunque tendrá que compartir el liderato del Sky con Michal Kwiatkowski; el ganador de la Milán San-Remo buscará, a priori, victorias parciales aunque si aguanta en Arrate, puede ser muy peligroso en la contrarreloj final. Ya fue segundo en 2014, y este año está en racha. Sus rivales no deberán concederle ni un sólo metro.

Henao
Hasta en dos ocasiones se le ha escapado a Henao la victoria final en la última contrarreloj. En 2015 perdió el liderato en favor de Joaquim Rodríguez, y en 2016 (en imagen) ante Contador. © TDW Sport

En lo que a la clasificación general respecta, aparecen en un segundo escalón hombres como Ion Izagirre (si muestra el nivel del año pasado puede pelear por la victoria perfectamente), Samuel Sánchez, Rigoberto Uran, Primoz Roglic (la contrarreloj le viene como anillo al dedo), Warren Barguil, Simon Yates o Julian Alaphilippe. En cuanto a sprinters, Michael Matthews es con diferencia el hombre más rápido de esta Vuelta al País Vasco, aunque Sam Bennett tratará de ponerle las cosas difíciles al australiano en las llegadas masivas. A por victorias de etapa irán ciclistas como Luis León Sánchez, Roman Kreuziger, Dani Navarro o Diego Ulissi, cuyas aspiraciones en la general son pobres pero, en etapas de media montaña, pueden desenvolverse a la perfección. Desde luego, la participación de esta itzulia es notable, sino sobresaliente.

TELEVISIÓN

Eurosport ofrecerá todas las etapas en directo, así como la EiTB, cuya retransmisión se puede seguir también en directo por internet. Y no, Teledeporte no da la carrera (sobran lo comentarios, sí).