El próximo gallo francés. ¿Deseo o realidad?

Francia ha sido siempre una potencia mundial en el mundo del ciclismo. pero si por algo destaca el país galo es por tener en su territorio la mejor carrera del mundo. El tour de Francia.

Eso conlleva, además de movilizar al país, generar un sentimiento de orgullo-patria que sólo hace que buscar en sus ciclistas a un futuro ganador de la carrera francesa. Esa búsqueda se ha convertido, con el paso de los años en una especie de obsesión, en una obligación, y eso cómo todos sabemos pocas veces acostumbra a llevar buenos resultados. Las prisas no son buenas nunca.

Resultat d'imatges de bernard hinault 1985
Des de Bernard Hinault en 1985, ningún Francés sube a los más alto del podio en Paris.

Las cosas se tienen que cocer a fuego lento, a su ritmo, y a su paso. Algo que en Francia no tienen muy claro, al menos con sus ciclistas.

El país sigue viviendo del recuerdo de  grandes corredores cómo Beranard Hinault y Jacques Anquetil y más recientemente de Laurent Fignon, Laurent Jalabert y Richard Virenque. Pero todo esto queda ya muy atrás y lo cierto es que des de la última victoria francesa de Bernard Hinault en el tour de 1985, no ha vuelto a subir ningún francés a lo más alto del podio, y la cosa está empezando a generar un nerviosismo generalizado, que en ocasiones parece convertirse en una cuestión de estado.  Francia Necesita un campeón de forma urgente.

Esa necesidad ha llevado a cometer gran cantidad de errores. Tanto la federación, cómo los medios de comunicación y el público en general han querido sacar campeones dónde no los había. Precipitando la progresión de muchos corredores, y generando sobre ellos una presión totalmente desproporcionada.

Los casos son inumerables. Richard Virenque tardó varios años en darse cuenta que lo suyo eran las victorias parciales, y Chrisophe Moreau y Laurent Brochard estuvieron años peleando, sin mucho sentido, una clasificación general que siempre seria esquiva a ellos. Algo parecido ocurrió en los primeros años de carrera con corredores cómo Sylvain Chavanel, Jeremo Coppel o Pierre Rolland. Dónde los intereses de los equipos los llevaron a hacer creer que podían pelear, al menos, por un podio final.

Imatge relacionada
Christophe Moreau. Otro claro ejemplo de la presión Francesa.

En los últimos tiempos la cosa ha seguido exactamente igual. Thibaut Pinot, Romain Bardet  y Waren Barguil son los tres casos más recientes. Es verdad que tienen cualidades de sobra, por hacer grandes cosas, especialmente los dos primeros, pero la presión no hace ningún bien en ellos. Menos aún a Thibaut Pinot, quien ha demostrado en ocasiones tener evidentes problemas a la hora de competir con la presión de un país.

No olvidemos además que, junto a Romain Bardet el año pasado, el corredor francés que ha estado más cerca de alzar los brazos en París ha sido Jean Cristophe Peraud. ¿Pocos se acuerdan de él verdad? Un tipo que sin prisas y empezando a competir en carretera muy tarde, a punto estuvo de volver a poner  la bandera francesa en los más alto de los campo elíseos.  Claro ejemplo de que sin presión, siempre se rinde mejor.

Pese a todo, no debemos olvidar que al menos en términos potenciales, Quien ha estado más cerca de ganar un Tour fue Thomas Voeckler, en 2011, quien de no haber hecho el tonto tendría en su palmares el Tour más sorprendente de los últimos años.

En Francia asomar la cabeza y despuntar parece tener un precio demasiado alto. Esperemos que el país cambie. Si quieren volver a tener campeones están obligado a hacerlo.

 

 

 

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