Domingo de misa, domingo de Paris- Roubaix

Escribo estas líneas nada más terminar la que, para mí, es la carrera más bonita y más espectacular del año. La Paris-Roubaix. Una auténtica travesía por el infierno del norte que cada año llega como una esperada combinación entre épica, nostalgia y pundonor.

L’Enfern du Nord es la carrera más especial y complicada del año. La más loca y el monumento ciclista más imprevisible. Para ganar aquí se necesita algo más que ser el más fuerte. Para conseguir una victoria en la Roubaix deben alinearse diferentes astros al mismo tiempo y que la suerte este de tu lado el día de la carrera. Así nos lo ha demostrado el deseado triunfo de Peter Sagan, un corredor que tras muchos años en la pomada por uno u otro motivo nunca terminaba de rematar.

No he vivido ninguna Roubaix desde dentro pero creo, y así lo afirman muchos corredores, que hacer planes tácticos en esta carrera es más bien un deseo que una realidad. A lo largo del año ninguna otra carrera pone tan nerviosos a los directores. La Paris-Roubaix se desarrolla en un estado total y absoluto de caos en el que pescar a río revuelto se convierte en el objetivo de la mayoría de corredores.

Pinchazos, caídas y ataques se suceden a lo largo de los más de 250 kilómetros del recorrido en los que los cambios en la situación de carrera son constantes.

Controlar la carrera es prácticamente imposible y lo diferentes tramos de adoquín se encargan de poner a cada corredor en su sitio.

CYCLING-FRA-PARIS-ROUBAIX

El domingo de Roubaix es sagrado. © A.S.O

Una clásica única que transmite magia y que con solo verla por televisión pone los pelos de punta a cualquier buen aficionado de este deporte. Un servidor lleva media vida viendo la Paris-Roubaix y tras más de 15 ediciones seguidas y vividas en el sofa, sigue emocionándose como un niño con unos zapatos nuevos.

No sé definir muy bien con palabras que es lo que tiene esta carrera que me tenga tan enganchado, pero os aseguro que para mi el domingo de Roubaix es sagrado. Un domingo de culto al ciclismo que quiero seguir disfrutando durante muchos años más.

Sentarse en el sofá a las 11 de la mañana y levantarse a las 5 con la boca seca y dolor muscular en las piernas solo demuestra la pasión con la que vivimos esta carrera los nostálgicos de este magnifico deporte. Pulsaciones altas viendo la exhibición de don Peter Sagan al mismo tiempo que intercambiamos mensajes por Whats app con otros intoxicados de esta jodida enfermedad.

Larga vida al ciclismo romantico y larga vida a Roubaix