Yo no olvido

Cuesta, para qué nos vamos a engañar. Se hace difícil ver a Alberto Contador en estas condiciones. Ya no es el mejor, le cuesta muchísimo subir con los mejores y sus ataques han perdido potencia. Es lo que tiene, por otra parte, haber estado 10 años en la élite del ciclismo. Francamente, yo era de los que pensaba que Contador podía llevarse este Tour. Me he dado de bruces con la realidad, y honestamente pienso que él también lo ha hecho. Con caídas o sin ellas, el corredor de Pinto nunca habría podido ganar la mejor carrera del mundo por cuarta vez. Su cuerpo ya no se lo permite. Pero yo no olvido.

104th Tour de France 2017Stage 17 - La Mure › Serre-Chevalier (183km)
Espectacular imagen de Contador en las rampas finales del Galibier. © Kramon

El Etna. El Angliru. El Mortirolo. El Tourmalet. Fuente Dé. Verbier. Ancares. ¿Cómo voy a olvidar todos estos momentos? No le voy a dar la espalda al deportista que más alegrías me ha dado en mis 20 años de mi vida. No le voy a dar la espalda al ÚNICO CICLISTA que ha salvado el espectáculo en este Tour de Francia. Contador tiene derecho a retirarse cuando le de la gana, que se lo ha ganado. Se ha ganado que, como mínimo, se le respete y que, cuando hablemos de él, tengamos un poquito de memoria. En las rampas de la Croix de Fer y del Galibier demostró que, sin ser ya el mejor, sigue estando en la primera posición, y con mucha distancia sobre el segundo, en el ranking de la valentía y el tesón.

Llevo 10 años pedaleando con Contador, alegrándome en sus victorias y sufriendo en sus derrotas. Y, en todos estos momentos, ha habido siempre un ingrediente común: el orgullo. El orgullo que he sentido viendo a este muchacho de Pinto en cada carrera que ha corrido. ¡Vamos Alberto!

No cabe un tonto más

En España existe la tradición de reírse de todo y de todos. La lealtad, el respeto o la memoria son valores que brillan por su ausencia en este país. No hay más que acudir a las redes sociales para darte de cuenta de la cantidad de aprovechados e iletrados que hay por todos los rincones de España.

Contador acaba de cuajar una actuación más extraña que mala en el último Dauphiné, y ha dejado alguna que otra duda de cara al Tour de Francia. Por supuesto, los catedráticos de siempre no han tardado en aparecer. Que se retire, que ya no vale, que va a hacer el ridículo, que ya no está para estos trotes. Lo de siempre, vamos. Están en su perfecto derecho de pensarlo y expresarlo, faltaría más, ahora bien; deberían hacerlo con un mínimo de respeto. No porque de esta manera muestren su mala educación y sus deseos frustrados, sino porque Contador es una leyenda del ciclismo, uno de los mejores deportistas de la historia de España y sin duda, uno de los mejores vueltómanos de la historia de este deporte. Le ha dado mucho al ciclismo, un deporte que estos expertos dicen amar y, por lo tanto, merece RESPETO, cuanto menos. Si no te gusta su forma de correr (háztelo mirar), pues perfecto. Si crees que se pasa con sus declaraciones, pues dilo. Pero dilo desde el respeto que merece una figura histórica como la de Alberto Contador. Me hubiera encantado ver la reacción de esta gente cuando, allá por 2008, 2009 y 2010, el ciclista de Pinto ganaba cada gran vuelta que se le ponía por delante. Eran sus primeros fans. Seguro. Una pena que el uso de las redes sociales no estuviera tan generalizado como ahora. Como ya no es el mejor, pues a hacer bromitas. Es triste, pero es así.

A ti, experto tuitero: por muy rápido que subas la Morcuera, no eres sino un cicloturista más. Deberías ser consciente de ello y dejar de hacer el ridículo cuando tienes un ordenador delante.

Quemando karma

Alberto Contador ha cerrado la primera parte de la temporada de su renacimiento sin victorias, con varias actuaciones notables pero desprovisto de éxitos, sumando en poco más de dos meses ocho segundos puestos en cinco carreras. Estrenó los colores del Trek-Segafredo en Andalucía, para acto seguido seguir carburando en el Abu Dhabi Tour. Tras un breve descanso, acudió a una París-Niza en la que empezó muy mal y casi acaba muy bien, para ir después a la Vuelta a Cataluña y a la Vuelta al País Vasco, donde el mejor Alejandro Valverde de la historia le mandó al segundo cajón del podio en ambas pruebas.

Contador llegó a la Vuelta a Andalucía con ganas de marcha, y así lo demostró en la primera etapa, que acababa en Granada previo paso por el duro puerto de Monachil. Hasta cinco ataques lanzó Contador en la ascensión granadina, pero no pudo soltar a Alejandro Valverde, que en el sprint final se impuso con facilidad ante Izagirre, Uran, Contador y compañía. Al día siguiente, en el único final en alto de la carrera, Contador rozó la victoria tras atacar y soltar a todos sus rivales en las rampas más duras del alto Peña del Águila, pero el madrileño no contaba con que, tras coronar, había un tramo llano de casi un kilómetro. Desfondado, Contador no pudo aguantar a Thibaut Pinot, que gestionó a la perfección los esfuerzos y sobrepasó al de Pinto en los últimos metros de la etapa. Aún así se ponía líder Contador, pero por sólo 5 segundos sobre Valverde, que en la corta contrarreloj del día siguiente le dio la vuelta a la tostada y le arrebató a Contador el liderato por 1 segundo. Las dos últimas etapas no tenían mayor misterio y Contador finalizó segundo por detrás del corredor del Movistar, que se hacía con su quinta Vuelta a Andalucía por delante del nuevo corredor del Trek-Segafredo, que no pudo darle a su nueva escuadra una victoria en su primera carrera con ellos.

Contador no paró de atacar en Monachil, pero no pudo descolgar a sus rivales, con Valverde a la cabeza. © BettiniPhoto
Quintana atacó varias veces, pero Contador bloqueó todos sus ataques en la subida a Jebel Hafeet. © BettiniPhoto

En la última etapa de la Vuelta a Andalucía el Trek anunciaba la participación de Contador, que quería meter más kilómetros de competición a las piernas antes de ir a la París-Niza, en el Tour de Abu Dhabi, que estrenaba categoría World Tour este año. Tras irse al suelo (como no) sin mayores consecuencias en la primera etapa, en la jornada con final en alto de la carrera árabe Contador se limitó a secar los ataques de Nairo Quintana para proteger las espaldas de su nuevo compañero Bauke Mollema, que finalmente acabó cuarto en la etapa y en la general.

Con nueve días de competición en las piernas y un equipo difícilmente mejorable, Contador llegó a la París-Niza, su primer gran objetivo de la temporada, con todas las de ganar. Sin embargo, el madrileño se encontró un clima muy adverso en la primera etapa, donde trago agua y aire para inflar un globo y se dejó tiempo con prácticamente todos sus rivales, destacando el 1:30 que cedió con Sergio Henao. Con la lección aprendida en la segunda etapa, Contador salvó los muebles y llegó a la contrarreloj del cuarto día con ganas de revindicarse y sumar la primera victoria de la temporada en una crono, que le venía como anillo al dedo, con final en el exigente Mont Brouilly. Pero fue segundo de nuevo, tras un insuperable Julian Alaphilippe, que destrozó todos los registros para ganar la etapa y ponerse líder. Tras una última etapa llana, Contador se plantó ante los tres días finales, que reunían toda la montaña de esta edición de la París-Niza, con bastante tiempo perdido, pero aún con opciones. En el primer embite volvió a ceder segundos con Henao, que aprovechó el muro de Fayence, ideal para sus características, para picar tiempo al madrileño, que entró en meta junto al resto de favoritos. Pero al día siguiente se disputaba la etapa de montaña más dura de la historia de la París-Niza, y otro galló le cantó al madrileño. Aunque fue segundo de nuevo, esta vez tras un Richie Porte que andaba lejísimos en la general, Contador soltó a Henao en el último kilómetro y se puso tercero en la general (+0:31), por detrás de Henao, nuevo líder, y Daniel Martin (+0:30). Estaba claro que Contador no se iba a rendir, y que trataría de poner en apuros a Henao en la última etapa. Como hiciera el año pasado, atacó a 50 kilómetros para el final en el Col de Peille, reventó al colombiano y se fue en solitario a por los escapados. Llegó a los pies del Col d’Eze con 50 segundos de ventaja y coronó con 40 sobre el grupo del líder, pero las piernas ya no daban para más, y a pesar de encontrar la ayuda de David de la Cruz en el descenso camino de Niza, Contador fue, de nuevo, segundo en la etapa y en la general, quedándose a tan sólo 2 segundos de arrebatarle el maillot amarillo a Henao, que no se descompuso y aguantó en Eze y en el descenso, con la ayuda del Bahrein-Merida, salvó la carrera. Contador, contento por lo que acababa de hacer pero disgustado por haber perdido la París-Niza por pocos segundos por segundo año consecutivo, sabía que en la montaña había sido el más fuerte, pero una mala estrategia en la primera etapa le privó de ganar la que habría sido su tercera París-Niza. Pese a todo, los que daban por acabado a Contador el año pasado tuvieron que tragarse sus palabras. En las última etapas de la carrera francesa demostró que, en la alta montaña, pocos pueden con él pese a sus 34 años.

Contador
Rozó la gesta en la última etapa de la París-Niza. Contador puso a Henao contra las cuerdas, pero 2 segundos lo separaron de la victoria final. © A.S.O.

Y llegó la Vuelta a Cataluña, con un recorrido diferente al de otras ediciones pero, como se vio al final, igualmente pésimo. Una contrarreloj por equipos excesivamente larga situada en la segunda etapa dejó a Contador, junto a otros favoritos, sin opciones en la general demasiado pronto. Aunque su Trek-Segafredo registró el cuarto mejor tiempo, las etapas de montaña no daban para más. En la aburridísima subida a la Molina del día siguiente Contador no pudo pelear por la victoria y en la quinta etapa, con final en Lo Port, no pudo seguir a Alejandro Valverde en el último kilómetro. El murciano volvió a batir al madrileño, pero esta vez en un puerto largo y duro. Contador llegó tercero, pegado a la rueda de Chris Froome a 10 segundos de Valverde, que repetía la victoria conseguida en la Molina y se hacía con el liderato de la ronda catalana. Al día siguiente, en una jornada de media montaña, Froome dejó claro que el mal tiempo es su debilidad, quedándose cortado en un descenso en los primeros kilómetros de la etapa. Por delante no pararon, y Contador, tercero en la general, ascendió a la segunda posición, pero a casi un minuto de Valverde, que volvió a ganar al día siguiente en el circuito de Montjuic para redondear una semana perfecta. Poco pudo hacer Contador, segundo por tercera vez en la ronda catalana, ante un soberbio Valverde, que lograba la segunda Vuelta a Cataluña de su carrera deportiva tras exhibirse día sí y día también a lo largo de la semana.

Contador
Contador, en las rampas más duras de Lo Port. El madrileño no pudo seguir a Valverde en el último kilómetro, y acabó tercero en la etapa reina de la Volta. © Steephill

La Vuelta al País Vasco era el último objetivo de la primera parte de la temporada para Contador. Con un recorrido muy desdibujado, nada relevante sucedió en las cuatro primeras etapas en lo que a la general respectó, aunque Contador no pasó un día tranquilo. Para empezar, se fue al suelo en el último kilómetro de la primera etapa. En la cuarta etapa se cayó (se dio un trompazo serio), y tuvo que cambiar de bicicleta justo antes de empezar a subir Urkiola. Para colmo, en el último kilómetro pinchó, y no entró con el resto del grupo. Pero llegó vivo a la quinta etapa, la única de esta pésima edición de la Vuelta al País Vasco, con final en alto (en Arrate, como no), donde se dedicó a aguantar las embestidas de Valverde en el muro final, que en el esprint volvió a ganar con una piernas y se puso líder. Contador entró cortado, a 3 segundos, por una terrible caída de Samuel Sánchez en el último kilómetro que evitó, pero que le dejó cortado. Pese a todo, era el gran favorito para la contrarreloj del día siguiente. El de Pinto ha ganado cuatro veces la crono de la Itzulia, y el año pasado ganó la general gracias a una soberbia actuación en la cronometrada de la última jornada. A diferencia del resto, Contador salió con la bicicleta normal para la primera parte de la crono, que incluía un puerto, para cambiar a la cabra en la cima y afrontar el descenso y el tramo llano con las máximas garantías. En el punto intermedio marcó el mejor tiempo, pero en el tramo llano se desfondó… y Valverde volvió a superarle. El corredor del Movistar voló en la última parte de la crono y volvió a relegar a Contador al segundo puesto de la general. El cuatro veces campeón de la Vuelta al País Vasco vio como Valverde le volvía a arrebatar el triunfo, por tercera vez este año, en la general de una vuelta. Sonriente, Contador se mostró animado en meta: «lo bueno se hace esperar».

Contador
En la contrarreloj de la Vuelta al País Vasco. Contador fue el más rápido en la subida, pero se desfondó en la parte final. © Tim De Waele

Cierto es que no ha ganado, como también es cierto que Contador ha sido súper regular en esta primera parte de la temporada. Ocupa el cuarto puesto del ranking World Tour por encima del resto de vueltómanos, y sólo el mejor Alejandro Valverde de la historia (esto da para otro artículo) ha privado a Contador de ganar varias carreras. Ya dijo el madrileño que este año se había tomado la preparación invernal con más calma respecto a otros años pensando en llegar fresco al Tour, por lo que sus resultados en primavera, pese a ser un tanto desesperantes, sólo pueden interpretarse con optimismo. Sin duda alguna, Contador ha demostrado que sigue siendo de lo mejor del pelotón, que cuenta con un gran equipo a su lado (las actuaciones de Jarlinson Pantano en la París-Niza y en la Vuelta a Cataluña han sido estelares) y que, aunque ya no es el gran favorito, puesto reservado para Chris Froome, puede pelear por la victoria en el Tour de Francia. Valientes aquellos que se atreven a descartarlo de cara a julio. Tanto segundo puesto (piensen en Peter Sagan) suele desembocar en…

Previa | Vuelta al País Vasco 2017

La 57º edición de la Vuelta al País Vasco, que se disputará entre el lunes 3 de abril y el sábado 6, arranca este año fuera de la provincia vasca; lo hará en Pamplona, en Navarra. Año de cambios en la itzulia, que a diferencia de ediciones anteriores, presenta un recorrido bastante suave, con etapas favorables para hombres rápidos, donde el único final en alto será el de Arrate (la jornada reina) y donde la contrarreloj final será, salvo sorpresa, el día más decisivo de la veterana carrera española, cuya primera edición se disputó en 1925.

La primera etapa es una oportunidad clara para los sprinters, con 153 kilómetros mayormente llanos que desembocarán en una llegada masiva. Al día siguiente, a los corredores les espera una jornada similar aunque el final es más complicado que el día anterior, puesto que en los kilómetros finales hay un par de repechos duros y la meta está situada tras un breve descenso en el que algún ciclista habilidoso puede romper el sprint. Será en la tercera etapa cuando los aspirantes a la clasificación general tengan su primer reto serio; un día plagado de subidas, con siete puertos de montaña, estando el último situado 10 kilómetros del final. En la cuarta etapa, al pelotón de la Vuelta al País Vasco le espera la jornada más larga de la carrera: 174 kilómetros. Los corredores llegarán a Bilbao, previo paso por el Vivero, puerto de 2º categoría donde seguro habrá ataques para intentar romper el sprint. Los favoritos deberán estar atentos, aunque los dos días realmente importantes llegarán a partir del viernes. La etapa reina será, como siempre, la penúltima, con final en el Santuario de Arrate (la única llegada en alto de está edición de la itzulia); dejará la clasificación general bastante definida, aunque será sin duda la contrarreloj del sábado la jornada más importante de la carrera, puesto que Arrate, pese a ser un puerto duro, no es una subida en la que suela haber grandes diferencias entre lo favoritos. Serán los 27 kilómetros cronometrados del día siguiente los más importantes de la 53º edición de la Vuelta al País Vasco. La subida situada en la primera parte de la crono, con su posterior descenso, decidirá el ganador de la etapa y, muy probablemente, el ganador final de la carrera.

LAS ETAPAS

PARTICIPACIÓN

Alberto Contador, que portará el dorsal número 1 puesto que es el vigente campeón de la carrera, parte como el gran favorito para hacerse con el maillot amarillo. El ciclista del Trek-Segafredo, que ha ganado la Vuelta al País Vasco en cuatro ocasiones (2008, 2009, 2014 y 2016), tiene tomada la medida a una prueba que se le da de maravilla. La contrarreloj final favorece al madrileño que, de lograr la victoria, se haría con el récord absoluto de la carrera vasca con cinco títulos.

Contador se impuso en solitario en la primera etapa en 2014. El madrileño cuenta en su palmarés con 7 victorias parciales en la Vuelta al País Vasco. © TDW Sport

Alejandro Valverde viene de arrasar en la Vuelta a Cataluña, y en el País Vasco tratará de repetir su espectacular actuación de la semana pasada. Junto con Contador, el murciano es probablemente el gran favorito para la victoria final; el recorrido le favorece, con varias etapas donde su punta de velocidad le puede otorgar victorias parciales, aunque tendrá que emplearse a fondo en la contrarreloj si quiere ganar una prueba que se le resiste. Nunca la ha ganado, por raro que parezca.

Sus resultados en 2010 fueron eliminados posteriormente, pero Valverde, que no corre la itzulia desde entonces, se quedó cerca de la victoria final y fue líder durante varias etapas. © Tim de Waele

Sergio Henao, vencedor de la París-Niza, viene con la intención de subir a lo más alto del podio en una prueba que se le resiste: tercero en 2013 y segundo en 2015 y 2016, el ciclista colombiano tratará de hacerse con el maillot amarillo de una vez por todas, aunque tendrá que compartir el liderato del Sky con Michal Kwiatkowski; el ganador de la Milán San-Remo buscará, a priori, victorias parciales aunque si aguanta en Arrate, puede ser muy peligroso en la contrarreloj final. Ya fue segundo en 2014, y este año está en racha. Sus rivales no deberán concederle ni un sólo metro.

Henao
Hasta en dos ocasiones se le ha escapado a Henao la victoria final en la última contrarreloj. En 2015 perdió el liderato en favor de Joaquim Rodríguez, y en 2016 (en imagen) ante Contador. © TDW Sport

En lo que a la clasificación general respecta, aparecen en un segundo escalón hombres como Ion Izagirre (si muestra el nivel del año pasado puede pelear por la victoria perfectamente), Samuel Sánchez, Rigoberto Uran, Primoz Roglic (la contrarreloj le viene como anillo al dedo), Warren Barguil, Simon Yates o Julian Alaphilippe. En cuanto a sprinters, Michael Matthews es con diferencia el hombre más rápido de esta Vuelta al País Vasco, aunque Sam Bennett tratará de ponerle las cosas difíciles al australiano en las llegadas masivas. A por victorias de etapa irán ciclistas como Luis León Sánchez, Roman Kreuziger, Dani Navarro o Diego Ulissi, cuyas aspiraciones en la general son pobres pero, en etapas de media montaña, pueden desenvolverse a la perfección. Desde luego, la participación de esta itzulia es notable, sino sobresaliente.

TELEVISIÓN

Eurosport ofrecerá todas las etapas en directo, así como la EiTB, cuya retransmisión se puede seguir también en directo por internet. Y no, Teledeporte no da la carrera (sobran lo comentarios, sí).

Gracias, Oleg. Me has dado un motivo más

No es fácil ser fan de Alberto Contador. Quien lo sea, sabrá perfectamente a lo que me refiero. A lo largo de los años, ha habido momentos duros. Muy duros. Momentos en los que, incluso, te planteabas si valía la pena. Si valía la pena admirar tanto a una persona. Quizá no, no lo sé. Es posible. Como acabo de decir, ha habido momentos extremadamente tristes y duros de ver. Ahora, los buenos… los buenos no han tenido precio.

Un ruso millonario y maleducado nunca entenderá lo que es la fidelidad. El respeto. Lo que significa admirar a alguien. Lo que significa defender, no ya a una persona, que también, sino una idea de entender el ciclismo, el deporte, y en esencia, la forma de entender la vida. No escribo este artículo para insultar a Tinkov o para ganar cliks y sumar visitas, que es lo que han buscado el resto de medios haciendo de una frase una noticia. El periodismo de hoy en día, ya saben. Escribo estas líneas porque este señor de Moscu me ha dado un motivo más para admirar y defender a Alberto Contador, y quiero agradecérselo. ¿De verdad piensa que, atacando así al ciclista que le ha dado dos Vueltas a España y un Giro de Italia, va a lograr algo? Más allá de darle un poco de pasto a los obcecados haters, poca cosa va a hacer. ¿De verdad piensa este sujeto que lo que pueda decir le va a afectar a un tío que ha ganado una Vuelta a España dos meses después de machacarse la rodilla en el Tour de Francia? ¿De verdad piensa que va a lograr minar la moral de una persona que miró a los ojos a la muerte y, con el paso de los años, vivió cosas que sólo unos pocos elegidos han vivido y vivirán? ¿De verdad piensa que sus palabras van a afectar al ciclista que el 5 de septiembre del año 2012 ganó en Fuente Dé tras dar una exhibición de clase, talento y valentía? Desde luego que no. Y, por supuesto, sus obscenas palabras son, a mi juicio, sólo un motivo más para que nosotros, los que sabemos admirar los logros de Contador, le apoyemos aún más. Tinkov no es más que una piedra minúscula en el glorioso camino en el ciclismo del corredor de Pinto que, diez años después de ganar su primer Tour de Francia y con nueve grandes en su palmarés, sigue con la misma ilusión por ganar y por disfrutar y hacer disfrutar con el ciclismo. Y esto es algo que, cuando este ruso rencoroso vuelva a insultar, no debemos olvidar. Es más: denle las gracias y sientan pena por un tipo cuya máxima preocupación en la vida es el dinero y la fama. Sientan pena por un señor que nunca sentirá lo que sentimos nosotros en Fuente Dé, en el Galibier y en el Alpe d’Huez, en Formigal, en el Mortirolo, en el Col d’Eze o en Ancares. Oleg Tinkov es, tan sólo, un motivo, de los muchos que hay, para apoyar, defender y admirar a Alberto Contador.

Lo mejor y lo peor de la París-Niza 2017

Inauguramos esta sección, en la cuál analizaremos las diferentes competiciones ciclistas resaltando tantos los puntos negativos como los positivos. En este caso, es turno para 75ª edición de la Carrera del Sol. Una edición brillante en todos los sentidos en la cuál la importancia de los puntos negativos ha sido ínfima en comparación con los positivos. Sin más rodeos, comenzamos:

Lo mejor:

3. La participación: Toda carrera de renombre necesita una participación de su nivel, y en esta ocasión la hubo. A la ronda francesa acudieron los mejores sprinters del mundo como Kittel, Greipel o Bouhanni, leyendas vivientes que, aunque no atraviesen por sus mejores momentos siguen siendo leyendas, como Gilbert o Tony Martin y futuras estrellas como Zakarin, Latour o Simon Yates. Por último, acudió Alberto Contador, del que hablaremos a continuación.

2. Alberto Contador: Mucho nos tememos que el pinteño copará uno de los puestos en cada lo mejor y lo peor que hagamos. Y lo hará en la sección de lo mejor. A sus 34 años resulta más que admirable la ambición y la valentía con la corre dando espectáculo por encima de todo. Sin ir más lejos, este pasado domingo nos ha regalado una grandiosa etapa atacando a más de 50 kilómetros y reventando la carrera. Desgraciadamente para el madrileño, no consiguió la ansiada victoria que sin duda, con esta actitud y con estas piernas, llegará.

Contador, al ataque en la última etapa. © A.S.O.

1. Los abanicos: Desde tiempos ancestrales existe el tópico de que las etapas llanas sirven para dormir la siesta y que no tienen ningún interés hasta los últimos kilómetros. Bien, pueden que haya alguna etapa que ajuste a estos parámetros. Sin embargo, durante está edición este tópico no se cumplió. Lluvia, viento y sobretodo ganas de guerra provocaron que las dos primeras etapas rozasen lo épico. No solo fueron etapas preciosas, con la cerrera rota desde los primeros kilómetros si no que resultaron claves para el ganador final.

Lo peor:

3. El recorrido: Después de está gran edición, resulta difícil criticar al recorrido. No obstante, la organización se vio beneficiada de la actitud de los corredores. Con las cinco primeras etapas prácticamente llanas y una crono que no propiciaba grandes diferencias, la carrera pudo tener un inicio insulso. Afortunadamente no fue así aunque no fue gracias al recorrido.

2. Marcel Kittel: Nadie discute ni la calidad de este corredor ni lo animal que puede ser en las llegadas al sprint. Pese a todo, para que esas cualidades salgan a la luz tiene que tener una carrera tranquila, sin mucha marcha, y sin subidas. Cuándo estas dos condiciones no se cumplen, pasa lo que le pasó en esta carrera, que ni se le ve. Su mejor puesto fue una 4ª plaza y eso en un hombre de su calidad, es llamativo.

Kittel, durante la 3º etapa. © Tim de Waele

1. La retransmisión de RTVE: Digamos que la carrera tuvo dos momentos claves, los abanicos de las dos primeras etapas y el ataque de Contador en Peille en la última. Pues bien, en España, no pudios ver en nuestros televisores dichos momentos. Entiendo que nos perdiésemos los abanicos puesto que fueron casi al inicio de la etapa, pero ¿por que demonios nos perdimos el ataque de Contador? ¿Cómo puede ser que en una carrera dónde un corredor puede ganarla no se emita prácticamente íntegra la última etapa?. Sinceramente, no encuentro ninguna respuesta lógica más allá de la escasa importancia que se le quieren dar al ciclismo.  Son ellos los que tienen los derechos y los que deciden que hacer pero los datos reflejan un dato demoledor: el partido de la copa inglesa retransmitido en esa franja horaria: 72.000 espectadores, la redifusión de la última etapa: 190.000 espectadores. Casi 120.000 espectadores de diferencia y no era en directo…

 

 

Pantano, el complemento perfecto de Contador

Si para algo le ha servido a Alberto Contador esta París-Niza, aparte de para demostrar que ha seguido en el ciclismo para intentar ganar allá donde vaya y que todo aquel que le dio por acabado tiene que tragarse sus palabras, es para confirmar que fichar por Trek-Segafredo fue una buena decisión. Tras un último año incómodo en el Tinkoff, Contador ha encontrado en el equipo americano una escuadra que le apoya, le protege y le cuida. Pero, sobretodo, ha dado con un corredor, que también se ha incorporado este año a la escuadra estadounidense, que le va a venir de perlas para las etapas de montaña: Jarlinson Pantano.

El ciclista colombiano, que se hizo famoso el año pasado cuando ganó una etapa en el Tour de Francia, ha demostrado que tiene un nivel altísimo en la montaña. Tanto en la séptima como en la octava etapa de esta última París-Niza, Pantano destrozó el pelotón cuando su líder se lo pidió. En el Col de Peille, en la última jornada de la carrera, puso un ritmo frenético durante tres kilómetros que Contador, cuando su compañero ya no daba más de si, aprovechó para atacar y soltar a Henao. Con el paso de los años, el ciclista madrileño ha ido perdiendo explosividad, como es lógico. Ya no es capaz de realizar aquellas aceleraciones brutales que dejaban secos a sus rivales. Necesita ir más a ritmo, o esperar a que sus rivales estén algo más cansados para poder soltarlos. Y, para ello, un gregario que sea capaz de marcar un ritmo exigente, es clave. Contador ha encontrado esa explosividad perdida en Pantano, que a sus 28 años está en plenitud física, y le va a venir estupendamente al corredor de Pinto, que por fin ha encontrado un escalador “top” que esté dispuesto a sacrificar sus opciones personales por él.

Pantano tira durante la séptima etapa de la París-Niza. © A.S.O.

La admiración entre ambos es mutua, y así lo han dejado ver durante esta semana. No hacen más que dedicarse buenas palabras el uno al otro: “Es un orgullo trabajar para Contador”, dice el colombiano, siempre con una sonrisa en la boca. “Más que mi compañero, es mi amigo”, decía Contador ayer, tras perder la París-Niza por 2 segundos. Sabe bien que, de haber conseguido la victoria, gran parte del mérito sería de Pantano, que con sus ataques y acelerones dejó mermados a sus rivales en las dos etapas de montaña decisivas: “Sólo puedo decir gracias, gracias, y gracias. Pantano será vital para mi durante todo el año, sobretodo en julio. Cuando te entiendes bien con alguien fuera de la bicicleta, luego vas más rápido en ella”. 

Henao se lleva una París-Niza antológica

Histórica, antológica, apasionante, memorable… pónganle el adjetivo que quieran a esta París-Niza. El que más les guste. De lo que no cabe duda es que esta edición de la carrera francesa, la 75º, ha pasado a la historia como una de las mejores que se hayan disputado nunca. Abanicos, lluvia, contrarreloj, montaña, sprints agónicos, ataques lejanos… no ha faltado un sólo ingrediente en esta semana de ciclismo puro que hemos vivido y disfrutado, en la que el ganador final de la carrera del sol no se decidió, literalmente, hasta el último metro de la última etapa.

La carrera no pudo empezar más intensamente, con una etapa, con salida y llegada en Bois-D’Arcy típica de la París-Niza: 148 kilómetros llanos bajo la lluvia y con un aire atroz que destrozó el pelotón. La FDJ, a falta de 50 kilómetros, se puso a tirar a bloque y reventó la carrera. Alberto Contador y Richie Porte, junto con Romain Bardet, quedaron cortados. Por delante se marchaban, entre otros, Julian Alaphilippe, Tony Gallopin, Ilnur Zakarin, Ion Izagirre y Sergio Henao. La FDJ y el Quick-Step, que metieron prácticamente a todo el equipo delante, provocaron que la diferencia entre los dos grupos llegara a sobrepasar el 1:20. Podía ser el fin de las aspriraciones de muchos ciclistas al maillot amarillo. Pero delante, a medida que fueron descolgándose ciclistas, perdieron fuelle poco a poco hasta que sólo Sky tiraba. Además, el viento volvió a cortar el grupo delante, y Zakarin e Izagirre, que habían logrado filtrase en la escapada, quedaron cortados. El equipo Katusha, que tenía a Tony Martin en el segundo grupo, comenzó a tirar cuando Zakarin fue capturado, lo que produjo que la diferencia bajara considerablemente. Pero no sólo delante sufrían los estragos del fortísimo viento; un nuevo bandazo en el grupo trasero provocó que Contador se quedara sin compañeros y que Bardet se fuera al suelo. El francés, muy descaradamente, se aprovechó de los coches para reintegrarse en un grupo de no más de 10 ciclistas en el que viajaban Contador, Zakarin, Izagirre y Porte. La etapa estaba delante, pero los huecos en la general no iban a ser tan decisivos como en un principio podía parecer, aunque fueron importantes. En un repecho que había en el último kilómetro, Julian Alaphilippe atacó, pero Arnaud Démare, muy fuerte, no se puso nervioso y cerró el hueco con aparente facilidad. El corredor galo calculo la distancia a la perfección e hizo valer su condición de sprinter para ganar la etapa y, consecuencia de ello, hacerse con el maillot amarillo. Alaphilippe sumaba otro segundo puesto en una carrera World Tour y, 9 segundos después, Alexander Kristoff ganaba el sprint de un grupo minúsculo en el que entraron Sergio Henao y Daniel Martin, los principales beneficiados de la jornada en lo que a la clasificación general respecta. Gorka Izagirre, que se metió en el grupo delantero en los abanicos, entró a 37 segundos. Su hermano Ion, que en un primer momento también viajaba en el primer grupo pero se descolgó después, entró con Contador a 1:04. Porte y Zakarin, impulsados por Bardet, abrieron hueco con el corredor de Pinto en el repecho final, y entraron a 47 segundos. Sin embargo, el corredor del AG2R sería expulsado minutos después tras confirmarse su movimiento ilegal con los coches, donde los utilizó de manera descara para reincorporarse al grupo de Porte y Contador tras haberse ido al suelo. La primera etapa, en teoría favorable para los hombres rápidos, fue finalmente una jornada decisiva para los hombres de la general. Hacía tiempo que no se veía tanta acción en la primera jornada en línea de una París-Niza. Hubo momentos en los que, más que una vuelta por etapas, parecía una clásica de pavés.

Cuánto más dura sea la etapa, mejor se defiende Arnaud Démare, que salió con facilidad al ataque de Alaphilippe en el último kilómetro y le batió con claridad en el sprint final. © A.S.O.

Al día siguiente, a los corredores les esperaba una jornada similar en cuanto a recorrido, aunque más larga, de 195 kilómetros. Volvía a llover, y la temperatura era aún más baja que en el día anterior. En definitiva, un auténtico día de perros. Contador reconoció tras finalizar la etapa que esta segunda etapa fue más dura que la primera, y es que la tensión se mascaba desde el primer metro y, efectivamente, la carrera no tardó en romperse. Volvieron a producirse cortes, con los mismos corredores del día anterior delante y los mismos detrás. Parecía una repetición de la etapa anterior. Sin embargo, tras muchos kilómetros de batalla (unos 120), todos los favoritos estaban juntos, aunque no siempre fue así. Contador, entre otros, volvió a quedar descolgado, pero con la ayuda de su equipo se reincorporó a la cabeza de carrera. La gran víctima del día fue Richie Porte, que se dejó casi 15 minutos en la línea de meta. El australiano, ganador de la Paris-Nice en 2013 y 2015, quedó descolgado en un corte, y no fue capaz de reincorporarse. Sufrió una pájara tremenda, y a pesar de tener a todo su BMC con él, no pudo recortar tiempo y se dejó todas sus opciones en la clasificación general en el segundo día de carrera. Fue a falta de 60 kilómetros para el final cuando la carrera se reagrupó, y no volvió a suceder nada relevante, salvo un intento valiente de Philippe Gilbert de ganar la etapa, pero fue atrapado a falta de 10 kilómetros para el final. El pelotón no superaba las 60 unidades, aunque salvo Porte, todos los favoritos viajaban en él. El sprint fue rarísimo. Sin quitarse los chubasqueros, los velocistas se batieron -sin lanzadores- entre ellos, y salió victorioso un sorprendente Sonny Colbrelli, que batió por los pelos a John Degenkolb y a Démare, que se aseguraba el maillot amarillo una jornada más. El italiano, muy emocionado, se puso a llorar como un niño tras ganar la etapa. “Es la mejor victoria de mi carrera” decía después el ciclista del Bahrein-Merida, que se ha estrenado de la mejor manera posible en su debut con un equipo World Tour. Al contrario que en la etapa anterior, todos los favoritos, salvo Porte, salvaron el día y no perdieron tiempo.

Colbrelli no se creía lo que acababa de lograr. El italiano, muy emocionado, se echó a llorar en cuanto bajó de la bicicleta. © A.S.O.

Por fin, tras dos días de intensa batalla bajo la lluvia por el centro de Francia, el pelotón de la París-Niza tuvo un día relajado: 190 kilómetros sin dificultades entre Chablis y Chalon-Sur-Saone. Pierre Latour y Romain Combaud, los escapados de la jornada, pelearon contra el pelotón y apunto estuvieron de darles un susto a los sprinters, pero fueron atrapados bajo la pancarta del último kilómetro. Sam Bennett, que pese a no tener compañeros que le ayudaran , se colocó a la perfección, lanzó su sprint a falta de 100 metros para lograr una gran victoria de etapa ante los mejores del mundo, como Alexander Kristoff, que fue segundo, y John Degenkolb, tercero. Pese a sorprender a todo el mundo, el corredor irlandés del Bora-Hansgrohe se mostraba confiado en el podium: tenía mucha confianza en su victoria por como sentía las piernas. Estoy muy contento con este resultado, no te imaginas lo que significa para mi”. Démare, sexto en la volata, se aseguraba vestir el maillot amarillo en la contrarreloj del día siguiente.

Un sorprenden Sam Bennett se impuso en el sprint de la tercera etapa ante los mejores velocistas del mundo. © A.S.O.

Aunque fue la primera etapa, la cuarta jornada era, sobre el papel, el primer día importante para los aspirantes a ganar la carrera. 14,5 kilómetros cronometrados, siendo los últimos 2,5 en subida: la crono acababa en el Mont Brouilly, que el año pasado también figuraba en el recorrido de la carrera, pero no pudo afrontarse la subida por la suspensión de la etapa a causa de la nieve. Esta vez, tras el fiasco del año anterior, los organizadores apostaron por una crono, que fue sin duda un rotundo éxito: un recorrido técnico con dos partes bien diferentes, en la que los ciclistas deben saber regularse para llegar con fuerzas al final pero teniendo cuidado de no dejarse demasiado tiempo con los especialistas en el tramo favorable. Todo el mundo señalaba a Contador como el principal favorito para llevarse la victoria de etapa. Efectivamente, cuando parecía que nadie le iba a quitar la victoria al corredor del Trek, al que se le han escapado pocas cronos a lo largo de su carrera que incluyeran algún puerto de montaña, Julian Alaphilippe machacó el cronometro y mejoró el tiempo del ciclista madrileño en 19 segundos. Contador, que había visto como Gallopin se quedaba a 1 segundo de su tiempo, al igual que Gorka Izagirre, se llevó un chasco cuando vio el tiempo de Alaphilippe. El corredor del Quick-Step voló durante la primera parte de la crono, la favorable, y en Mont Brouilly sólo cedió 7 segundos con el de Pinto, que en la subida en si fue el más rápido. Tras muchos segundos puestos, lograba al fin una victoria en el World Tour que traía un premio doble: el maillot amarillo. Démare no tomó riesgos y no corrió para defender el liderato. Con más de 1 minuto de ventaja sobre los escaladores puros, parecía que Alaphilippe podía aguantar y llevarse la carrera, y él mismo reconocía que lo iba a intentar: “cuando estás con el maillot amarillo, no te puedes esconder. Va a haber una gran batalla”, decía contento el corredor francés con el maillot amarillo en su haber.

Alaphilippe
Tuvo que ser sobre la cabra donde Alaphilippe, por fin, logró una victoria en el World Tour. El talentoso ciclista francés, por raro que parezca, no había logrado ninguna todavía. © Tim de Waele

La organización de la carrera incluyó otra etapa favorable para los velocistas antes de las tres últimas batallas en la montaña. 200 kilómetros entre Quincié-en-Beaujolais y Bourg-de-Péage, sin dificultades montañosas que derivaron en una inevitable llegada masiva, donde André Greipel, regular como ningún otro sprinter, hizo gala de su punta de velocidad para ganar la etapa. Pese a formarse una fuga numerosa con seis ciclistas, los equipos de los sprinters controlaron bien a los escapados y les capturaron a falta de 20 kilómetros para el final. En el sprint final, el ciclista alemán, que casi nunca se va de vacío de una carrera, ganó con claridad ante Démare y Dylan Groenewegen. Michael Matthews sacó la cabeza por primera vez esta temporada y fue cuarto en el sprint, por delante de un John Degenkolb que no mostró el nivel de etapas anteriores. Los hombres de la general, sabedores de lo que les esperaba los próximos tres días, no sacaron la cabeza en ningún momento.

Greipel
Greipel nunca falla. El sprinter alemán sumó su victoria parcial en la quinta etapa. Es un seguro de vida. © A.S.O.

Y comenzó la batalla final. Tres etapas para decidir el ganador de lo que estaba siendo una París-Niza excelente que acabó siendo histórica. La primera jornada de montaña finalizaba en Fayence, en un muro bastante utilizado en esta carrera. Allí ganó Luis León Sáchez en 2009 el día de la famosa pájara de Contador, y fue también el lugar en el que Carlos Betancur cimentó su victoria final en el año 2014. Esta vez, antes de afrontar el muro de 1,2 kilómetros, los corredores debían pasar dos veces por el Col de la Bourigalle, un puerto de primera categoría. Contador lanzó un ataque duro en cuanto llegó a la primera rampa en el primer paso por el puerto, pero al ver que Martin y Henao salían con facilidad, paró.

Sergio Henao logró unos segundos en la meta de la sexta etapa que acabarían dándole la victoria final. El colombiano fue el más regular durante toda la carrera, y ahí estuvo la clave de su victoria. © A.S.O.

Sky y Quick Step seleccionaron la carrera durante las dos ascensiones al Col de la Bourigalle, y fue justo en los últimos metros del segundo paso por el puerto donde Simon Yates, aprovechando el típico parón que se produce cuando un grupo pequeño corona un puerto y los corredores aprovechan para comer y coger aire, donde el británico del Orica-Scott atacó. Salió con fuerza y decisión, y en pocos metros tenía más de 20 segundos de ventaja. Yates aumentó la diferencia en el descenso, y en llano previo al muro final dejó sentenciada la etapa. La victoria era suya. Afrontó la ascensión con 50 segundos de ventaja, tiempo de sobra para subir con calma. Yates, que el año pasado dio positivo en esta carrera y a consecuencia de ello fue sancionado varios meses sin competir, celebró con mucha rabia el triunfo. Por detrás, Sergio Henao abrió hueco con el resto de favoritos en el tramo más duro (con rampas de hasta el 17%) de Fayence, y cruzó segundo la línea de meta. Richie Porte llegó a 9 segundos de Henao, y Alaphilippe, que salvaba el liderato, lo hizo a 11 junto con su compañero Martin. A 15 segundos de Henao entraban el resto de favoritos, con Contador a la cabeza. La general se apretaba con el ataque del colombiano, pero Alaphilippe mantenía el liderato con cierto margen (46 segundos). El francés se defendió con holgura en el primer día decisivo, aunque bien es cierto que la etapa se adaptaba bien a sus características.

Es muy bueno. Simon Yates aprovechó la vigilancia entre los favoritos para escaparse y ganar la sexta etapa en solitario. © A.S.O.

La etapa reina de esta edición de la París-Niza llegaba el séptimo día. La carrera llegaba al Col de la Couille, un puerto de primera categoría de 17 kilómetros, a 1678 metros de altitud: la máxima en toda la historia de la carrera. Antes, los corredores debían enfrentarse a otro puerto de primera categoría, el Col de Saint-Martin, que formaba un encadenado perfecto con el Col de la Couille. Además, en los primeros kilómetros de la etapa, había dos puertos más: uno de segunda categoría (la Cote de Gattières) y otro más de primera (el Col de Vence). En Saint-Martin, el ritmo cuartelero del Sky hizo sufrir a Alaphilippe, que no se descolgó de milagro. Otros hombres que estaban muy arriba en la general, como Gorka Izagirre o Tony Gallopin, también pasaron penurias para aguantar el primer puerto. El pelotón, bastante mermado, afrontó el descenso con calma, preparándose para lo que venía por delante. Sky marcó el ritmo durante los primeros kilómetros de la subida final, hasta que Contador puso a tirar a un soberbio Jarlison Pantano, que destrozó el pelotón, incluyendo a los gregarios de Henao. Sólo los mejores escaladores aguantaron el ritmo del colombiano. Alaphilippe y Gallopin cedían, y los hermanos Izagirre y Zakarin no tardaron mucho en descolgarse también. A falta de poco más de 3 kilómetros para el final, tras una suave aceleración de Jakob Fuglsang, Contador lanzó su primer ataque, aunque sin mucha decisión. Sólo Porte y Henao aguantaron al madrileño, al que se le veía un tanto indeciso; estaba lejos de Henao en la general y no quería que se le escapara el triunfo de etapa, pero tampoco quería renunciar al maillot amarillo.

Aprovechando la confusión del madrileño, Porte atacó y cogió metros de ventaja. Contador no quiso salir y se quedó con Henao, y el corredor australiano, muy lejos en la general tras el descalabro de la segunda etapa, se marchó a por la etapa. Contador, sabedor de que había dejado escapar a Porte y con ello la victoria de etapa, puso ritmo, e inexplicablemente, recibió relevos de Henao, al que le hubiera bastado con mantenerse a rueda del ciclista del Trek, su rival directo, y nadie le podría haber reprochado nada. Él era su mayor rival, y no tenía por qué ayudarlo. Pero no lo hizo, y sus ayudas dieron aire a un Contador que atacó con todas sus fuerzas en el último kilómetro. Porte ganó la etapa con tranquilidad, resarciéndose así del mal día que sufrió en la segunda etapa entre el agua y el aire del corazón de Francia. Contador era segundo, a 21 segundos, mientras que Martin, que subió a ritmo y fue de menos a más, adelantaba en el último metro a Henao para hacerse con la tercera posición de la etapa, que se dejaba 11 segundos con Contador. El corredor del Sky se hacía con el liderato con un margen que inspiraba al optimismo: 30 segundos sobre Martin y 31 con Contador. Por delante, sólo restaba una etapa más, la típica jornada por los alrededores de Niza, plagada de pequeñas subidas que a Henao le vienen mejor que las grandes montañas. Pero, como reconoció al día siguiente… nunca te puedes fiar de Alberto Contador.

Tras el descalabro de la segunda etapa, Porte se recompuso y mostró su mejor versión en la etapa reina, donde sumó su cuarta victoria de la temporada. © A.S.O.

La última etapa de la París-Niza está planteada para ver batalla: cinco puertos de montaña en 115 kilómetros. Los tres primeros (la Cote de Levens, la Cote de Chateauneuf y el Col de Calaïson) de segunda categoría; los dos últimos (la Cote de Peille y el mítico Col d’Eze), de primera. Como siempre en esta etapa, la fuga fue numerosa: 24 corredores se metieron en la escapada. Pese a ello, nunca llegaron a tener más de dos minutos de ventaja sobre el pelotón, en el que Sky pero sobretodo Trek tiraban con fuerza. Contador, como el año pasado, no se iba a rendir. Es más, hizo exactamente lo mismo: atacar a más de 50 kilómetros para el final en Peille. En cuanto llegó la primera rampa del puerto, puso a tirar a Pantano a todo gas. El colombiano hizo los tres primeros kilómetros del puerto a toda marcha, y sólo los mejores escaladores pudieron aguantar el ritmo. En cuando Pantano se apartó, Contador atacó.

No miró para atrás. Contador atacó a 50 kilómetros para el final en la última etapa y sólo en la meta miró para atrás. 2 segundos le faltaron para completar lo que habría sido una gesta para la historia. © A.S.O.

Henao pudo responder momentáneamente, pero el ciclista de Pinto soltó al colombiano y se marchó en solitario en busca de los escapados. Contador coronó Peille en cabeza de carrera, con 20 ciclistas a su rueda, y con 30 segundos de ventaja sobre Henao, al que sólo le quedaban dos compañeros. En el descenso, y con la ayuda esporádica de Michael Matthews y los dos ciclistas del UAE Abu Dhabi presentes en la escapada, Contador llevó su ventaja hasta los 50 segundos, y comenzó a escalar el Col d’Eze con esa ventaja. Pero las piernas, pese al descenso largo que acababan de afrontar, estaban pesadas tras el tremendo esfuerzo acometido en el puerto anterior. Sólo David de La Cruz y Marc Soler aguantaron el ritmo de Contador, que apenas pudo aumentar su renta con Henao: llegó a los 55 segundos, pero no pasó de ahí. En los últimos compases del puerto, Soler atacó y coronó en solitario Eze. De la Cruz, una vez superado el puerto, relevó a Contador, que estaba agotado. El madrileño bonificó 2 segundos en el sprint intermedio situado justo antes del descenso del Col d’Eze, y con la ayuda de De la Cruz dieron caza a Sóler poco después.

La etapa estaba entre ellos tres, pero por detrás, la diferencia caída poco a poco. Henao, estaba logrando reducir la diferencia bajando a toda velocidad, y cuando tenía a Contador a 35 segundos, el equipo Bahrein, que tenía a su sprinter Colbrelli en ese grupo, puso a Ion Izagirre a tirar. Ahí estuvo la carrera. Contador empujó como un poseso hasta el final. De la Cruz, que guardó fuerzas en el Col d’Eze permaneciendo inteligentemente a la rueda del corredor de Pinto, ganó la etapa con facilidad. Sóler, desfondado tras su ataque en la parte final del puerto, no pudo sprintar. Contador se llevó los 6 segundos de bonificación del segundo puesto. Sumados a los 2 que consiguió en el sprint intermedio, necesitaba que Henao llegara a 23 segundos para arrebatarle el amarillo. Llegó a 21. La entrada de Izagirre en los relevos le dio la París-Niza a Sergio Henao, que no cabía en si de orgullo en la meta: “es la mejor victoria de mi carrera, y ganarla en el último metro es simplemente increíble. Fue duro, pero sabía que tenía que darlo todo por mi y por todo el ciclismo colombiano”. Contador, por su parte, sonreía, contento por lo que acababa de hacer, pero fastidiado por los 2 segundos que le separaron de la victoria final. El año pasado llevó a cabo exactamente la misma estrategia, y la emoción fue máxima hasta el final. Fue otro Sky, Geraint Thomas, el que le privó de la victoria, por 4 segundos. Esta vez fueron 2. “Estoy feliz, mi condición es buena y he disfrutado mucho hoy”, decía un resignado Contador, que acumula seis segundos puestos en 2017. Por su parte, Daniel Martin lograba la tercera posición en la general, su primer podio en una carrera World Tour en muchos años. El irlandés, muy regular durante toda la semana, cedió la segunda plaza con Contador en el último día, pero no tuvo problemas para mantener el podio. Julian Alaphilippe se llevó la clasificación de la regularidad por delante de Contador, que se quedó a sólo 1 puntos del francés, que también se llevó para casa el maillot blanco que lo acredita como mejor joven de la carrera. El maillot de la montaña fue para el combativo Lilian Calmejane, que cimentó su victoria en esta prestigiosa clasificación en la etapa reina y la aseguró en el último día, pasando en primer lugar en lo tres primeros puertos de la etapa.

Aguantó en el col d’Eze a rueda de Contador y remató en Niza. De la Cruz logró una prestigiosa victoria que lo reafirma como uno de los grandes baluartes del ciclismo español de cara al futuro. © A.S.O.

Previa | París Niza 2017

Algunos consideran que la temporada ciclista empezó el pasado sábado con la Omloop, por lo que también se podría decir que la París-Niza es la primera vuelta por etapas de prestigio. Los gerifaltes del pelotón ya se la toman como un objetivo importante y en los libros de historia quedan las 7 victorias consecutivas de Sean Kelly en los años 80, las 5 de Anquetil, las 3 de Merckx o las 2 de Indurain. Sin duda, una carrera con enorme prestigio. Además, esta edición mantendrá una participación llena de estrellas y con un sabor muy español, ya que Contador e Ion Izagirre parten entre los máximos favoritos.

Ganadores Paris Niza
Palmarés de la París-Niza

Recorrido

Este año los organizadores han querido diferenciar bien el bloque de etapas para sprinters y rodadores del bloque para escaladores. Así pues, queda una carrera dividida donde las primeras 3 etapas y la quinta serán aptas para los velocistas, en la cuarta se disputará la contrarreloj de 14,5 km con final en Mont Brouilly (3 km al 7,7%), y la sexta, séptima y octava decidirán la clasificación general.

Centrémonos en las tres últimas etapas. La sexta, de 193 km, presenta un perfil muy quebrado con 6 puertos, 3 de ellos de primera. Su final es idéntico al de la sexta etapa de 2014 (victoria de Carlos Betancur) con el Col de Bourigaille (8,1 km al 5,9%), coronado a 19 km de meta y la subida final en Fayence (1,3 km al 9,8%). Será un día propicio para finishers y un buen anticipo de lo que veamos el día siguiente en la etapa reina.

La séptima etapa saldrá ya de la costera Niza para subir a los Alpes Marítimos tras 177 kilómetros. Su dureza está principalmente concentrada al final con el durísimo encadenado de La Colmiane (7,5 km al 7,2%) y el Col de la Couillole (15,7 km al 7,1%), ambos puertos con pendientes muy constantes. Los 1678 metros de altitud del Col de la Couillole serán el punto más alto de la historia de la carrera: un buen indicativo de la exigencia del puerto.

Y para el último domingo nos espera la traca final con la típica llegada en Niza. Solo 115 kilómetros, pero con un terreno rompepiernas y 5 puertos catalogados. Los más duros serán los 2 últimos: la Côte de Peille (6,5 km al 6,9%), a 47 km de meta, y el Col d’Èze (7,7 km al 5,7%), coronado a 15 kilómetros del paseo marítimo de Niza. Por lo tanto, es el mismo final que el año pasado, donde ganó Wellens y Contador se exhibió con continuos ataques que resultaron inútiles.

Hay bonificaciones de 10, 6 y 4 segundos en meta, y de 3, 2 y 1 segundo en cada sprint intermedio.

Previa Paris Niza 2017
Etapa 1
Previa Paris Niza
Etapa 2
Previa Paris Niza 2017
Etapa 3
Previa Paris Niza 2017
Etapa 4
Paris Niza previa 2017
Etapa 5
Previa Paris Niza 2017
Etapa 6
Previa Paris Niza 2017
Etapa 7
Etapa 8 Paris Niza
Etapa 8

Participación

La nómina de corredores presentes en la carrera será espectacular. Cierto es que falta Geraint Thomas, vigente vencedor, también Froome y Quintana, los grandes capos de la montaña, y Sagan y Van Avermaet, dominadores en las clásicas, pero gran parte de la clase media-alta del pelotón estará presente.

Los máximos favoritos para llevarse la general son Richie Porte (BMC), Ilnur Zakarin (Katusha), Alberto Contador (Trek) y el incansable Alejandro Valverde (Movistar) (ACTUALIZACIÓN: VALVERDE CAUSA BAJA DE ÚLTIMA HORA POR FIEBRE). Pero solo un escalón por debajo nos encontramos a otros corredores como Ion Izagirre (Bahrain), Romain Bardet (AG2R), Steven Kruijswijk (Lotto Jumbo), el campeón colombiano Sergio Henao (Sky) o Dan Martin y Julian Alaphilippe (QuickStep).

Hemos nombrado a 10 favoritos, pero aún quedan infinidad de tapados que intentarán pescar a río revuelto como Diego Ulissi (UAE Emirates), Warren Barguil (Sunweb), Simon Yates (Orica), Pierre Latour (AG2R), Mikel Nieve (Sky), Jakob Fuglsang (Astana), Michael Woods, Pierre Rolland y Davide Formolo (Cannondale), Dani Navarro (Cofidis), el combativo Lilian Calmejane (Direct Energie), David de la Cruz (QuickStep), Tony Martin (Katusha) o Tony Gallopin (Lotto Soudal). Como ven, una gran participación que debería provocar una carrera movida y emocionante.

Trek Contador
Equipos participantes en la carrera

En cuanto a sprinters, la lista de gallos no es menor. Marcel Kittel (QuickStep), que viene de ganar 4 etapas en los emiratos, parte como referencia, pero le puede pesar el exigente ritmo de la París-Niza. Le disputarán las 4 llegadas para velocistas los nacionales Bryan Coquard (Direct Energie), Nacer Bouhanni (Cofidis) y Arnaud Démare (FDJ), así como Alexander Kristoff (Katusha), André Greipel (Lotto Soudal), John Degenkolb (Trek), Michael Matthews (Sunweb) o Dylan Groenewegen (Lotto Jumbo). Un “nueve” de sprinters de clase mundial que tampoco se deben dejar sorprender por ciclistas como Daniel McLay (Fortuneo), Ben Swift (UAE Emirates), Magnus Cort Nielsen (Orica), Sam Bennett (Bora), Sonny Colbrelli y Niccolò Bonifazio (Bahrain) o Kristian Sbaragli (Dimension Data).

Como curiosidad, Haimar Zubeldia (Trek) será el corredor más mayor con 39 años, mientras que el más joven será el prometedor holandés Sam Oomen (Sunweb), de tan solo 21 años.

Pueden descargar la lista de salida aquí.

Horarios y TV

Etapa 1: 16:52 en España // 10:52 en Colombia

Etapa 2: 16:38 en España // 10:38 en Colombia 

Etapa 3: 16:36 en España // 10:36 en Colombia

Etapa 4: 16:33 en España // 10:33 en Colombia

Etapa 5: 16:35 en España // 10:35 en Colombia

Etapa 6: 16:38 en España // 10:38 en Colombia

Etapa 7: 17:30 en España // 11:30 en Colombia

Etapa 8: 16:48 en España // 10:48 en Colombia

En cuanto a la televisión, la carrera se podrá ver en España gratis por el canal público Teledeporte. También Eurosport retransmitirá la carrera. Por su parte, en Colombia se ofrecerá la carrera en abierto en el canal de TDT Caracol HD2.