Anodino equinoccio

Ha comenzado la primavera ciclista. Este fin de semana, con la disputa el sábado del Omloop Het Nieuwsblad y ayer, domingo, de la Kuurne-Bruselas-Kuurne, ha dado el pistoletazo de salida a la temporada de clásicas. Los corredores han disputado las dos primeras pruebas de un día importantes del año bajo un sol radiante pero soportando al mismo tiempo temperaturas gélidas. Así han acabado: congelados. Como nosotros. 

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que el cambio de recorrido del Omloop Het Nieuwsblad ha sido una metedura de pata. Con el trazado antiguo, en el que las últimas cotas eran el Leberg y el Molenberg y el último tramo adoquinado estaba situado a 20 kilómetros de meta, habíamos vivido unas jornadas de ciclismo realmente espectaculares en los últimos años; el duelo bajo la lluvia y el barro de Stannard y Van Avermaet en 2014, la defensa del título al año siguiente por parte del británico ante Boonen, Vandenberg y Terpstra y los dos últimos duelos acaecidos en 2016 y 2017 entre Sagan y Van Avermaet. Sin embargo, este año, con la inclusión del antiguo trazado del Tour de Flandes (los últimos 50 kilómetros eran prácticamente idénticos a los que tenía De Ronde hasta 2011), la carrera se ha visto totalmente condicionada a su paso por el Kapelmuur y el Bosberg.

Stybar salió a prácticamente todos los ataques que se produjeron en los muros. © Tim de Waele

La carrera transcurrió bajo el guión previsto durante los primeros 144 kilómetros, punto en el que estaba situado el Molenberg, con una fuga relativamente numerosa que llegó a tener 6 minutos de ventaja sobre el pelotón. Greg Van Avermaet (BMC), ganador de las dos últimas ediciones de la carrera, lanzó un poderoso ataque en la parte más dura de la cota. El belga, acostumbrado a marcharse con facilidad de todo el mundo (salvo de Sagan) en este tipo de muros, observaba algo extrañado cómo habían sido muchos los ciclistas, con Zdenek Stybar a la cabeza, los que habían seguido su aceleración en las rampas del Molenberg. Unos 20 ciclistas salieron en cabeza, aunque el pelotón, comandado por Iván García Cortina (Bahrein Merida), les dio caza a los pocos kilómetros. Tras producirse la conexión entre los dos grupos, sólo Tim Wellens (Lotto-Soudal) primero y Tiesj Benoot (Lotto-Soudal) después trataron de animar la carrera acelerando en alguna cota, sin éxito. En el pelotón ya se estaba pensando en el Muur y los equipos, cuando quisieron, pusieron quinta y dieron caza a Benoot, que había rodado en cabeza de carrera en solitario durante varios minutos.

Llegaba el mítico Muur. Sep Vanmarcke (EF Education First), que había permanecido bastante escondido hasta el momento, atacó. Van Avermaet, que andaba algo escaso de piernas, no pudo con el ataque de su desdichado compatriota belga. Stybar, que estuvo pegado a la rueda de Van Avermaet desde que desayunó por la mañana en el hotel, se fue a por Vanmarcke cuando vio que el del BMC no andaba fino. Le alcanzó antes del Bosberg, aunque también lo hicieron los ciclistas que habían pasado en cabeza el Muur, que incluían a tres ciclistas del Astana (equipo que atraviesa serios problemas de financiación), Michael Valgren, Alexey Lutsenko, Oscar Gatto, y a Olivier Naesen (AG2R), Sonny Colbrelli (Bahrein-Merida), Daniel Oss (Bora-Hansgrohe), Matteo Trentin (Mitchelton-Scott), Lukas Wisniowski (Team Sky) y a un sorprendente Wout Van Aert (Vérandas), el triple campeón del mundo de ciclocrós, que tuvo un rendimiento extraordinario.

Vanmarcke realizó una excelente ascensión al Muur, aunque no le sirvió de nada. Sería atrapado instantes después de coronar en solitario la cumbre por excelencia de Flandes. © Tim de Waele

El grupo de cabeza se mantuvo compacto en el Bosberg, exigente pero muy corto (apenas son 300 metros) y, como era de prever, el Astana aprovechó su superioridad numérica en los kilómetros finales. Valgren lanzó el que sería el ataque definitivo a poco más de 2 kilómetros para el final. El resto se miraron y el danés se marchó a por la victoria.  Lo de siempre. Valgren celebró el que es su mejor triunfo como profesional hasta el día de hoy mientras que un sorprendente Wisniowski adelantaba a Vanmarcke para ser segundo por delante del belga. El pelotón dio caza al resto de los escapados, que se relajaron en exceso en el último kilómetro, y las posiciones de honor se disputaron al sprint. Jasper Stuvyen (Trek-Segafredo), cuya efectividad en las volatas aumenta cuando los kilometrajes son largos, se clasificó cuarto por delante de Philippe Gilbert, que maquilló un nuevo fracaso del Quick-Step en el Omloop Het Nieuwsblad, y Edward Theuns (Team Sunweb).

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Tras ser segundo en la Amstel Gold Race de 2016, Valgren consiguió el sábado su primer triunfo en una clásica World Tour. © Bettini Photo

Al día siguiente, en la Kuurne-Bruselas-Kuurne, se produjo el guión lógico y que, con la excepción de los dos últimos años, se ve prácticamente siempre: el ganador se decide al sprint.

Los tramos favorables para especialistas del pavés están muy lejos de meta en esta carrera, lo que dificulta muchísimo romperla. El Astana Team fue el equipo que se encargó de controlar el pelotón en el tramo más complicado de la carrera y de echar abajo la escapada que se formó tras el paso por el Oude Kwaremont con, entre otros, Van Avermaet, Trentin, Vanmarcke o Yves Lampaert (Quick-Step). Un grupo de unos 25 ciclistas salió con ventaja de la cota más dura de Flandes y llegaron a alcanzar los 45 segundos de ventaja aunque, en el pelotón, con los Astana a la cabeza, hubo entendimiento y no dieron opción a los escapados. Antes de ser absorbidos por el pelotón, Daniel Oss y Jasper Styuven intentaron, a dúo, desafiar al gran grupo pero un pinchazo del italiano echó por tierra la valentía de ambos ciclistas.

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Siempre lo intenta. Jasper Stuvyen, ganador en 2016 de la carrera, intentó sin éxito repetir título. © Tim de Waele

Habría volata, aunque hubo que pelearla. El Lotto Jumbo, el Bahrein Merida y la FDJ atraparon pasado a el último kilómetro a Julien Duval (AG2R La Mondiale) a Julien Vermote (Dimension Data), y a Loic Vliegen (BMC), que habían intentado sorprender al pelotón en la recta final de carrera y casi lo consiguen. Sin embargo, las fuerzas les abandonaron en los últimos metros y se vieron capturados en la misma recta de meta. Arnaud Démare (FDJ) aprovechó el rebufo de sus lanzadores y los escapados y fue el primero en lanzar el sprint. Sin embargo, Dylan Groenewegen (Lotto-Jumbo) había cogido su rueda a la perfección y, tras calcular distancias, aceleró. El holandés le sacó una (o más bien dos) bicicleta al francés, que nada pudo hacer ante el poderío de Groenewegen, que ha empezado la temporada 2018 como un auténtico tiro. Sonny Colbrelli, lejos de los dos primeros, finalizaba tercero por delante de Pim Ligthart (Roompot) y Justin Jules (WB Aqua).

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No hay quien lo pare. Groenewegen ha logrado cuatro victorias en el mes de febrero. © Tim de Waele

Acostumbrados en los últimos años a vivir en el fin de semana del OHN y de la KBK dos jornadas de ciclismo para recordar, en especial el año pasado, en esta ocasión me queda, a mí al menos, un sabor insípido en la boca. Ha estado bien. Sin más. Pese a todo, no hay que olvidar que es pronto. Quedan muchos adoquines por delante y las piernas no están aún al 100%. Lo estarán pronto.