2019: Ciclismo, amistad y recompensa

Recordaran ustedes que hace dos años anuncié que, en un principio, el futuro de este portal ciclista quedaría ligado al del podcast El Maillot. Pese a que, por diversas circunstancias, permanecí alejado durante un tiempo del proyecto que, desde su nacimiento en marzo de 2014, dirige Juan Clavijo (y en cuyos turbulentos inicios estuve), siempre me sentí parte del mismo, y cuando se presentó la oportunidad de volver, no tuve la más mínima duda al respecto, aunque aquello significara, como así fue, la práctica desaparición de este blog, del que, por cierto, me siento profundamente orgulloso, y cuyo trabajo estará siempre disponible para todo el que quiera disponer de él.

Escribo esta entrada para, precisamente, hablarles un poco de lo que ha sido y significado este año 2019 para El Maillot y todas las personas que formamos parte del mismo. Digamos que, como mínimo, ha servido para solidificar el proyecto y las relaciones de sus integrantes, tanto así que, en marzo, Juan, David Garcia y un servidor nos fuimos a Bélgica para ver en directo el Tour de Flandes, experiencia que recomiendo fervorosamente. Nos hospedamos en Bruselas, visitamos Amberes, Gante y Oudenaarde y, además, gracias a Flanders Classics, obtuvimos un pase de prensa que nos permitió disfrutar aún más del monumento belga. Después, en julio, acudimos a Francia para ver la contrarreloj que ganó Julian Alaphilippe (no se imaginan lo bien que me lo pasé con mi cámara de fotos dando brincos por las laderas de la carretera por la que discurría la crono) y la etapa del Tourmalet. Jamás olvidaré los instantes de tensión de toda la gente que estaba allí viendo la carrera en directo; sabíamos que la etapa había acabado, pero la conexión a internet brillaba por su ausencia y no había manera de saber quién se había hecho con la etapa. Hasta que no se me ocurrió llamar a mi padre, no hubo manera de enterarse de que había ganado Thibaut Pìnot. Y sí, la etapa, por televisión, fue una castaña (cómo no va a serlo con ese paupérrimo kilometraje), pero, estando allí… la cosa cambia. Créanme. No acabó aquí nuestro periplo por las carreras, ya que, unas semanas después, en septiembre, gracias a la marca Siroko, Juan y yo pudimos disfrutar de un pase vip en la etapa de Becerril de la Vuelta a España (la que ganó magistralmente Sergio Higuita) y disfrutar de otro día de ciclismo en directo. Además, aquel día, un aficionado (al que le ruego que me disculpe, si está leyendo estas líneas, por no recordar su nombre) reconoció a Juan ¡por su voz! mientras estábamos viendo a los ciclistas en los autobuses de sus equipos después de la etapa.

Si tienen la ocasión, acudan a una contrarreloj del Tour en directo. El ambiente es espectacular, y la libertad de movimientos para el espectador, absoluta (si te encuentras fuera de la zona vallada, claro).

Sin embargo, el mejor momento del año no han sido nuestras visitas al Muur, al Viejo Kwaremont o al Tourmalet. Me quedo con la tarde de agosto, poco después de volver de Francia, en la que Juan nos dijo que le habían llamado de Eurosport para narrar carreras, y que también querían incorporar el podcast a su “parrilla” ciclista, por decirlo de alguna manera. Creo que nunca he estado tan contento y orgulloso por un amigo. Le he visto trabajar día a día, y créanme que Juan es la escenificación de que el trabajo, el esfuerzo y, sobre todo, la constancia, tienen recompensa. Ahí le tienen, cinco años después de comenzar con su proyecto personal, llegando incluso a narrar carreras en solitario, como el Giro dell’Emilia en el que se impuso Primoz Roglic, el verdadero Velo d’Or de esta temporada, con una facilidad pasmosa. La vida, a veces, dicta sentencia y recompensa al que lo merece.

En esencia, escribo estas líneas en agradecimiento, a Juan sobre todo, pero también al resto de los integrantes del podcast; a Carlos, cuya audacia e ingenio me han hecho reír en días en los que no me apetecía, a César, por ser siempre una alegre compañía y a Dani, por no salir corriendo cuando nos conoció. Especial mención merece David, que ha tenido que soportar en más de una ocasión mi dosis diaria de mal humor. Alguna le queda, pero es lo que hay. Aprovecho también para mandar un afectuoso saludo a Raúl Banqueri, que no continúa dentro del podcast, pero que estuvo con nosotros en Francia y escribiendo, conmigo en particular, durante los tres primeros años de EntreCunetas.

Quién me iba a decir a mí, allá por el año 2007, cuando Alberto Contador me enganchó al ciclismo durante el Tour de Francia, que años después forjaría, gracias a este deporte, amistades que, espero sinceramente, mantenga durante toda mi vida.

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