Yo no olvido

Cuesta, para qué nos vamos a engañar. Se hace difícil ver a Alberto Contador en estas condiciones. Ya no es el mejor, le cuesta muchísimo subir con los mejores y sus ataques han perdido potencia. Es lo que tiene, por otra parte, haber estado 10 años en la élite del ciclismo. Francamente, yo era de los que pensaba que Contador podía llevarse este Tour. Me he dado de bruces con la realidad, y honestamente pienso que él también lo ha hecho. Con caídas o sin ellas, el corredor de Pinto nunca habría podido ganar la mejor carrera del mundo por cuarta vez. Su cuerpo ya no se lo permite. Pero yo no olvido.

104th Tour de France 2017Stage 17 - La Mure › Serre-Chevalier (183km)
Espectacular imagen de Contador en las rampas finales del Galibier. © Kramon

El Etna. El Angliru. El Mortirolo. El Tourmalet. Fuente Dé. Verbier. Ancares. ¿Cómo voy a olvidar todos estos momentos? No le voy a dar la espalda al deportista que más alegrías me ha dado en mis 20 años de mi vida. No le voy a dar la espalda al ÚNICO CICLISTA que ha salvado el espectáculo en este Tour de Francia. Contador tiene derecho a retirarse cuando le de la gana, que se lo ha ganado. Se ha ganado que, como mínimo, se le respete y que, cuando hablemos de él, tengamos un poquito de memoria. En las rampas de la Croix de Fer y del Galibier demostró que, sin ser ya el mejor, sigue estando en la primera posición, y con mucha distancia sobre el segundo, en el ranking de la valentía y el tesón.

Llevo 10 años pedaleando con Contador, alegrándome en sus victorias y sufriendo en sus derrotas. Y, en todos estos momentos, ha habido siempre un ingrediente común: el orgullo. El orgullo que he sentido viendo a este muchacho de Pinto en cada carrera que ha corrido. ¡Vamos Alberto!

La oportunidad perdida de Carlos de Andrés

Al término de la 16ª etapa del Tour de Francia 2017, los ciclistas elegidos se preparaban para salir al podio a recoger sus respectivos maillots y/o premios de la etapa. Hasta ahí todo bien, a pesar del ya casi normalizado retraso de la ceremonia debido al rodillo de Chris Froome y su correspondiente liberación de ácido láctico.

Carlos de Andrés, periodista y comentarista de ciclismo para TVE, no se cansa día a día de repetir que es un retraso, que vaya gesto de mala educación por parte del corredor británico, que esto antes no pasaba, que es una moda pasajera adoptada de otras modalidades ciclistas, e incluso que “qué bien y qué rapidito iba todo los días que Fabio Aru estuvo de amarillo”.

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Robert Gesink: Un referente en el ciclismo, y sobretodo en la vida.

Tras la jornada de descanso de ayer el Tour de Francia sigue adelante con la disputa de la décima etapa. En la salida de ella no estará entre otros Robert Gesink (Lotto Jumbo-NL) tras sufrir una caída en el inicio de la novena etapa que le impidió seguir adelante en la ronda gala con una fractura de la vertebra L1.

Desafortunadamente este no será el primer obstáculo que deberá sortear el espigado corredor holandés. Un corredor que quienes conocemos podemos afirmar que es diferente al resto.

Humidad, educación y sobretodo pasión por la bicicleta son algunos rasgos que convierten a Robert en uno de los corredores más queridos por los aficionados.

Pero si por algo destaca realmente Gesink es por su enorme vitalidad y por sus ganas de vivir la vida al máximo.  El holandés tiene una capacidad innata para transmitir con un carácter tímido pero cercano, un tremendo entusiasmo e ilusión en todo lo que hace.

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Estos valores se reflejan claramente en la bicicleta. En su forma de correr, al ataque, siempre dando el máximo y entregando hasta su último gramo de fuerza. Pero él carácter humilde, reservado y sobretodo los valores de sacrificio y superación que tiene en su interior Gesink son realmente aplicables a todos los ámbitos de la vida.  Gesink es para muchos un espejo a seguir y todo un referente encima de la bicicleta pero seguramente lo es más aún fuera de ella.

Un tipo único, cercano cómo muy pocos, y con una capacidad de superación personal digna de admirar. Una fortaleza mental y física que le ha permitido levantarse una y otra vez de situaciones realmente complicadas, tanto en lo deportivo cómo en lo personal.

La caída del pasado Domingo de bien seguro solo será un obstáculo más a sortear en su  carrera deportiva. Una carrera deportiva que lleva años superando piedras en el camino.

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Un tipo duro encima de la bicileta y fuera de ella.

La vida da muchas vueltas y Robert Gesink es un claro ejemplo de ello. El sábado nos hacía vibrar a todos estando a punto de conseguir su ansiada victoria en el tour de Francia, y el Domingo pasaba la noche en el hospital por una desafortunada caída. Pero así es la vida, y así es el deporte.

Un deporte muchas veces tan duro a nivel físico cómo mental. Un deporte que no entiende de justicia y en el que solo sobreviven los más Fuertes.

Robert ha demostrado en muchas ocasiones ser uno de ellos, y estoy totalmente seguro que volverá a serlo.

Los que amamos este deporte deseamos poder disfrutar de Robert durante muchos años más, a nivel deportivo pero sobretodo a nivel humano. Tu ilusión, tu entrega y tu vitalidad no se pueden comprar en ningún sitio.

Recupérate bien y vuelve sin prisa Robert. Nosotros te estaremos esperando

Él deporte de debe una!

El arte de atacar

La escalada es la disciplina por excelencia del ciclismo. La más difícil. La más dolorosa. Y, a consecuencia de ello, la que más emociones depara al espectador, especialmente cuando un escalador puro desafía a la montaña sin ningún temor a desfallecer en ella.

El ataque de Fabio Aru en la Planche de las Belles Filles fue imponente. Un golpe sobre la mesa en toda regla, ante nada más y nada menos que el todopoderoso Team Sky de Chris Froome. El campeón nacional italiano, que luce un maillot tricolor digno de una galería de arte, lanzó el mejor ataque posible a falta de 2 kilómetros para el final, en una de las zonas más duras del puerto. No miró para atrás en ningún momento. Salió completamente convencido de sus posibilidades. Con poco desarrollo, el ganador de la Vuelta a España 2015 fue superando las duras rampas del puerto de la Alta Saona retorciéndose sobre su bicicleta, abriendo hueco con el resto de favoritos y demostrando que ha venido a Francia a ganar la grande boucle.

Aru
Una imagen espectacular. Fabio Aru, en la última rampa de la Planche de las Belles Filles a 30 metros de la gloria. © Kramon

Peter, te has equivocado

Pasaban pocos minutos de las cinco de la tarde cuando nos encaminábamos hacia un sprint en teoría no muy complicado en la cuarta etapa del Tour de Francia. Una caída en el último kilómetro dejó pocos ciclistas en condiciones de disputar la victoria; iba a ser, sobre el papel, un sprint limpio (sin tener en cuenta la caída anterior, claro está). En este momento, al bicampeón del mundo y seguramente mejor ciclista del momento, se le cruzaron los cables y, digámoslo abiertamente, a Sagan hoy se le fue la cabeza; decidió que Cavendish no podía participar del sprint arremetiendo contra él, sacando el codo y empotrando al ciclista británico contra las vallas publicitarias de meta. Esta acción provocó la caída del británico, (que iba por donde no debía, por otro lado) incluyendo posteriormente a dos sprinters de la talla de John Degenkolb y Ben Swift.

En un primer momento ,parecía que había sido un encontronazo que había provocado la accidental caída pero, con la repetición, se pudo apreciar como Sagan sacaba el codo de manera totalmente antideportiva provocando así el accidente.

Pronto, en las redes, aparecieron defensores del campeón del mundo que pretendían justificar su acción y otras personas que pedían justicia, entre las que por supuesto me encuentro. En un primer momento pareció que para la organización pesaba más la figura de Sagan que la propia acción ya que el ciclista eslovaco fue sancionado con 30″ cosa que me parece una broma de mal gusto. Posteriormente, debió aparecer una cabeza pensante que decidió que la medida correcta era expulsar a Sagan del Tour.

Entiendo que para el espectáculo es una pérdida pero, sinceramente, es lo mínimo. Hay que poner fin a este tipo de acciones que perfectamente podían haber acabado en una tragedia, cosa que por suerte no ha ocurrido.

Por último, me gustaría dirigirme a la figura de Peter Sagan. Como ciclista te admiro, tienes un talento innato y una calidad admirable; además, eres la cara principal del ciclismo a nivel mediático pero, últimamente, te ha “comido el personaje”. Sí, te crees que estás por encima del bien y del mal y en los últimos tiempos estás teniendo acciones antideportivas (como bien ha dicho Pedro Delgado), así que como aficionado al ciclismo, por favor, te pido que reflexiones ahora que tienes tiempo y que recapacites sobre algunas de tus acciones.

Vaya bochorno

Entre la lluvia y el espectáculo que ha dado la organización del Tour con los tiempos de los ciclistas en la contrarreloj inaugural de esta grande boucle, la verdad es que nos ha quedado un inicio de Tour bastante bochornoso.

Tissot, la marca que lleva los tiempos del Tour, no ha sido capaz de arreglar en tres horas largas un cronometraje que falló desde que tomó la salida el primer ciclista. Tal era el desaguisado que para saber realmente los tiempos que iban marcando los corredores, la realización tenía que enfocar a la meta, como pueden ver en la imagen de arriba. El Tour de Francia es la mejor carrera del mundo… hasta que empieza, porque hoy Prudhomme y compañía se han lucido. Y es que lo de hoy no ha sido una contrarreloj, ha sido un embudo de 14 kilómetros sin ningún tipo de escapatoria para los corredores y los coches. Las caídas (que hubo pocas teniendo en cuenta el estado de la carretera) provocaron muchísima tensión, puesto que los auxiliares tenían que levantar a los ciclistas y ponerlos en movimiento en menos de 1 minuto para que el corredor que viniese por detrás no se los comiera con patatas.

De la crono, poco que comentar. Todos los favoritos salvo Chris Froome fueron con muchísima precaución e incluso con algo de miedo tras la caída de Alejandro Valverde, que se va para casa en la primera etapa junto con Ion Izaguirre, que se cayó en la misma curva que el murciano. Día negro para el ciclismo español en Düsseldorf. Geraint Thomas, del que no tuvimos ninguna imagen durante toda la contrarreloj, ha ganado con cierta comodidad y se ha llevado, a parte de su primera etapa en el Tour, el maillot amarillo en un día de gloria para el equipo Sky, con cuatro ciclistas entre los diez primeros de la etapa. Asustan.

El próximo gallo francés. ¿Deseo o realidad?

Francia ha sido siempre una potencia mundial en el mundo del ciclismo. pero si por algo destaca el país galo es por tener en su territorio la mejor carrera del mundo. El tour de Francia.

Eso conlleva, además de movilizar al país, generar un sentimiento de orgullo-patria que sólo hace que buscar en sus ciclistas a un futuro ganador de la carrera francesa. Esa búsqueda se ha convertido, con el paso de los años en una especie de obsesión, en una obligación, y eso cómo todos sabemos pocas veces acostumbra a llevar buenos resultados. Las prisas no son buenas nunca.

Resultat d'imatges de bernard hinault 1985
Des de Bernard Hinault en 1985, ningún Francés sube a los más alto del podio en Paris.

Las cosas se tienen que cocer a fuego lento, a su ritmo, y a su paso. Algo que en Francia no tienen muy claro, al menos con sus ciclistas.

El país sigue viviendo del recuerdo de  grandes corredores cómo Beranard Hinault y Jacques Anquetil y más recientemente de Laurent Fignon, Laurent Jalabert y Richard Virenque. Pero todo esto queda ya muy atrás y lo cierto es que des de la última victoria francesa de Bernard Hinault en el tour de 1985, no ha vuelto a subir ningún francés a lo más alto del podio, y la cosa está empezando a generar un nerviosismo generalizado, que en ocasiones parece convertirse en una cuestión de estado.  Francia Necesita un campeón de forma urgente.

Esa necesidad ha llevado a cometer gran cantidad de errores. Tanto la federación, cómo los medios de comunicación y el público en general han querido sacar campeones dónde no los había. Precipitando la progresión de muchos corredores, y generando sobre ellos una presión totalmente desproporcionada.

Los casos son inumerables. Richard Virenque tardó varios años en darse cuenta que lo suyo eran las victorias parciales, y Chrisophe Moreau y Laurent Brochard estuvieron años peleando, sin mucho sentido, una clasificación general que siempre seria esquiva a ellos. Algo parecido ocurrió en los primeros años de carrera con corredores cómo Sylvain Chavanel, Jeremo Coppel o Pierre Rolland. Dónde los intereses de los equipos los llevaron a hacer creer que podían pelear, al menos, por un podio final.

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Christophe Moreau. Otro claro ejemplo de la presión Francesa.

En los últimos tiempos la cosa ha seguido exactamente igual. Thibaut Pinot, Romain Bardet  y Waren Barguil son los tres casos más recientes. Es verdad que tienen cualidades de sobra, por hacer grandes cosas, especialmente los dos primeros, pero la presión no hace ningún bien en ellos. Menos aún a Thibaut Pinot, quien ha demostrado en ocasiones tener evidentes problemas a la hora de competir con la presión de un país.

No olvidemos además que, junto a Romain Bardet el año pasado, el corredor francés que ha estado más cerca de alzar los brazos en París ha sido Jean Cristophe Peraud. ¿Pocos se acuerdan de él verdad? Un tipo que sin prisas y empezando a competir en carretera muy tarde, a punto estuvo de volver a poner  la bandera francesa en los más alto de los campo elíseos.  Claro ejemplo de que sin presión, siempre se rinde mejor.

Pese a todo, no debemos olvidar que al menos en términos potenciales, Quien ha estado más cerca de ganar un Tour fue Thomas Voeckler, en 2011, quien de no haber hecho el tonto tendría en su palmares el Tour más sorprendente de los últimos años.

En Francia asomar la cabeza y despuntar parece tener un precio demasiado alto. Esperemos que el país cambie. Si quieren volver a tener campeones están obligado a hacerlo.

 

 

 

¿Puede Contador ganar el Tour?

Pues yo creo que sí, la verdad. Obviamente, ya no forma parte de la primera línea de favoritos, pero dejando a un lado a Chris Froome, el mejor ciclista del mundo y a Nairo Quintana, que ha pisado el podio en las tres últimas grandes vueltas, yo no me atrevería a poner claramente por delante de Contador a ningún otro ciclista.

Sí, a ningún otro. Richie Porte, por muy buena temporada que lleve, tiene un palmarés minúsculo en las grandes vueltas; un top 10 en el Giro de hace siete años y un 5º puesto en el Tour del año pasado. Me lo vas a comparar con Contador, por favor. ¿Alejandro Valverde? Pues si sigue en la línea que lleva en este 2017, gana el Tour con 20 minutos de ventaja, pero que quieren que les diga, no lo veo. Nairo y él se van, como siempre, a estorbar y se van a perjudicar el uno al otro. Nada nuevo, vaya. Luego vienen los Romain Bardet, Fabio Aru (a este si le veo más peligro), Jakob Fugsland, Thibaut Pinot… pero oigan, es que estamos hablando ni más ni menos de Alberto Contador, una leyenda en activo del ciclismo.

Contador, en París en el Tour del año 2010. © Reuters

Ha perdido chispa, ya no es tan explosivo subiendo y en las contrarrelojes ha perdido un poco de nivel, aunque se mantiene bastante bien. ¿Qué haría yo si fuera él? Pues esperar a la tercera semana. Si algo no ha perdido Contador (es una faceta en la que incluso ha mejorado) es en la capacidad de recuperación. Si no miente y es cierto que llega a este Tour de Francia más fresco que en otros años, tiene muchas opciones de tener más gas que el resto de sus rivales en la tercera semana, y sera ahí cuando Contador deberá lanzar su ofensiva final. Por otro lado, si quiere llegar de amarillo a París no puede permitirse caerse. Lo más cerca que tiene que estar del suelo es por la mañana al levantarse de la cama. Si llega en plena forma y con piernas a la tercera semana pero, sobretodo, se libra de las caídas, Alberto Contador puede ganar el Tour de Francia. Aquí lo leyeron primero.

¿Lo peor del ciclismo actual? Los ultras de Nairo

Continuando con la línea que inició Miguel Triviño ayer, criticando la forma de actuar de algunas personas en las redes, ya es hora de denunciar los comportamientos de algunos ¨aficionados¨ al ciclismo.

Parece ser que por alguna ley que desconozco, si expresas tu opinión sobre Nairo, sin descalificarle ningún momento como persona (ya que, por lo menos yo, no le conozco personalmente y no puedo valorarle como tal) pero, si hablas mal de Nairo, ya sea de alguna decisión en carrera o de su forma de correr, te enfrentarás a una horda rabiosa de tuiteros. La mayoría de los que te suelen atacar o incluso amenazar son de origen colombiano; entiendo la defensa de uno de los símbolos deportivos de tu país, pero no ese radicalismo y esa obsesión por acabar con todo aquello que no defienda a muerte a Nairo.

Nairo es un gran ciclista, sin duda, particularmente no me gusta, pero lo respeto. Lo que hace que Quintana pierda muchos apoyos es la gente que está detrás de él (no todos, claro está), pero si una mayoría que se dedica a insultar e incluso a amenazar a quién no rinda pleitesía al ciclista colombiano.

Además, estoy seguro de que, tras escribir este artículo sin llegar a descalificar en ningún momento a Nairo, muchos colombianos vendrán a la web a criticar: ya me lo sé, ya nos conocemos todos. Pero oye, que cuántos mas vengáis mejor, más relevancia para nuestra web, que al fin y al cabo es algo positivo.

Si digo que Nairo no da un relevo ni en una contrarreloj por equipos, ustedes me van a matar, si digo que le encanta ir enganchado a la rueda de Froome o de¡ Contador en su defecto, me van a criticar, pero sinceramente me da igual, ya es hora de denunciar este comportamiento ante el cual no hay que achantarse.

Si van a venir a criticar de manera constructiva bien si van a venir a insultar, MEJOR. Quedarán totalmente retratados como personas.