La Vuelta mantiene su magia

Hacía ya bastante que no escribía, y es que considero que, para ello, se requiere un cierto punto de calma y de inspiración que cada vez me cuesta más encontrar. Sé que es normal, los años pasan y el tiempo libre se va reduciendo, pero sé que escribir me sigue aportando muchísimo y no he querido dejar pasar la oportunidad de hacerlo tras haber digerido un poco lo que hemos podido ver en la pasada edición de la Vuelta Ciclista a España.

Lo primero que me nace decir es que, para mí, ha sido una carrera intensa, no solo a nivel físico, sino también desde un punto de vista más bien emocional. Si bien es cierto que el pasado Tour de Francia me pareció la mejor gran vuelta de tres semanas de esta temporada, La Vuelta considero que no ha estado nada mal, sin llegar a un nivel excelso. 

Pese a ello, pienso que no todos los años ni tampoco todas las ediciones pueden cumplir ni sobrepasar nuestras expectativas previamente depositadas. Me gustaría no caer en la comparativa entre grandes vueltas y afirmar y valorar la recién terminada edición de la ronda española por lo que ha sido, que no es poco.

Si bien es cierto que el inicio fue espectacular, el final tal vez no lo fue tanto, aunque sí que siguió siendo bastante interesante e intenso. Tal vez, el hecho de ir gradualmente de más a menos no favorece a la hora de dejar el magnífico sabor de boca final que nos gustaría o que teníamos todos tras los primeros nueve días. Pero pienso que, sobre todo una vez que han pasado unos días, se debe valorar toda la edición como un conjunto. De esta manera, la valoración final, en mi humilde opinión, es bastante positiva y favorable.

Me gustaría mencionar que la actitud de los ciclistas ha sido más que entregada durante toda la edición, así que quizás el hecho de ir un pelín a menos durante la segunda mitad de la carrera se deba a un recorrido en el cual -y al contrario de lo que tradicionalmente sucede- el nivel de dureza de las etapas iba descendiendo en lugar de ser al revés. 

Las etapas holandesas, salvo la contrarreloj por equipos inicial, me parecieron un tanto flojas. Una vez llegados al País Vasco, la carrera enseguida cogió su tono habitual y fue a más. Todas las etapas del norte me parecieron de un nivel altísimo, y las fugas gozaron de muchas oportunidades para llevarse el triunfo de etapa y ofrecieron un gran nivel, una tónica que se mantuvo durante el resto de la carrera y que salvó el nivel de espectáculo en días de más relajación por parte del pelotón de favoritos.

A partir de la segunda semana hubo algunos días más pesados que otros, aunque algunos días (La Pandera o Sierra Nevada) se hicieron bastante duros y fue espectacular verlos. A la tercera semana tal vez le faltó un punto de dureza, pero tampoco quiero quejarme en exceso ya que mis impresiones generales son bastante buenas (aunque sé que mi opinión no es compartida por la mayoría de aficionados).

Creo que es un buen ejercicio valorar lo positivo, que en este caso no ha sido poco, y dejar de lado los momentos más tediosos. Se puede criticar de forma constructiva pero sin dejar que esa corriente de negatividad nos arrastre.

Aprovecho el terreno de la crítica para defender la figura de Enric Mas. El mallorquín ha sido duramente criticado durante los últimos años, pero menciono el tema porque, bajo mi punto de vista, este año se han excedido algunos límites.

No puede ser que entremos en el terreno de la burla. Una cosa es la crítica constructiva, que te ayuda a mejorar, y la otra es el intento de hundir y de dejar en ridículo a una persona. Es contraproducente que le pidamos mejorías si al mismo tiempo le hundimos a nivel anímico. Creo que, además, es un ciclista que necesita creer más en sí mismo y en sus grandes capacidades. Así que tratar de hundirlo o burlarse de él no va a ayudarle precisamente. Y no, no me vale eso de que como es una figura pública, tiene que aguantar ciertas actitudes. Creo que nadie estaría dispuesto a que, en su trabajo, venga alguien a meterse con su manera de hacer las cosas y a burlarse de todo.

Creo que Enric ha respondido sobre la bicicleta a sus críticos más salvajes. Llevaba un año muy duro, lleno de caídas y abandonando en el Tour de Francia. Este segundo puesto en La Vuelta era un resultado inesperado para casi todos pero que le vuelve a situar en el lugar que le corresponde. Es un ciclista conservador, pero debemos aceptar que su forma de correr no es la de Contador, y pensar que hace lo que puede y que a ningún otro ciclista conservador se le ha criticado tanto y de forma tan cruel como hasta ahora. En el final de La Vuelta incluso pudimos verle atacando, y para mi sorpresa algunos aún siguieron criticándole porque para ellos no era lo suficiente.

Las evidencias están allí y Enric ha sabido desquitarse y no debe hacer caso de nadie que no sea su equipo. Ha hecho más de lo esperado, sus puntos seguramente ayudarán a Movistar a salvarse esta temporada en el sistema de puntos, y pienso que si no ha hecho más, es simplemente porque no ha podido. Cosa que a muchos se les olvida desde la distancia y la comodidad del sofá de casa.

Dicho esto (tenía ganas de compartir mi opinión sobre el tema), me gustaría resaltar también el nivel de los ciclistas españoles. Me gusta ver las carreras sin fijarme en la nacionalidad de los ciclistas, pero lo de este año es digno de mención. Las etapas ganadas por Herrada y Soler han sido un bálsamo por la necesidad de victorias españolas. En el caso de Marc, toda su Vuelta ha sido en fuga y al ataque, y él mismo ha admitido lo bien que se lo ha pasado así, de modo que parece haber encontrado su sitio.

Faltan palabras para hablar de los más jóvenes; Ayuso y Rodríguez han superado todas las expectativas. Venían sin presión, a aprender, pero ellos mismo se han impuesto su propia presión como si fueran auténticos veteranos y han estado magníficos y superando adversidades dignas también de tener en cuenta (Covid y una dura caída).

Qué decir de Remco. Admito que no esperaba que aguantara el nivel durante las tres semanas. Yo era de los que creía que no estaba hecho para carreras de tres semanas y que reventaría en cualquier final duro. Su victoria ha sido indiscutible y ha mantenido el nivel cuando parecía que empezaba a flaquear. El año que viene el Tour puede ser impresionante de nuevo.

Para mí, eso sí, la gran pena ha sido el abandono de Primoz Roglic. Tal vez fuera el único que podía ganarle esta Vuelta a Remco, aunque la verdad es que lo tenía muy complicado. Roglic es un ciclista que siempre es valiente, amable con todos y que anima la carrera y a quien solo le vale ganar. Su abandono tras intentarlo en un final al sprint deja un toque épico, y es el de morir atacando, intentándolo. Aunque claro, ojalá que no hubiera sucedido. Fue una gran pérdida para la parte final de la carrera. Espero que el año que viene vuelva para intentarlo una vez más. Cuatro Vueltas a España sería algo extraordinario.

Me reservo para el final el lado más nostálgico. Valverde y Nibali se despiden prácticamente del ciclismo tras esta carrera que tanto les ha dado en los últimos años. Sobra decir que han marcado una época. Si eso les convierte en leyendas, entonces quiere decir que ellos lo son. Personalmente, les voy a echar muchísimo de menos, forman parte del grupo de mis primeros ídolos míticos del ciclismo que he visto en directo. Les doy las gracias por todo lo que han dado y hecho, y sobre todo por tan buenos momentos de ciclismo del bueno.

No está mal que en una Vuelta hayamos vivido tantos momentos. Los he expuesto por aquí para también yo mismo darles el valor que se merecen, a pesar de que soy consciente de que me he dejado muchas cosas por comentar.

El año que viene La Vuelta saldrá desde Barcelona, mi ciudad. Será un momento muy bonito y especial, una ocasión así para los barceloneses no ocurre cada día ni cada año. Ahí están mis recuerdos de cuando fui a ver la última llegada de La Vuelta a Montjuic, junto a mi padre y también junto a mi abuelo, que aún vivía y pudo disfrutarlo una última vez junto a mí y mi padre. Por aquel entonces, estábamos en 2012 y Joaquim Rodríguez estaba en la cúspide de su carrera y vistiendo el maillot de líder antes de cederlo más adelante a Contador. Esa etapa se la llevó Gilbert por delante del corredor catalán. Un Gilbert que, por cierto, también lo dejará este año.

El año que viene y tras 11 ediciones, la carrera regresará a mi ciudad y tengo claro que, pase lo que pase y pese a todas las complicaciones que personalmente pueda tener, haré lo imposible para estar allí. De eso estoy convencido. Este es un año de despedidas, así que algunos no estarán seguro allí el año próximo, pero el relevo generacional es una realidad y tocará disfrutar igualmente de quienes estén con nosotros. Tal vez estén con nosotros de otra manera, del mismo modo que mi abuelo también estará allí conmigo, también de otra manera pero que será igualmente especial y única.

Quiero agradecer a todos los ciclistas por el esfuerzo que han vuelto a hacer para superar todas las adversidades un año más y por hacer lo posible para hacer que nosotros, desde casa, nos lo pasemos bien.

Cuando se acaba La Vuelta siempre me queda un sabor nostálgico y de cierta pena. Sé que eso es positivo porque significa que me lo he pasado bien. Siento la misma sensación todos los años, sé que es un momento que llega y que pasa y que también es bonito y una buena señal vivirlo. Parece que el verano empieza a acabarse y, aunque la temporada aún tenga algo de cuerda, todos sabemos que empieza a apagarse y todo empieza también a tomar un cierto aroma de despedida.

Al final, uno se acostumbra rápido a acompañar desde la distancia a los mismos protagonistas, y luego se echan en falta. Lo mismo pasa con los comentaristas, y en mi caso y también en mi casa empiezan a resonar ya algo más lejos las voces de Pedro y de Carlos, así como también los entrañables “Pericopuertos”.

Pero eso está bien que así sea, porque si estuvieran allí para nosotros durante todo el año, no tendríamos tiempo para echarles de menos. Y eso también es necesario, ya que nos enseña a darle aún más valor a todo lo vivido.

Tal vez todo eso quiera decir que La Vuelta a España sigue manteniendo su punto de magia, ése que cada uno encuentra a su manera. En mi caso, yo lo encuentro cada año compartiendo cada momento de la carrera, cada etapa y cada emoción junto a mi padre.

Gracias por leerme y hasta pronto.

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