Ciclistas

El ciclismo ha sido y será siempre un deporte de ataque. De valientes. En este centenario deporte han sido siempre los ciclistas atacantes, los que más tesón han mostrado sobre la bicicleta, los más queridos y valorados por los aficionados. Por eso, corredores como Mikel Landa, Tim Wellens o Michal Kwiatkowski gustan tanto a aficionados y periodistas. Porque les da igual la carrera que estén disputando; desde la Vuelta a Andalucía o la Vuelta al Algarve hasta el Tour de Francia, ellos corren de la misma manera: al ataque, para dar espectáculo y disfrutar y hacer disfrutar a los que les observamos por televisión.

Wellens

Wellens, apunto de ganar la cuarta etapa de la Ruta del Sol el sábado pasado. © TDW Sport.

En la Ruta del Sol o Vuelta a Andalucía, Tim Wellens se ha hecho con la victoria en la general tras cinco intensas etapas. El belga fue tercero en la jornada reina, en el Alto de las Allanadas, y ganó y se hizo con el liderato de la carrera dos días después en Alcalá de los Gazules, en un final corto, explosivo y adoquinado; vamos, que si lo diseña él no cambia un sólo metro. Aguantó muy solventemente en la contrarreloj final de 14 kilómetros y se hizo con la carrera, en la que ha sido su quinta victoria en una vuelta por etapas.

Mikel Landa, que debutaba con el Movistar en Andalucía, llevaba muchos meses avisando de que este año le tocaba ser líder, que iba a correr como tal y que intentaría hacer disfrutar a los aficionados. Y vaya, no mentía. En Allanadas fue él el que desató las hostilidades entre los favoritos y, dos días después, en Alcalá de los Gazules, lanzó un poderoso ataque en el muro final al que sólo pudo responder Wellens. Al corredor del Lotto Soudal le salvó un pequeño tramo de descenso dentro del último kilómetro, en el que pudo respirar y coger impulso para acelerar en los adoquines de los metros finales, porque Landa estaba subiendo como una moto y llevaba al belga al límite. Pero la realidad es que Landa fue segundo y no pudo estrenarse con el Movistar. Además, al día siguiente se pegó un buen trompazo en la crono y perdió el podio, al que se subieron Wout Poels, ganador en Allanadas, y un muy regular Marc Soler.

Kwiatkowski

Kwiatkowski ha arrasado en el Algarve. © TIm de Waele

Paralelamente a la Vuelta a Andalucía se disputaba en Portugal la Vuelta al Algarve, con una participación que nada tenía que envidiar a la de la carrera española. Pero vamos, que ya podía haber corrido el Espíritu Santo que no hubiera podido con Michal Kwiatkowski. El polaco del Sky ha hecho en el Algarve lo que le ha dado la real gana: triunfó en los dos finales en alto de la carrera, en Fóia, tras imponerse en el sprint final de un grupo grande, y en el último día en Malhao. En la última etapa Kwiatkowski se metió en la fuga, estuvo escapado durante toda la jornada (con el permiso de su equipo, puesto que Geraint Thomas, ganador de la crono, marchaba primero en la general) y atacó prácticamente desde la base de Malhao. Se fue en solitario y ganó la carrera, revalidando el título que ya había conseguido en 2014. Un show, vamos. Ha corrido en Algarve como si de su última carrera se tratase. Como hace siempre. Ataca. Si le sale, bien. Sino, también.

Y por eso, como sucede con Landa, Wellens, con el propio Kwiatkowski o con cualquier ciclista cuya filosofía deportiva consiste en atacar y no esperar, el aficionado se entusiasma con él. Porque se divierten. Cuando un ciclista se lo pasa bien sobre la bicicleta, automáticamente también lo hace el aficionado. Ha sido así desde la primera carrera de la historia del ciclismo. Si es que, al fin y al cabo, esto está inventado.