#TBT #sundaymood #LFL. Los valores de nuestra sociedad.

” La felicidad es mejor imaginarla que tenerla” la celebre frase de Jacinto Benavente es  perfectamente extrapolable a nuestros días. Un pequeño y simple matiz es suficiente para hacerla aún más real y cercana. Y es que con la llegada de las redes sociales, del postureo y de todo este circo  “la felicidad es mejor aparentarla que tenerla”.

Vivimos en una sociedad cambiante, llena de hipocresía, dónde cada vez más personas presumen a través de su perfil en  redes sociales de rebeldía, de ser alternativos a la sociedad y de disfrutar de un “modus vivendi” propio, diferente y lleno de salud física y espiritual.

Ellos si que molan, ellos si que viven al máximo y la suya si que es una vida frenética llena de alegrías. ¿o es que alguna vez habéis visto a alguno de ellos publicar acerca del mal día que han tenido, del préstamo que han firmado para irse de vacaciones o de que cada noche discuten con la pareja?.

aprovacion

Vivimos más preocupados por la aprobación de las redes sociales que de nuestro entorno más cercano.

Lo más curioso y preocupante del caso es que  todos estos vergonzosos herederos del potente “Carpe Diem”, que tanto presumen de vivir a su bola y de ser los únicos amos de su vida son los mismos que sin darse cuenta reman en el mismo sentido que toda la sociedad. Unos modernos sin personalidad alguna que por desgracia “intoxicaron” también hace tiempo  al mundo del deporte y que como una oveja más del rebaño se suben  al carro de los trending topic, de los #sundaymood, #tbt, #healthylifestyle y de las etiquetas  hacia las grandes corporaciones.

Unas etiquetas que como buenas marionetas del poder, y a diferencia de los tan veces odiados “influencers” ofrecen curiosamente de forma gratuita y sumisa. Unos “personajes” que viven totalmente a merced del capitalismo, de las tendencias actuales y que por desgracia siguen cotizando al alza en nuestro irremediable sistema.

Ellos son el claro y preocupante ejemplo de que nuestra sociedad  perdió hace tiempo la cordura  y de que inmersos en una especie de sin sentido entre realidad y ficción, nos encontramos navegando peligrosamente hacia la deriva.